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Cuando construyes una coraza para protegerte de tu gran emocionalidad

Cuando construyes una coraza para protegerte de tu gran emocionalidad

Algo, con lo que tenemos que aprender a lidiar las personas altamente sensibles, es con mantener bajo control una de las partes más bonitas de la alta sensibilidad y, a la vez, más problemática: la gran emocionalidad.

Una emocionalidad que, como PAS, la sientes tan apabullante que acabas creando, inconscientemente y por intuición, tu propia herramienta para poder convivir con ella: una coraza para protegerte de esa parte de tu alta sensibilidad que nos has sabido gestionar de un modo sano.

Porque, está bien cuando te emocionas enormemente por algo que te ha hecho sentir feliz, por cosas que, para otros, apenas le llamaría la atención: un cielo azul con mil tonalidades, una flor asomando entre la hierba húmeda de la mañana, una frase recién leída en un libro y que te pinza el alma… Toda esta emoción solo puede significar ¡¡que estás viva!! No me digas que no es maravilloso.

Y, también, está bien cuando has sentido pena y tristeza por alguna cosa que has visto o por alguna experiencia que has vivido. Es normal que estos días nos emocionemos y nos conmovamos en extremo por cada una de las terribles imágenes que nos llegan desde Ucrania.

Pero se vuelve problemática cuando no la sabes gestionar adecuadamente, en especial, las emociones más desagradables como la tristeza o la rabia.

Acabas anclada en un círculo vicioso en el que, tu pensamiento profundo, camina en círculos en busca de explicaciones a lo que estás viviendo y sintiendo. Es ahí cuando te sobreactivas, te saturas y, finalmente, te agotas.

Y esta tendencia, que tenemos las PAS a absorber el dolor ajeno debido a nuestra excesiva empatía, se hace incomprensible cuando no tienes consciencia de tu alta sensibilidad. Imagínate ahora, unir alta emocionalidad con tu alta empatía ¿resultado? Un estado de ánimo por los suelos si no lo sabes manejar bien.

¿Qué haces, entonces, para aliviar esa emocionalidad desmedida causante de tu bajón anímico? Pues desarrollar un mecanismo defensivo, como el de tu coraza, para protegerte.

Así me sucedió años atrás, cuando desconocía que era una persona altamente sensible y pulsaba, sin ser consciente, un botoncito dentro de mí con el que alejarme de posibles emociones que no me gustaba sentir.

Lo de construir corazas era la mío. Escudarme tras una barrera invisible con la que protegerme de emociones dolorosas y así poder huir del miedo en lugar de enfrentarme a él… alejarme de tanta emocionalidad.

Antes de reconocerme como PAS, sentía que vivía en una eterna contradicción. Por un lado, aparentaba ser una persona con el control de mis emociones, siguiendo el rol que desde mi infancia me habían transmitido: “tienes que ser una niña buena”, “no tienes que dar la nota”, “tienes que ser educada”, “no llores tanto”, etc.

Pero, por otro lado, lidiaba con toda esa emocionalidad tratando de ocultarla dentro de mí. Así que, inconscientemente y con intuición, fui construyendo mi propia herramienta con la que adaptarme, del mejor modo posible, a esa parte menos amable del rasgo (y que en aquel entonces todavía desconocía).

El ser introvertida tampoco ayudaba a expresar lo que sentía de un modo espontáneo y abierto. Así que, toda mi vida, la he pasado aparentando ser “la niña perfecta y fuerte” a la que pocas cosas le afectaban.

Y más lejos de la realidad. Porque por mucho que quieras ocultar lo que no quieres ver, sigue dentro de ti… escondido en un rinconcito preparado para salir cuando menos te lo esperas… y vaya si salió.

Fue un verano de hace unos treinta muchos años. Recuerdo, como si fuese ayer, esa llamada telefónica de mis padres. Estaban en Sevilla, acompañando mi tía, enferma de cáncer desde hacía apenas tres meses, en sus últimos momentos. Mi querida tía, mi segunda madre… me dieron la fatal noticia… y me dolió tanto que exploté en un llanto que no podía controlar…

Tanta emocionalidad contenida en mi caparazón protector que me fue imposible retenerla. Esa frialdad que transmitía se vino abajo. ¿Cómo podía ser que me partiera así? Y, en lugar de intentar comprender, volví tras mi coraza para esconderme de mi gran emocionalidad.

Ahí estaba yo, a buen recaudo tras mi zona de confort, sin traspasar límites, sin aprender a gestionar una parte de mi desconocida alta sensibilidad. Poniendo tiritas sin saber ni querer curar la herida…

Una coraza que construyes para alejarte de lo que no te gusta, de tu gran emocionalidad, que, si no la sabes gestionar, acaba por dominar tu vida y cómo te mueves por ella. Te escondes tras un escudo porque te da miedo mostrarte tal y como eres: sensible, emocional, absorbiendo el dolor de los demás, empatizando con lo que te rodea, saturándote donde otros disfrutan…

Aprendí a aceptar, a reconocerme, a mostrarme tal y como soy, sin miedo al qué dirán ni a salirme de ese rol que desde la infancia asumí. Y aprendí a conocerme y a respetar esa parte más sensible de mí que está ahí y, de la que ahora que la comprendo, me siento tan orgullosa y feliz.

Eres valiente, mi querida PAS. Solo tienes que dar el paso y dejarte llevar por tu sentir. Escucha a tu lado más sensible, sin miedo. Porque esa eres tú, una persona que vive la vida bajo el filtro de su alta sensibilidad.

Reconocer cuando tus emociones te están superando es clave para lograr convivir con tu alta sensibilidad. Trabaja en aceptarlas cuando te lleguen, procurando identificar si son tuyas o son atraídas por tu empatía.

Si son tuyas, date permiso para transitarlas y, si son ajenas, pon unos límites que las frenen, aceptándolas y soltándolas con un agradecimiento por haber estado ahí.

No puedes hacer desaparecer tu gran emocionalidad. Forma parte de tu alta sensibilidad, pero sí puedes trabajar en cómo gestionarla para lograr convivir con ella de un modo más sano.

Si necesitas la ayuda de un profesional para manejar esta parte de tu rasgo, yo estaré encantada de acompañarte como coach especializada en PAS. Solo tienes que contactar conmigo a través de mi email: coach@helgagarcia.es o enviarme un mensaje a mi WhatsApp clicando aquí

Dime, amiga sensible ¿Te has sentido identificada? Puedes compartir tu experiencia en los comentarios que encontrarás más abajo 😊

5 razones por las que deberías sentirte orgullosa de ser PAS

5 razones por las que deberías sentirte orgullosa de ser PAS

Cuando se escribe sobre alta sensibilidad se suele mencionar a toda esa parte más desconcertante y problemática que caracteriza al rasgo, esa que hace que la sientas como un lastre si no la sabes gestionar.

Aunque hoy me gustaría darle la vuelta y mostrarte ese lado maravilloso de ser una persona altamente sensible y que, también, forma parte del rasgo PAS.

Porque lo tenemos, sí. Aunque haya momentos en los que te gustaría no tener esas antenitas con las que captar tanto detalle a tu alrededor, tanta información, tanta emocionalidad, tanta saturación a punto de estallar en tu cabeza…

Aprender a reconocer las características de la alta sensibilidad, no solo te llevará a saber gestionar ese lado más amargo, sino que te aportará una visión más amable de todo lo que conforma tu rasgo PAS.

Y para llegar a ese disfrute total de quién eres, debes empezar a verte como una persona que aporta muchas cosas buenas al mundo gracias a su alta sensibilidad.

Es por ello que, en este post, voy a compartir contigo cinco buenas razones –podrían ser muchas más– por las que deberías sentirte orgullosa de ser PAS y enamorarte de tu lado más sensible.

¡Empecemos!

1. Tu gran empatía

Para mí, es un privilegio tener la capacidad de estar presente y poder sentir la emoción de aquella persona que está confiando en ti para contarte su problema, sus ilusiones o sus tristezas.

Tu empatía te hace conectar de tal manera con el sentir del otro que acabas reconfortándole, desprendiendo comprensión, confianza y calma. Todo con tan solo tu presencia.

Y como no podía ser de otro modo, esta empatía a su vez genera unas ganas locas de complacer y hacer sentir bien a la otra persona. De ahí que, las personas altamente sensibles, tengamos amistades profundas, sinceras, de gran conexión y a las que nos gusta cuidar.

Eso sí, hay que saber poner límites a tanta empatía si quieres sentirte agradecida por tenerla. No se trata solo de conectar con los sentimientos de los demás, sino que hay que saber detectar cuándo estás empezando a absorber el dolor ajeno y apropiándote de emociones que no son tuyas.

Tienes que ser consciente de que, toda esa información extra que atraes hacia ti, es la que acabará por sobreactivarte y saturarte.

Así que ya sabes, es imprescindible que sepas cuando estás atrayendo en exceso el sentir de la otra persona para disfrutar de tu alta empatía.

2. Tu compromiso con los demás

Si hay algo que destaca de una persona altamente sensible y, sobre todo, agradecen las personas que la rodean, es su nivel de compromiso surgido, directamente, desde el corazón. ¿No crees que es una buena razón para sentirte orgullosa de ser PAS?

El poder ayudar a los demás nos llena tanto que nos sentimos fatal cuando «detectamos» que la otra persona necesita ayuda y no podemos ofrecérsela como nos gustaría.

Y está bien este compromiso, es maravilloso, aunque para gestionarlo de un modo sano, y no sentirte culpable cuando no puedes comprometerte, solo tienes que ser consciente y aceptar que no siempre está en tu mano la solución. Ya sea porque realmente no tienes la capacidad o porque, no siempre, es aceptada por la otra persona.

Sin esa culpa, disfrutarás de una de las cosas más bonitas de tu alta sensibilidad.

3. Tu gran riqueza interior

A las PAS nos encanta permanecer en nuestro mundo interior, reflexionar sobre la vida, sobre nuestras experiencias, sobre el porqué de emociones, situaciones, pensamientos.

Dentro de las PAS todo fluye de un modo profundo y, esa riqueza interior, la convierte en una persona que disfruta conociéndose, observándose, a ella y a los demás.

Cultivar tu interior te permite poder conectar con otras personas a un nivel más trascendental. De ahí que, cuando encuentras a otra PAS sin saber que lo es, conectéis al instante.

¿Tienes un reducido número de amistades? Para una persona altamente sensible, la importancia de la amistad, no solo radica en pasar un buen rato sino, principalmente, en la especial conexión que se produce cuando encuentra a alguien –aún sin ser PAS– con la que puede expresarse con confianza, compresión y de un modo profundo.

4. El modo tan intenso de disfrutar las pequeñas cosas que te rodean

Tu capacidad para detectar los pequeños detalles te permite apreciar y disfrutar de todo aquello que no se ve a simple vista. Como si tuvieras una varita mágica, logras ver lo que es invisible ante los ojos de los demás.

Y esa habilidad innata para observar sutilezas en lo que te rodea hace que en tu mente destaquen, por ejemplo, la belleza de una simple flor escondida tras la maleza o las mil tonalidades que el sol de atardecer refleja en el tronco de un árbol.

Una PAS, en el momento que aprende a gestionar su alta sensibilidad, es mucho más consciente de su nivel de emocionalidad y, por tanto, de todo aquello que en un momento dado le llena de felicidad.

5. Tu maravillosa forma de transmitir calma y escucha a los que te rodean

Otra de las razones por las que deberías sentirte orgullosa de ser PAS es la capacidad de transmitir calma y escucha a los demás. Algo muy valioso en los tiempos que corren ¿no te parece?

Tu tranquilidad es reflejo de tu parte más sensible y, como un imán, proyectas del tal modo confianza que, aunque estés con una persona con la que tienes poca relación, eres capaz de que se abra contigo y te explique su problema.

Generar calma y escucha no está al alcance de todos y a ti, como PAS, te sale fenomenal. Además, ¿no me digas que no te sientes reconfortada al haber sido un punto de apoyo emocional para la otra persona?

Porque lo haces sin pensar, sin esfuerzo y con deseo de ayudar. Y eso, amiga sensible, lo transmites a quienes tienes a tu alrededor.

Como habrás podido comprobar, son cinco buenas razones por las que deberías sentirte orgullosa de ser PAS. No esperes más y empieza a transformar la manera en cómo ves y sientes tu alta sensibilidad.

¿Cómo hacerlo? Pues, como indico en uno de mis anteriores posts, entendiéndola y aprendiendo a gestionarla desde el autoconocimiento. Te proporcionará los recursos necesarios para que puedas convivir con ella de un modo amable.

No hay más que leer el testimonio de una de mis amigas sensibles, Angelina. PAS enamorada y bien orgullosa de su rasgo:

“El mundo nunca ha sido ni es un lugar fácil para la humanidad, mucho menos para los PAS…por eso es sumamente importante aprender a gestionarlo. Personalmente me ha servido para comprender más el mundo en el que vivo y también para comprenderme un poco más, amarme y adquirir la firme certeza de que tenemos mucho para aportar y construir un lugar mejor en el que vivir, para nosotras y quienes nos rodean.”

Sé que no es fácil llegar a disfrutar en plenitud de tu lado más sensible y, por eso mismo, la ayuda de un profesional del autoconocimiento o terapeuta de PAS, es más que recomendable para acompañarte en este camino. Como Coach especializada en Alta Sensibilidad, estaré encantada de poder ayudarte si lo necesitas.

Espero que te sirva este post para reflexionar y darte cuenta de que, no hay nada malo en el modo en el que experimentas el mundo, sino que tu sensibilidad es otra parte de ti, con sus luces y sus sombras.

Yo me siento muy orgullosa de ser PAS ¿y tú? ¿Cómo es la relación con tu alta sensibilidad? ¡Te leo en los comentarios!

Cómo el autoconocimiento te ayuda a entender y a gestionar tu alta sensibilidad

Cómo el autoconocimiento te ayuda a entender y a gestionar tu alta sensibilidad

El autoconocimiento ayuda a conocerte y eso implica cuestionarte cómo estás viviendo tu vida, qué haces para sentirte feliz, qué obstáculos encuentras en el camino o con qué recursos cuentas para avanzar. No solo se trata de responder preguntas sino de observar dentro de ti y ser honesta contigo misma.

¿Por qué siento que necesito huir en ciertos momentos? ¿Por qué quiero aislarme y estar sola? ¿Por qué sufro cuando alguien sufre? ¿Por qué vivo con tanta emoción la vida?

Posiblemente te hayas sentido identificada con todos estos interrogante y te hayan hecho encender una lucecita de curiosidad en tu interior. Este es el punto en el que, dentro de ti, comienza a crecer la curiosidad y, claramente, la necesidad de comprender.

Y es que, en la vida de las PAS, hay un antes y un después.

Un “antes”. Cuando, a esas preguntas, no le encuentras ninguna respuesta y te sientes sola ante tantas dudas y ante una sociedad que no comprende el modo en como experimentas el mundo que te rodea y tu propio mundo interior.

Un “después”. Cuando la palabra “alivio” se hace inmensa en el mismo momento en que descubres la respuesta a todas tus interrogantes: la Alta Sensibilidad.

Descubrir que eres una persona altamente sensible te lleva a querer saber más, a alimentar esa parte tremendamente curiosa y enriquecedora que caracteriza a las PAS. Pero de nada te sirve aprender sobre el rasgo si no te planteas cómo lo estás viviendo realmente.

¿Lo vives sin control, arrastrada por todas las “sombras” de un rasgo desconocido hasta ahora y que dificultan tu día a día? O, por el contrario, ¿eres consciente de cuándo se activan tus momentos de saturación? ¿de cuándo tu empatía te está jugando una mala pasada y estás inmersa en las emociones de otro? ¿de cuándo tienes que tomarte una pausa y descansar para recargar tu baja energía?

El autoconocimiento me ayudó a reconocer mi alta sensibilidad

Yo desconocía por completo que significaba ser una persona altamente sensible. Me veía reflejada, pero sentía que me faltaba dar un paso más allá: cómo convivir de un modo sano con todas aquellas partes menos agradables de la alta sensibilidad.

Como profesional del autoconocimiento empecé a ser mi propia coach. Reflexioné sobre como actuaba y reaccionaba en ciertas situaciones, cuándo necesitaba sentirme en soledad, qué patrones se repetían cuando me quedaba sin energía o cómo gestionaba el exceso de empatía o emocionalidad.

Me di cuenta, por ejemplo, de que a lo largo de mi vida activaba, inconscientemente, un mecanismo de bloqueo para evitar el dolor que me provocaban los momentos en los que sentía las emociones de un modo tremendamente intensos. Un escudo que me permitía aislarme de esa gran emocionalidad en determinadas experiencias.

Y no lo supe descifrar hasta que no fui consciente de que era un recurso que no me hacía vivir de un modo sano mis emociones, sino que lo que quería era esconder el dolor, hacerlo desaparecer sin aceptar lo que había en el trasfondo.

La clave para que puedas convivir con tu alta sensibilidad

El autoconocimiento es la clave para que puedas convivir con tu alta sensibilidad desde el disfrute. Aprender a reconocerla y a gestionarla para ser tú en esencia, sin querer amoldarte al ritmo de los demás, a lo que es “normal”.

Saber por qué te sientes cansada sin motivo, por qué quieres huir cuando estás agobiada, por qué se agota tu energía cada dos por tres, el porqué de esos bloqueos mentales cuando te observan. De eso trata el aprender a conocerse. Para dar respuesta a todas tus preguntas y crear una guía con la que marcar un camino saludable en el que puedas convivir con tu alta sensibilidad desde la comprensión.

Reconocer cómo te afecta el modo en como procesas tu pensamiento profundo o aprender a detectar tus momentos de saturación y sobreactivación. En definitiva, integrar cada una de las características de tu rasgo PAS de la mejor manera posible para convivir con la tranquilidad y la libertad de ser quién eres.

No se trata de renunciar a tu forma de experimentar el mundo sino de comprenderte, de conocerte y de aceptarte tal y como eres.

Sentirte libre cuando aprendes a conocerte

A partir de ahí, vivirás con el poder suficiente para no dejarte arrastrar por los inconvenientes de tu rasgo, sino que sabrás acompasar cada momento con los recursos que, ahora sí, habrás obtenido gracias al autoconocimiento.

Conocerte a ti misma te hará comprender la alta sensibilidad, te permitirá sentirte libre en un mundo lleno de mil sensaciones, te ayudará a vivir una vida de disfrute abrazando tu sensibilidad.

¿Por qué hacerlo sola? Te invito a que inicies este camino acompañada de la mano de un profesional que entienda lo que representa ser PAS. Te aseguro que será mucho más sencillo, agradable y enriquecedor.

Siempre, es buen momento para empezar a reconocer y disfrutar de tu alta sensibilidad ¿no te parece? Y si te animas, estaré encantada de iniciar este camino juntas.

Cambia el modo en cómo te hablas y empieza a abrazar tu alta sensibilidad

Cambia el modo en cómo te hablas y empieza a abrazar tu alta sensibilidad

Una de las claves, para empezar a abrazar tu alta sensibilidad y sentirte bien con quién eres, es ser consciente de tus pensamientos y del modo en cómo te hablas.

Si hay algo que nos caracteriza a las personas altamente sensibles es, sin duda, nuestra forma tan profunda de pensamiento. Somos capaces de reflexionar y analizar intensamente nuestras propias experiencias, sentimientos, emociones, incluso ideas o cualquier aspecto a nuestro alrededor que nos haya llamado la atención.

Toda esta profundidad de procesamiento en nuestro pensamiento provoca que, las PAS, tengamos una rica vida interior. Algo bueno para facilitarnos el autoconocimiento y responder a preguntas existenciales que nos hacen estar conectadas a la vida.

Aunque, por otro lado, esta capacidad para analizar también puede llevarnos a un intenso diálogo interior en el que surjan dudas sobre nuestra forma de ser y experimentar el mundo, provocando –en ocasiones– el rechazo de ser como una es. En definitiva, a no aceptar el rasgo PAS.

Me gustaría invitarte a reflexionar en el modo en cómo te hablas para poder ser consciente de que, si tienes una mirada positiva y comprensiva hacia ti, podrás empezar a abrazar tu alta sensibilidad.

Cómo te sientes cuando te hablas de un modo negativo

La mente PAS es muy viva, activa y tremendamente reflexiva. Esta combinación de actividad mental llega a causar tal saturación que acaba por transformarse en cansancio, bajada de energía, malestar físico o dificultad para concentrarse. Una serie de efectos negativos que dificultan el día a día de cualquier PAS.

Así que, cuando no eres consciente de tu rasgo, de lo que implica en tu vida, de cómo te afecta, transformas tu incomprensión en negación. No deseas ser así y concentras tu atención únicamente en la parte que más te incomoda de tu alta sensibilidad.

La rechazas y, con este rechazo, entras en un bucle de pensamientos en los que el modo en cómo te hablas acaba por crear una realidad acorde a tu negatividad.

Te sientes frustrada porque no entiendes que puedas experimentar el mundo de un modo tan diferente a los demás. Te preguntas continuamente porqué te emocionas tanto con cualquier cosa, porqué te irritas tanto ante una injusticia, porqué te cansas antes que los demás sin apenas haber hecho nada, porqué te sienta mal el estar rodeada de tanta gente…

Cuestionas cada una de las sombras de tu rasgo. Y toda esa maraña mental intentas compensarla con recuerdos de momentos que hicieron sentirte feliz y a gusto. Rescatas experiencias que permanecen tan vivas dentro de ti como si fueran agua cristalina.

Y eso también es parte de tu rasgo. Tener la capacidad de revivir instantes con una claridad que parece como si estuvieras viviéndolos en este momento: ese paseo adornado con un paisaje lleno de color, ese reencuentro con una amistad que conociste hace tiempo, esa sensación de plenitud cuando hiciste esa escapada tan esperada…

Aunque llevado a un extremo, lo que intentas hacer es esconder tu presente para evitar enfrentarte a esa parte de ti que no aceptas. Te hablas de un modo negativo, convenciéndote de que tu forma de ser es «equivocada» y que nunca podrás ser como los demás.

Rehúyes de la acción para permanecer en la queja, en la comodidad de una realidad que te es cómoda como la de esos recuerdos de momentos positivos.

Cómo cambiar el modo en cómo te hablas para abrazar tu alta sensibilidad

¿Sabías que la forma en cómo te hablas hace que crees tu realidad? Sí, amiga sensible. Es hora de que empieces a quererte, a aceptar que tu forma de experimentar el mundo es increíblemente maravillosa. A pesar de sus sombras, de todo aquello que hace que, tu día a día, sea algo más complicado que a los demás.

Porque la alta sensibilidad, también tiene un lado de luz. Vivir lo que te rodea intensamente, saber como se siente la persona que tienes delante solo con mirarla, transmitir amabilidad y comprensión, percibir mil y una sensaciones, disfrutar enormemente de tu soledad, de tu creatividad…

Y para lograr este cambio debes conocerte, aprender a reconocer tu alta sensibilidad en ti, sus características y saber gestionar esos momentos más molestos y que perjudican tu rutina diaria. Solo así empezarás a verte con otros ojos y a darte cuenta de que, para quererte, tienes que aceptarte tal y como eres.

Conocerte te llevará a ser consciente del momento presente y de cuándo estás anclándote a ciertos pensamientos o sensaciones. De este modo sabrás cuándo tienes que parar para sentirte más calmada.

Es momento de ponerse en acción y cambiar el modo en cómo te hablas. Te permitirá sentirte bien contigo misma y a disfrutar de una mejor autoestima.

¿No te parece buen motivo para empezar a abrazar tu alta sensibilidad y vivir disfrutando de quién eres?

Si necesitas aprender a conocerte y a gestionar las sombras de tu rasgo para vivir una vida de disfrute y calma, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Solicita un encuentro virtual gratuito con mi «Café entre amigas« o envíame un WhatsApp para explicarme tu situación.

Juntas trabajaremos en construir una vida en equilibrio donde puedas conectar con tu alta sensibilidad y sentir la calma de ser quién eres.

Mejora tu autoestima viviendo conscientemente

Mejora tu autoestima viviendo conscientemente

Transitar por la vida sin percibir el presente, sin estar viviendo conscientemente, es, por desgracia, algo común en estos tiempos en los que prima la inmediatez. Deambulamos bajo un abanico inmenso de estímulos que nos hace desviar y alejar nuestra atención de lo minúsculo, de lo imperceptible, de lo que vive en nuestro interior.

Y así pasamos la vida, sin apenas darnos cuenta de nuestros aciertos, de nuestros errores, de nuestras alegrías y nuestras penas, de lo que nos reconforta o de lo que nos debilita, de lo que nos produce temor o de lo que nos motiva a ir hacia delante, de lo que nos hace felices o nos consume la autoestima.

Qué significa estar viviendo conscientemente

Para Nathaniel Branden, sentir que estas viviendo conscientemente es el primer pilar que compone la autoestima y, por tanto, el mejor camino para mejorarla.

Y ¿por qué es tan importe? Porque significa ser responsable y ser consciente de los hechos de la realidad, es decir, tanto de los hechos de nuestro mundo interior –las emociones, deseos y necesidades– como los del mundo exterior.

Advertir que tu autoestima no está en su mejor momento no es tan obvio. Durante la época en la que me sentía sin ánimos para nada, en la que no creía en mí y en la que transitaba una tristeza permanente, no era capaz de saber porqué me encontraba así. Me daba cuenta de que algo no funcionaba bien dentro de mí, pero no era consciente de qué era lo que generaba ese malestar.

Gracias al autoconocimiento, pude aprender a reconocer qué estaba fallando, qué necesidades estaban insatisfechas, qué temía de esa realidad que no quería mirar y que me perjudicaba e impedía mejorar mi autoestima.

Durante un tiempo, una va tapando los agujeros de esa falta de seguridad y valoración por una misma, sin reconocer lo que sucede, simulando o escondiendo el verdadero conflicto interior. ¿Y cómo? pues no dejando salir a la luz las verdaderas emociones y sentimientos, simulando que esa inestabilidad interior no existe o es pasajera.

Estar viviendo como si esa realidad no existiera porque te incomoda provoca que te ancles a un pasado para revivir sentimientos y experiencias reconfortantes que te ayuden a sentirte mejor y, así, evadirte de esta realidad que no te gusta.

Tu solución, a este desánimo vital, acaba siendo la de permanecer en un pasado que te impide ser consciente de cómo estás viviendo tu presente.

“Conectar tanto con el pasado nos limita a conectar con el presente”

Alex Rovira

Alex Rovira define la felicidad como “la calidad del instante”. Y no puedo estar más de acuerdo con él. Alejarnos del aquí y ahora es, únicamente, la huida de tu propio presente, huir de emociones o sentimientos a los que no quieres enfrentarte, en definitiva, la negación de una realidad que te provoca dolor.

El no estar viviendo conscientemente el mundo que te rodea, el avanzar por la vida sin darte cuenta de cómo lo haces, de las decisiones que tomas, de los errores que cometes, de los aciertos y aprendizajes que incorporas, acaba provocando que no seas capaz de valorarte, de actuar alineada a tu propósito y deseos verdaderos.

En definitiva, colaboras a que tu autoestima permanezca en lo más bajo del escalón.

Algunas prácticas que debes incorporar en ti para vivir conscientemente

Para dejarse sorprender hay que ser consciente de dónde estás, reconocer lo que existe y lo que no existe dentro y fuera de ti, sin negaciones. Para Nathaniel Branden esto significa que, no solo tienes que ver y conocer, sino que debes actuar sobre lo que ves y conoces sin traicionar a tu consciencia desviando tu mirada.

“La alegría está cuando nos dejamos sorprender por el momento presente”

Alex Rovira

Se trata de no ir en «modo automático» por la vida sino tomarte las pausas necesarias para reflexionar sobre qué haces, para qué lo haces y cómo afecta a tus relaciones y a ti misma.

Es imprescindible que vayas construyendo, entorno al modo en cómo te mueves en el mundo, una serie de conductas concretas. Estas conductas serán las que te lleven a sentir todos los beneficios de vivir conscientemente y, por tanto, a mejorar tu autoestima y llevarla a lo más alto.

Te aseguro, que aprender a percibir con todos los sentidos la realidad interior y exterior, es algo absolutamente enriquecedor, aunque haya momentos en los que no te guste lo que asoma.

A continuación comparto contigo algunas prácticas –propuestas por Nathaniel Branden– que debes incorporar en ti, para que logres vivir conscientemente y poder mejorar tu autoestima:

1. Una mente que está activa en lugar de pasiva → Ser responsable de lo que piensas y decides, ser consciente de quién eres, de tus necesidades y de tu propia felicidad, sin ser impuesta por los demás.

2. Una inteligencia que disfruta aprendiendo a conocerse → Tener la curiosidad de descubrir quién eres, sin miedos y sin negaciones. Se trata de disfrutar del camino del autoconocimiento, de todos los detalles que van asomando a medida que miras en tu interior, lo que te aportará mayor seguridad en ti misma.

3. Estar en el momento presente → Estar con los cinco sentidos sin distracciones en lo que estás haciendo o, como dice Branden: «hacer lo que estoy haciendo mientras lo estoy haciendo».

4. Salir al encuentro de los hechos importantes en lugar de huir de ellos → Es decir, tener la curiosidad por conocer todo aquello que te aporta o te aportará, estar con los ojos abiertos a las nuevas oportunidades que la vida te pueda presentar e ir a por ellas.

5. Preocuparse de distinguir los hechos de las interpretaciones y de las emociones → Se trata de estar dispuesta a percibir la realidad desde otros puntos de vista y desde otros modos de sentir diferentes al propio. Es decir, preocuparse por lo que realmente piensa y siente la otra persona y no «imaginarlo», bajo tu propio esquema mental.

6. Percibir y enfrentarme a mis impulsos para evitar o negar las realidades dolorosas o amenazantes → Cuando algo nos da miedo o nos produce dolor, solemos dar la espalda y no reconocerlo. Es una manera de evitar estas emociones incómodas. Debes ser sincera y honesta contigo misma y reconocer aquello que quieres ocultar y porqué lo haces. Solo así, podrás afrontarlo y aceptar tus propias emociones.

7. Interesarse por conocer «dónde estoy» en relación a mis metas y proyectos y a si estoy fracasando o triunfando → Vivir conscientemente es saber qué te acerca o qué te aleja de aquello que quieres conseguir, reconocer qué es lo que estás haciendo o lo que te está limitando a lograr tus metas y deseos.

8. Interesarse por conocer si mis acciones están en sintonía con mis propósitos → Ser consciente de si las acciones que realizas te están llevando a tus objetivos o necesitas replantear los pasos que estás dando.

9. Preservar en el intento de comprender a pesar de las dificultades → Hay que comprender cuáles fueron las dificultades y no dejarse llevar por el desánimo cuando algo sale mal y abandonarlo sin más. Volver a intentarlo, pero con la seguridad de que tienes diferentes opciones para escoger.

10. Estar dispuesto a ver y a corregir los errores → Salir de tu mapa mental y reconocer que no siempre tienes razón.

11. Interesarse por comprender el mundo que nos rodea → Significa ser curiosa, tener inquietud por conocer más allá de lo que te rodea.

12. Interesarse por conocer no sólo la realidad exterior sino también la realidad interior: mis necesidades, sentimientos, aspiraciones → Se trata de mirar dentro de ti, de percibir todo aquello que te hace sentir, tus necesidades, lo que te mueve.

¿No te parece maravillo y lleno de beneficios vivir conscientemente? ¿Cuáles te estas prácticas estás incorporando en tu vida?