fbpx
Lo que significa ser una Persona Altamente Sensible – PAS

Lo que significa ser una Persona Altamente Sensible – PAS

No es fácil explicar lo que significa ser una Persona Altamente Sensible. Te puedo contar que no es una patología sino un rasgo de la personalidad descubierto por la psicóloga Elaine Aron y que lo poseen entre un 20% a 30% de la población.

Gracias al sistema neuro-sensorial más desarrollado, las PAS tienen la capacidad de captar y procesar un gran número de estímulos en un período muy concentrado de tiempo lo que les provoca una enorme sobreestimulación.

Las Personas Altamente Sensibles, además, son empáticas y enormemente emocionales, procesan de un modo profundo la información y son capaces de percibir sutilezas y detalles, a su alrededor, mucho más allá que los demás.

Dicho así, suena algo confuso y difícil de comprender si no lo experimentas en tu propia piel. Estoy convencida de que, si has llegado a este post, por casualidad o atraída por el título, es porque sientes que hay algo que no cuadra dentro de ti y necesitas ponerle nombre.

Una alta sensibilidad que no puedes definir, ni explicar a los demás porque, simplemente, todavía no la conoces bien o ni siquiera sabes que existe.

Convives con ella, incluso en ocasiones, “sobrevives” a ella, pero te falta descubrir lo que significa ser una Persona Altamente Sensible, dar respuesta a esas dudas sobre ti que llevas arrastrando desde hace años.

Te encanta la naturaleza, te llena, te conecta contigo misma. Solo sabes que en ese lugar te sientes libre, más tú, desconectada de todo, en paz, en calma. Pero al mismo tiempo, tanta sensación de plenitud te llega a superar, a colapsar… a preguntarte ¿por qué?…

Paseas por el bosque absorta en tus pensamientos mientras percibes sonidos escondidos que, para ti, son bellas notas en el aire. Caminas disfrutando del momento, de la brisa que refresca tu cara, de las hojas que pintan de colorido otoño los árboles que te rodean.

Y te quedas embobada, fascinada, sin palabras, como si tu cabeza no pudiera asimilar todo lo que te llega a través de esa mezcla de detalles que la propia naturaleza te está regalando.

Ha sido un día intenso, demasiado quizás, para lo que tu sensibilidad puede tolerar…

Llegas a casa y, en tu cabeza, todavía resuenan imágenes, olores, sensaciones, sonidos que te sumergen en una constante nube de pensamientos indomables que hacen que te emociones sin saber por qué.

Hay tanto que procesar… Sigues a tus cosas aunque estés algo cansada. Pero a medida que el día llega a su fin, ese cansancio empieza a ser más pesado, más drenante, sintiéndote saturada, torpe, con la mente nublada…. Agotada.

Apenas queda rastro de toda aquella energía que te mantenía pletórica en tu paseo por el campo. Notas que se escapa y que te impide concentrarte en nada, en hacer nada y te preguntas “¿Por qué siempre me pasa esto cuando disfruto de un día genial? Que frustrante es…”

Necesitas estar a solas, que nadie te moleste. Tu habitación es ideal. Allí tienes tu rinconcito de silencio, donde mimarte cuando te sientes tan pesada mental y físicamente. Es como si te enchufaran y tu batería se fuera recargando poco a poco.

Es algo que lograste encontrar tú sola. Un refugio para tus momentos de saturación, de esos momentos en los que parece que todo tu entorno se vuelve pesado y te sobrepasa.

Como cuando estás rodeada de gente en un centro comercial, o estás en una fiesta con la música de fondo sonando sin parar o cuando estás en una cena familiar y el propio ruido de las conversaciones hacen que desees huir de allí.

“¡Necesito salir corriendo!”

Y vuelves a cansarte, a quedarte sin energía, a saturarte hasta que logras volver a la calma.

Tanta emocionalidad, tanto deseo de ayudar porque algo dentro de ti te anima a hacerlo, tanto malestar cuando algo no te sale tan perfecto como te gustaría, tanto darle vueltas a las cosas dentro de tu cabeza, tanta indecisión, tanta saturación…

Y tanto disfrute en lo que te gusta, tanto detalle a tu alrededor que descubres, tanta belleza en cualquier rincón que solo tú sabes ver, tanta escucha a los demás, tanto saber estar contigo misma, tanta sensibilidad.

Así eres. Una Persona Altamente Sensible, una PAS. Y está bien, no hay que rechazar tu rasgo sensible sino aceptarlo y aprender a gestionarlo para que puedas convivir de un modo sano con él.

Quizás ahora necesites dar respuesta a esas dudas sobre tu alta sensibilidad o reconocer en ti misma si eres realmente una PAS. Y un primer paso es aprender a ser consciente de cómo te afecta, de cómo lo vives y de qué herramientas tienes para gestionarlo ¡Te animo a que tomes acción y empieces a descubrirlo!

Como coach especializada en Personas Altamente Sensibles, me haría muy feliz acompañarte en este proceso, despejando tus dudas y enseñándote a manejar y a reconocer en ti las características de tu lado más sensible.

¿Amiga PAS, te animas a iniciar este viaje de autoconocimiento?

Cuando construyes una coraza para protegerte de tu gran emocionalidad

Cuando construyes una coraza para protegerte de tu gran emocionalidad

Algo, con lo que tenemos que aprender a lidiar las personas altamente sensibles, es con mantener bajo control una de las partes más bonitas de la alta sensibilidad y, a la vez, más problemática: la gran emocionalidad.

Una emocionalidad que, como PAS, la sientes tan apabullante que acabas creando, inconscientemente y por intuición, tu propia herramienta para poder convivir con ella: una coraza para protegerte de esa parte de tu alta sensibilidad que nos has sabido gestionar de un modo sano.

Porque, está bien cuando te emocionas enormemente por algo que te ha hecho sentir feliz, por cosas que, para otros, apenas le llamaría la atención: un cielo azul con mil tonalidades, una flor asomando entre la hierba húmeda de la mañana, una frase recién leída en un libro y que te pinza el alma… Toda esta emoción solo puede significar ¡¡que estás viva!! No me digas que no es maravilloso.

Y, también, está bien cuando has sentido pena y tristeza por alguna cosa que has visto o por alguna experiencia que has vivido. Es normal que estos días nos emocionemos y nos conmovamos en extremo por cada una de las terribles imágenes que nos llegan desde Ucrania.

Pero se vuelve problemática cuando no la sabes gestionar adecuadamente, en especial, las emociones más desagradables como la tristeza o la rabia.

Acabas anclada en un círculo vicioso en el que, tu pensamiento profundo, camina en círculos en busca de explicaciones a lo que estás viviendo y sintiendo. Es ahí cuando te sobreactivas, te saturas y, finalmente, te agotas.

Y esta tendencia, que tenemos las PAS a absorber el dolor ajeno debido a nuestra excesiva empatía, se hace incomprensible cuando no tienes consciencia de tu alta sensibilidad. Imagínate ahora, unir alta emocionalidad con tu alta empatía ¿resultado? Un estado de ánimo por los suelos si no lo sabes manejar bien.

¿Qué haces, entonces, para aliviar esa emocionalidad desmedida causante de tu bajón anímico? Pues desarrollar un mecanismo defensivo, como el de tu coraza, para protegerte.

Así me sucedió años atrás, cuando desconocía que era una persona altamente sensible y pulsaba, sin ser consciente, un botoncito dentro de mí con el que alejarme de posibles emociones que no me gustaba sentir.

Lo de construir corazas era la mío. Escudarme tras una barrera invisible con la que protegerme de emociones dolorosas y así poder huir del miedo en lugar de enfrentarme a él… alejarme de tanta emocionalidad.

Antes de reconocerme como PAS, sentía que vivía en una eterna contradicción. Por un lado, aparentaba ser una persona con el control de mis emociones, siguiendo el rol que desde mi infancia me habían transmitido: “tienes que ser una niña buena”, “no tienes que dar la nota”, “tienes que ser educada”, “no llores tanto”, etc.

Pero, por otro lado, lidiaba con toda esa emocionalidad tratando de ocultarla dentro de mí. Así que, inconscientemente y con intuición, fui construyendo mi propia herramienta con la que adaptarme, del mejor modo posible, a esa parte menos amable del rasgo (y que en aquel entonces todavía desconocía).

El ser introvertida tampoco ayudaba a expresar lo que sentía de un modo espontáneo y abierto. Así que, toda mi vida, la he pasado aparentando ser “la niña perfecta y fuerte” a la que pocas cosas le afectaban.

Y más lejos de la realidad. Porque por mucho que quieras ocultar lo que no quieres ver, sigue dentro de ti… escondido en un rinconcito preparado para salir cuando menos te lo esperas… y vaya si salió.

Fue un verano de hace unos treinta muchos años. Recuerdo, como si fuese ayer, esa llamada telefónica de mis padres. Estaban en Sevilla, acompañando mi tía, enferma de cáncer desde hacía apenas tres meses, en sus últimos momentos. Mi querida tía, mi segunda madre… me dieron la fatal noticia… y me dolió tanto que exploté en un llanto que no podía controlar…

Tanta emocionalidad contenida en mi caparazón protector que me fue imposible retenerla. Esa frialdad que transmitía se vino abajo. ¿Cómo podía ser que me partiera así? Y, en lugar de intentar comprender, volví tras mi coraza para esconderme de mi gran emocionalidad.

Ahí estaba yo, a buen recaudo tras mi zona de confort, sin traspasar límites, sin aprender a gestionar una parte de mi desconocida alta sensibilidad. Poniendo tiritas sin saber ni querer curar la herida…

Una coraza que construyes para alejarte de lo que no te gusta, de tu gran emocionalidad, que, si no la sabes gestionar, acaba por dominar tu vida y cómo te mueves por ella. Te escondes tras un escudo porque te da miedo mostrarte tal y como eres: sensible, emocional, absorbiendo el dolor de los demás, empatizando con lo que te rodea, saturándote donde otros disfrutan…

Aprendí a aceptar, a reconocerme, a mostrarme tal y como soy, sin miedo al qué dirán ni a salirme de ese rol que desde la infancia asumí. Y aprendí a conocerme y a respetar esa parte más sensible de mí que está ahí y, de la que ahora que la comprendo, me siento tan orgullosa y feliz.

Eres valiente, mi querida PAS. Solo tienes que dar el paso y dejarte llevar por tu sentir. Escucha a tu lado más sensible, sin miedo. Porque esa eres tú, una persona que vive la vida bajo el filtro de su alta sensibilidad.

Reconocer cuando tus emociones te están superando es clave para lograr convivir con tu alta sensibilidad. Trabaja en aceptarlas cuando te lleguen, procurando identificar si son tuyas o son atraídas por tu empatía.

Si son tuyas, date permiso para transitarlas y, si son ajenas, pon unos límites que las frenen, aceptándolas y soltándolas con un agradecimiento por haber estado ahí.

No puedes hacer desaparecer tu gran emocionalidad. Forma parte de tu alta sensibilidad, pero sí puedes trabajar en cómo gestionarla para lograr convivir con ella de un modo más sano.

Si necesitas la ayuda de un profesional para manejar esta parte de tu rasgo, yo estaré encantada de acompañarte como coach especializada en PAS. Solo tienes que contactar conmigo a través de mi email: coach@helgagarcia.es o enviarme un mensaje a mi WhatsApp clicando aquí

Dime, amiga sensible ¿Te has sentido identificada? Puedes compartir tu experiencia en los comentarios que encontrarás más abajo 😊

5 razones por las que deberías sentirte orgullosa de ser PAS

5 razones por las que deberías sentirte orgullosa de ser PAS

Cuando se escribe sobre alta sensibilidad se suele mencionar a toda esa parte más desconcertante y problemática que caracteriza al rasgo, esa que hace que la sientas como un lastre si no la sabes gestionar.

Aunque hoy me gustaría darle la vuelta y mostrarte ese lado maravilloso de ser una persona altamente sensible y que, también, forma parte del rasgo PAS.

Porque lo tenemos, sí. Aunque haya momentos en los que te gustaría no tener esas antenitas con las que captar tanto detalle a tu alrededor, tanta información, tanta emocionalidad, tanta saturación a punto de estallar en tu cabeza…

Aprender a reconocer las características de la alta sensibilidad, no solo te llevará a saber gestionar ese lado más amargo, sino que te aportará una visión más amable de todo lo que conforma tu rasgo PAS.

Y para llegar a ese disfrute total de quién eres, debes empezar a verte como una persona que aporta muchas cosas buenas al mundo gracias a su alta sensibilidad.

Es por ello que, en este post, voy a compartir contigo cinco buenas razones –podrían ser muchas más– por las que deberías sentirte orgullosa de ser PAS y enamorarte de tu lado más sensible.

¡Empecemos!

1. Tu gran empatía

Para mí, es un privilegio tener la capacidad de estar presente y poder sentir la emoción de aquella persona que está confiando en ti para contarte su problema, sus ilusiones o sus tristezas.

Tu empatía te hace conectar de tal manera con el sentir del otro que acabas reconfortándole, desprendiendo comprensión, confianza y calma. Todo con tan solo tu presencia.

Y como no podía ser de otro modo, esta empatía a su vez genera unas ganas locas de complacer y hacer sentir bien a la otra persona. De ahí que, las personas altamente sensibles, tengamos amistades profundas, sinceras, de gran conexión y a las que nos gusta cuidar.

Eso sí, hay que saber poner límites a tanta empatía si quieres sentirte agradecida por tenerla. No se trata solo de conectar con los sentimientos de los demás, sino que hay que saber detectar cuándo estás empezando a absorber el dolor ajeno y apropiándote de emociones que no son tuyas.

Tienes que ser consciente de que, toda esa información extra que atraes hacia ti, es la que acabará por sobreactivarte y saturarte.

Así que ya sabes, es imprescindible que sepas cuando estás atrayendo en exceso el sentir de la otra persona para disfrutar de tu alta empatía.

2. Tu compromiso con los demás

Si hay algo que destaca de una persona altamente sensible y, sobre todo, agradecen las personas que la rodean, es su nivel de compromiso surgido, directamente, desde el corazón. ¿No crees que es una buena razón para sentirte orgullosa de ser PAS?

El poder ayudar a los demás nos llena tanto que nos sentimos fatal cuando «detectamos» que la otra persona necesita ayuda y no podemos ofrecérsela como nos gustaría.

Y está bien este compromiso, es maravilloso, aunque para gestionarlo de un modo sano, y no sentirte culpable cuando no puedes comprometerte, solo tienes que ser consciente y aceptar que no siempre está en tu mano la solución. Ya sea porque realmente no tienes la capacidad o porque, no siempre, es aceptada por la otra persona.

Sin esa culpa, disfrutarás de una de las cosas más bonitas de tu alta sensibilidad.

3. Tu gran riqueza interior

A las PAS nos encanta permanecer en nuestro mundo interior, reflexionar sobre la vida, sobre nuestras experiencias, sobre el porqué de emociones, situaciones, pensamientos.

Dentro de las PAS todo fluye de un modo profundo y, esa riqueza interior, la convierte en una persona que disfruta conociéndose, observándose, a ella y a los demás.

Cultivar tu interior te permite poder conectar con otras personas a un nivel más trascendental. De ahí que, cuando encuentras a otra PAS sin saber que lo es, conectéis al instante.

¿Tienes un reducido número de amistades? Para una persona altamente sensible, la importancia de la amistad, no solo radica en pasar un buen rato sino, principalmente, en la especial conexión que se produce cuando encuentra a alguien –aún sin ser PAS– con la que puede expresarse con confianza, compresión y de un modo profundo.

4. El modo tan intenso de disfrutar las pequeñas cosas que te rodean

Tu capacidad para detectar los pequeños detalles te permite apreciar y disfrutar de todo aquello que no se ve a simple vista. Como si tuvieras una varita mágica, logras ver lo que es invisible ante los ojos de los demás.

Y esa habilidad innata para observar sutilezas en lo que te rodea hace que en tu mente destaquen, por ejemplo, la belleza de una simple flor escondida tras la maleza o las mil tonalidades que el sol de atardecer refleja en el tronco de un árbol.

Una PAS, en el momento que aprende a gestionar su alta sensibilidad, es mucho más consciente de su nivel de emocionalidad y, por tanto, de todo aquello que en un momento dado le llena de felicidad.

5. Tu maravillosa forma de transmitir calma y escucha a los que te rodean

Otra de las razones por las que deberías sentirte orgullosa de ser PAS es la capacidad de transmitir calma y escucha a los demás. Algo muy valioso en los tiempos que corren ¿no te parece?

Tu tranquilidad es reflejo de tu parte más sensible y, como un imán, proyectas del tal modo confianza que, aunque estés con una persona con la que tienes poca relación, eres capaz de que se abra contigo y te explique su problema.

Generar calma y escucha no está al alcance de todos y a ti, como PAS, te sale fenomenal. Además, ¿no me digas que no te sientes reconfortada al haber sido un punto de apoyo emocional para la otra persona?

Porque lo haces sin pensar, sin esfuerzo y con deseo de ayudar. Y eso, amiga sensible, lo transmites a quienes tienes a tu alrededor.

Como habrás podido comprobar, son cinco buenas razones por las que deberías sentirte orgullosa de ser PAS. No esperes más y empieza a transformar la manera en cómo ves y sientes tu alta sensibilidad.

¿Cómo hacerlo? Pues, como indico en uno de mis anteriores posts, entendiéndola y aprendiendo a gestionarla desde el autoconocimiento. Te proporcionará los recursos necesarios para que puedas convivir con ella de un modo amable.

No hay más que leer el testimonio de una de mis amigas sensibles, Angelina. PAS enamorada y bien orgullosa de su rasgo:

“El mundo nunca ha sido ni es un lugar fácil para la humanidad, mucho menos para los PAS…por eso es sumamente importante aprender a gestionarlo. Personalmente me ha servido para comprender más el mundo en el que vivo y también para comprenderme un poco más, amarme y adquirir la firme certeza de que tenemos mucho para aportar y construir un lugar mejor en el que vivir, para nosotras y quienes nos rodean.”

Sé que no es fácil llegar a disfrutar en plenitud de tu lado más sensible y, por eso mismo, la ayuda de un profesional del autoconocimiento o terapeuta de PAS, es más que recomendable para acompañarte en este camino. Como Coach especializada en Alta Sensibilidad, estaré encantada de poder ayudarte si lo necesitas.

Espero que te sirva este post para reflexionar y darte cuenta de que, no hay nada malo en el modo en el que experimentas el mundo, sino que tu sensibilidad es otra parte de ti, con sus luces y sus sombras.

Yo me siento muy orgullosa de ser PAS ¿y tú? ¿Cómo es la relación con tu alta sensibilidad? ¡Te leo en los comentarios!

Cómo el autoconocimiento te ayuda a entender y a gestionar tu alta sensibilidad

Cómo el autoconocimiento te ayuda a entender y a gestionar tu alta sensibilidad

El autoconocimiento ayuda a conocerte y eso implica cuestionarte cómo estás viviendo tu vida, qué haces para sentirte feliz, qué obstáculos encuentras en el camino o con qué recursos cuentas para avanzar. No solo se trata de responder preguntas sino de observar dentro de ti y ser honesta contigo misma.

¿Por qué siento que necesito huir en ciertos momentos? ¿Por qué quiero aislarme y estar sola? ¿Por qué sufro cuando alguien sufre? ¿Por qué vivo con tanta emoción la vida?

Posiblemente te hayas sentido identificada con todos estos interrogante y te hayan hecho encender una lucecita de curiosidad en tu interior. Este es el punto en el que, dentro de ti, comienza a crecer la curiosidad y, claramente, la necesidad de comprender.

Y es que, en la vida de las PAS, hay un antes y un después.

Un “antes”. Cuando, a esas preguntas, no le encuentras ninguna respuesta y te sientes sola ante tantas dudas y ante una sociedad que no comprende el modo en como experimentas el mundo que te rodea y tu propio mundo interior.

Un “después”. Cuando la palabra “alivio” se hace inmensa en el mismo momento en que descubres la respuesta a todas tus interrogantes: la Alta Sensibilidad.

Descubrir que eres una persona altamente sensible te lleva a querer saber más, a alimentar esa parte tremendamente curiosa y enriquecedora que caracteriza a las PAS. Pero de nada te sirve aprender sobre el rasgo si no te planteas cómo lo estás viviendo realmente.

¿Lo vives sin control, arrastrada por todas las “sombras” de un rasgo desconocido hasta ahora y que dificultan tu día a día? O, por el contrario, ¿eres consciente de cuándo se activan tus momentos de saturación? ¿de cuándo tu empatía te está jugando una mala pasada y estás inmersa en las emociones de otro? ¿de cuándo tienes que tomarte una pausa y descansar para recargar tu baja energía?

El autoconocimiento me ayudó a reconocer mi alta sensibilidad

Yo desconocía por completo que significaba ser una persona altamente sensible. Me veía reflejada, pero sentía que me faltaba dar un paso más allá: cómo convivir de un modo sano con todas aquellas partes menos agradables de la alta sensibilidad.

Como profesional del autoconocimiento empecé a ser mi propia coach. Reflexioné sobre como actuaba y reaccionaba en ciertas situaciones, cuándo necesitaba sentirme en soledad, qué patrones se repetían cuando me quedaba sin energía o cómo gestionaba el exceso de empatía o emocionalidad.

Me di cuenta, por ejemplo, de que a lo largo de mi vida activaba, inconscientemente, un mecanismo de bloqueo para evitar el dolor que me provocaban los momentos en los que sentía las emociones de un modo tremendamente intensos. Un escudo que me permitía aislarme de esa gran emocionalidad en determinadas experiencias.

Y no lo supe descifrar hasta que no fui consciente de que era un recurso que no me hacía vivir de un modo sano mis emociones, sino que lo que quería era esconder el dolor, hacerlo desaparecer sin aceptar lo que había en el trasfondo.

La clave para que puedas convivir con tu alta sensibilidad

El autoconocimiento es la clave para que puedas convivir con tu alta sensibilidad desde el disfrute. Aprender a reconocerla y a gestionarla para ser tú en esencia, sin querer amoldarte al ritmo de los demás, a lo que es “normal”.

Saber por qué te sientes cansada sin motivo, por qué quieres huir cuando estás agobiada, por qué se agota tu energía cada dos por tres, el porqué de esos bloqueos mentales cuando te observan. De eso trata el aprender a conocerse. Para dar respuesta a todas tus preguntas y crear una guía con la que marcar un camino saludable en el que puedas convivir con tu alta sensibilidad desde la comprensión.

Reconocer cómo te afecta el modo en como procesas tu pensamiento profundo o aprender a detectar tus momentos de saturación y sobreactivación. En definitiva, integrar cada una de las características de tu rasgo PAS de la mejor manera posible para convivir con la tranquilidad y la libertad de ser quién eres.

No se trata de renunciar a tu forma de experimentar el mundo sino de comprenderte, de conocerte y de aceptarte tal y como eres.

Sentirte libre cuando aprendes a conocerte

A partir de ahí, vivirás con el poder suficiente para no dejarte arrastrar por los inconvenientes de tu rasgo, sino que sabrás acompasar cada momento con los recursos que, ahora sí, habrás obtenido gracias al autoconocimiento.

Conocerte a ti misma te hará comprender la alta sensibilidad, te permitirá sentirte libre en un mundo lleno de mil sensaciones, te ayudará a vivir una vida de disfrute abrazando tu sensibilidad.

¿Por qué hacerlo sola? Te invito a que inicies este camino acompañada de la mano de un profesional que entienda lo que representa ser PAS. Te aseguro que será mucho más sencillo, agradable y enriquecedor.

Siempre, es buen momento para empezar a reconocer y disfrutar de tu alta sensibilidad ¿no te parece? Y si te animas, estaré encantada de iniciar este camino juntas.

Cambia el modo en cómo te hablas y empieza a abrazar tu alta sensibilidad

Cambia el modo en cómo te hablas y empieza a abrazar tu alta sensibilidad

Una de las claves, para empezar a abrazar tu alta sensibilidad y sentirte bien con quién eres, es ser consciente de tus pensamientos y del modo en cómo te hablas.

Si hay algo que nos caracteriza a las personas altamente sensibles es, sin duda, nuestra forma tan profunda de pensamiento. Somos capaces de reflexionar y analizar intensamente nuestras propias experiencias, sentimientos, emociones, incluso ideas o cualquier aspecto a nuestro alrededor que nos haya llamado la atención.

Toda esta profundidad de procesamiento en nuestro pensamiento provoca que, las PAS, tengamos una rica vida interior. Algo bueno para facilitarnos el autoconocimiento y responder a preguntas existenciales que nos hacen estar conectadas a la vida.

Aunque, por otro lado, esta capacidad para analizar también puede llevarnos a un intenso diálogo interior en el que surjan dudas sobre nuestra forma de ser y experimentar el mundo, provocando –en ocasiones– el rechazo de ser como una es. En definitiva, a no aceptar el rasgo PAS.

Me gustaría invitarte a reflexionar en el modo en cómo te hablas para poder ser consciente de que, si tienes una mirada positiva y comprensiva hacia ti, podrás empezar a abrazar tu alta sensibilidad.

Cómo te sientes cuando te hablas de un modo negativo

La mente PAS es muy viva, activa y tremendamente reflexiva. Esta combinación de actividad mental llega a causar tal saturación que acaba por transformarse en cansancio, bajada de energía, malestar físico o dificultad para concentrarse. Una serie de efectos negativos que dificultan el día a día de cualquier PAS.

Así que, cuando no eres consciente de tu rasgo, de lo que implica en tu vida, de cómo te afecta, transformas tu incomprensión en negación. No deseas ser así y concentras tu atención únicamente en la parte que más te incomoda de tu alta sensibilidad.

La rechazas y, con este rechazo, entras en un bucle de pensamientos en los que el modo en cómo te hablas acaba por crear una realidad acorde a tu negatividad.

Te sientes frustrada porque no entiendes que puedas experimentar el mundo de un modo tan diferente a los demás. Te preguntas continuamente porqué te emocionas tanto con cualquier cosa, porqué te irritas tanto ante una injusticia, porqué te cansas antes que los demás sin apenas haber hecho nada, porqué te sienta mal el estar rodeada de tanta gente…

Cuestionas cada una de las sombras de tu rasgo. Y toda esa maraña mental intentas compensarla con recuerdos de momentos que hicieron sentirte feliz y a gusto. Rescatas experiencias que permanecen tan vivas dentro de ti como si fueran agua cristalina.

Y eso también es parte de tu rasgo. Tener la capacidad de revivir instantes con una claridad que parece como si estuvieras viviéndolos en este momento: ese paseo adornado con un paisaje lleno de color, ese reencuentro con una amistad que conociste hace tiempo, esa sensación de plenitud cuando hiciste esa escapada tan esperada…

Aunque llevado a un extremo, lo que intentas hacer es esconder tu presente para evitar enfrentarte a esa parte de ti que no aceptas. Te hablas de un modo negativo, convenciéndote de que tu forma de ser es «equivocada» y que nunca podrás ser como los demás.

Rehúyes de la acción para permanecer en la queja, en la comodidad de una realidad que te es cómoda como la de esos recuerdos de momentos positivos.

Cómo cambiar el modo en cómo te hablas para abrazar tu alta sensibilidad

¿Sabías que la forma en cómo te hablas hace que crees tu realidad? Sí, amiga sensible. Es hora de que empieces a quererte, a aceptar que tu forma de experimentar el mundo es increíblemente maravillosa. A pesar de sus sombras, de todo aquello que hace que, tu día a día, sea algo más complicado que a los demás.

Porque la alta sensibilidad, también tiene un lado de luz. Vivir lo que te rodea intensamente, saber como se siente la persona que tienes delante solo con mirarla, transmitir amabilidad y comprensión, percibir mil y una sensaciones, disfrutar enormemente de tu soledad, de tu creatividad…

Y para lograr este cambio debes conocerte, aprender a reconocer tu alta sensibilidad en ti, sus características y saber gestionar esos momentos más molestos y que perjudican tu rutina diaria. Solo así empezarás a verte con otros ojos y a darte cuenta de que, para quererte, tienes que aceptarte tal y como eres.

Conocerte te llevará a ser consciente del momento presente y de cuándo estás anclándote a ciertos pensamientos o sensaciones. De este modo sabrás cuándo tienes que parar para sentirte más calmada.

Es momento de ponerse en acción y cambiar el modo en cómo te hablas. Te permitirá sentirte bien contigo misma y a disfrutar de una mejor autoestima.

¿No te parece buen motivo para empezar a abrazar tu alta sensibilidad y vivir disfrutando de quién eres?

Si necesitas aprender a conocerte y a gestionar las sombras de tu rasgo para vivir una vida de disfrute y calma, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Solicita un encuentro virtual gratuito con mi «Café entre amigas« o envíame un WhatsApp para explicarme tu situación.

Juntas trabajaremos en construir una vida en equilibrio donde puedas conectar con tu alta sensibilidad y sentir la calma de ser quién eres.