Desde que era pequeña me he considerado una persona desorganizada. Lo de tener todo, impecablemente colocado, en el sitio exacto o de planificar hasta la última coma de cualquier cosa que hiciera, la verdad, que no iba conmigo.

Aunque, si te soy sincera, siempre había algo que me hacía sentir extraña y era la sensación de las muchas cosas que dejaba por hacer por aferrarme a la obsoleta –y errónea– idea de querer gestionar mi tiempo.

Es posible que tú también te veas lejos de ser una madre organizada y que temas que llegue a ser un lastre en tu deseo de tener tu propio proyecto profesional. Y es que, lidiar de un modo desorganizado con todo lo que te rodea en el día a día, junto con la crianza de los hijos, puede hacer que frene tus ganas de emprender.

Porque, no hay que engañarse. Si ya tienes dificultades para organizarte diariamente, cuando te visualizas en tu futura faceta de emprendedora ¿a quién ves? Posiblemente a una madre pretendiendo hacer mil cosas y frustrándose por no ser capaz de dejar a cero el casillero de tareas pendientes.

Y te puedo asegurar que, de ahí a la desmotivación, hay un paso.

“La angustia y el sentimiento de culpa no proceden de tener demasiado que hacer: son el resultado automático de incumplir los acuerdos contigo mismo”

David Allen

Mi solución para ser una madre organizada

Pero no todo está perdido. Hay salvación para las futuras mamás emprendedoras y, por supuesto, para todo aquel que quiera organizarse.

No sé si te ha pasado alguna vez, pero hay momentos en la vida en los que alguien te ilumina y en mi caso fue gracias –como ya va siendo habitual desde hace un tiempo– a mi inspiradora amiga Laura. Su entrada en el mundo de la efectividad personal, más concretamente en la metodología GTD®, me abrió las puertas a la solución de todos mis males.

Así que, como también es mi deseo el de iluminarte, voy a compartir contigo una pequeña muestra de cómo GTD® me está ayudando a ser una madre organizada y, además, sin necesidad de planificar ni de gestionar algo que es imposible: el tiempo.  

Y es que, lograr encontrar un sistema que me funcionara y ayudara a la hora de poner orden y sentido en lo que hacía, era lo que estaba buscando. Un sistema que no dependiera exclusivamente de agendas ni de listas diarias interminables en las que acabara siendo imposible tachar todo lo planificado.

Porque hay que añadir que, para nosotras, las personas desorganizadas, el término agenda no existe. Básicamente porque tampoco nos acordamos de mirarla. ¡Debe ser una especie de anarquía mental que nos impide seguir lo planificado!

Si quieres lograr tu objetivo de ser una madre emprendedora, te adelanto que tu actual estado caótico de organización no te va ayudar. Así que es indispensable que te comprometas a dejar atrás creencias sobre ti, sobre hasta dónde puedes llegar –y lo que debes hacer– como madre.

Si quieres empezar a ser una madre organizada, cambia de hábitos

Debes ser consciente de que el cambio radica en tus hábitos, en hacer las cosas de un modo diferente a lo que estabas acostumbrada a hacer toda tu vida. Y para eso, tienes que saber para qué lo deseas, qué beneficios te aportará poner en práctica tu nueva forma de estar en el mundo.

En mi caso, logré realizar ese empujoncito cuando decidí que, lo que quería para mi vida, era tomar el control y sentir tranquilidad en todo lo que hacía. No andar dando tumbos sin sentido sin llegar apenas a nada, sino lograr hacer más cosas con el tiempo disponible. Sentir que mi memoria no me iba a jugar una mala pasada, simplemente, porque ya no era ella la que iba a gestionar mis recordatorios.

Así que empecé a aplicar lo que estaba aprendiendo a través de libros como “Organízate con eficacia” de David Allen, blogs de referencia y, más recientemente, en el curso oficial de GTD®.

El primer paso comenzó a ser una rutina para mí: capturar –anotar– absolutamente todo lo que me llama la atención en mi cabeza. Fue el inicio para los pasos posteriores: tomar el control de lo que tengo que hacer, en el momento que debo hacerlo y con la tranquilidad de saber que nada se me va a perder en el limbo del olvido.

Suena bien ¿verdad? Pues implementarlo en tu vida te sonará mucho mejor. Eso sí, como ya te comenté líneas atrás, todo cambio que tenga que ver con nuestros hábitos, requiere una amplia dosis de compromiso por tu parte y de perseverancia. Algo que, si estás decidida a iniciar tu propio proyecto profesional, vas a tener que grabártelo a fuego.

No es una cuestión de tiempo, sino una cuestión de atención

Pero no solo se trata de anotar (capturar), sino de estar atenta y saber qué hacer con todas esas ideas/pensamientos que llegan a tu mente: “tengo que elegir la peli para ver en el cine y comprar las entradas en la web”, “he de llamar a la pediatra el mes que viene”, “tengo que encontrar un diseñador para mi web”, “debo preparar la reunión del viernes con el jefe”…

Como puedes ver, existen infinidad de cosas en cualquier ámbito de nuestra vida que nos llegan de un modo espontáneo y que, con frecuencia, dejamos escapar por no ser capaces de retener en nuestra memoria a corto plazo. Como dice Laura Sastre en uno de sus post “no es una cuestión de tiempo, sino una cuestión de atención”.

Son esas cosas que sobrevuelan y mueven nuestro día a día y que pueden hacerlo –en ocasiones– caótico si no somos capaces de saber qué hacer –y cuándo– con ellas.

Ser constante en todo lo que haces ayuda a motivarte

Uno de los efectos colaterales que estoy notando al sentir que –por fin– soy una madre organizada, es el de la motivación. ¿Y por qué? Porque todo está en mi sistema GTD®, guardadito, revisado y nutriéndose cada día con nuevas ideas que ahora sé que no se me olvidarán lo que me permite ser constante en todo lo que hago, sin miedo a perder el foco de cada una de mis acciones.

Vas comprobando –y haciendo visible– que tu vida también se nutre de muchas otras cosas más allá de las de ser madre. Cuando empiezas a buscar dentro de tu cabeza todo aquello que tienes/quieres/deseas hacer y lo anotas (capturas y aclaras), sientes que hay mucho más dentro de ti esperando a salir. Solo tienes que organizarlo y saber qué hacer con todo esto o, simplemente, dejarlo guardado (archivado) por si más adelante te decides a retomarlo.

Quién sabe si una mala idea hoy puede ser una gran idea el día de mañana ¿no crees?

GTD® te hace reflexionar, dar sentido a lo que haces

GTD® te hace reflexionar sobre el significado que tiene para ti todo aquello que tienes anotado (capturado), organizado y listo para ejecutar. No es una simple lista de tareas para hacer por hacer, sin orden ni sentido. Hablo de tener estas tareas controladas, sabiendo para qué están ahí y disponibles para realizar en el momento que toca hacerlo.

Como ves, tu problema no es poder gestionar tu tiempo porque, en realidad, el tiempo es el que es, sino lograr liberarte de la sensación de “no llegar a todo”, de la frustración y del estrés que conlleva.

Se trata, por tanto, de lograr ser feliz con lo que haces, sabiendo para qué lo haces y siendo consciente de qué no haces.

Si uno de tus objetivos, como madre emprendedora, es disponer de tiempo de calidad con tu familia, aprender a organizarte marcará el punto de salida para alcanzarlo. Pero para ello deberás sentar las bases para un cambio de hábitos y eso solo dependerá de ti, de tu actitud y compromiso con tus ganas de transformación. 

¿Te animas a aprender a organizarte? ¡Te aseguro que vale la pena!

Anterior
Siguiente