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Haz realidad tu deseo de reinvención tras la maternidad

Haz realidad tu deseo de reinvención tras la maternidad

Hace unos días me di cuenta de que se habían cumplido tres años de mi primera publicación en el blog. ¡Cómo pasa el tiempo! “Recuerdos de una expat” era el nombre del blog y nació a raíz de mi necesidad de expresar lo que significó para mí la vida de una madre expatriada.

¿Y por qué te cuento esto? porque fue el pistoletazo de salida para dar forma a lo que, tiempo después, sería mi reinvención como mujer tras la maternidad. Creo que escribir me permitió darme cuenta de que podía atreverme a mucho más y de que estar escondida detrás de mis inseguridades no hacía más que sumergirme en una especie de ola de desmotivación.

Así que eché mano de todo lo bueno que tenía a mi alrededor y, con el empujoncito de una de mis personas favoritas, de uno de mis pilares, logré lanzarme al vacío con pirueta incluida. ¡Me atreví a escribir y encima a publicarlo en un blog!.

En más de una ocasión te he contado de la importancia de tener a personas a tu alrededor que te aporten, te hagan brillar y signifiquen un punto de apoyo en tu vida. Son esas personas que te empujan a dar lo mejor de ti.

La verdad es que, alguna que otra vez, hago el ejercicio de imaginar la ausencia de alguna de ellas en mi vida y de recrear esos momentos en los que me sentía perdida y no sabía encontrar mi rumbo. Y te tengo que confesar que me resulta tremendamente incierto pensar cómo sería mi vida ahora.

Aunque si algo he aprendido es a no recrearme en pensamientos hipotéticos de lo que sí o de lo que no hubiera pasado. Ni siquiera de si hubiese sido mejor o peor. Un buen consejo que te puedo dar en tu inicio de reinvención o emprendimiento: aceptar tu camino.

Tal y como lo has vivido y has experimentado es el mejor aprendizaje que puedes hacer. Te aportará una mayor amplitud de miras cuando te encuentres en situaciones parecidas. Sabrás adoptar la mejor solución en función de lo que sí hiciste bien durante el pasado y de lo que no deberías repetir o, al menos, hacer de forma diferente.

No te voy a engañar, esa reinvención personal tras la maternidad, vino precedida de dudas e incertidumbre, tras ser consciente de que mi rol como madre estaba cambiando. Mi hijo estaba creciendo y, toda esa dedicación durante años, iba cada vez haciéndose menos intensa, al mismo tiempo que iba aumentando –proporcionalmente– los momentos en los que no sabía qué hacer con mi tiempo.

Y el estar atenta a lo que me aportaban de un modo positivo –e inspiraban– esas personas que tenía cerca de mí, mis pilares, me hizo reflexionar y buscar nuevas opciones en mi vida que me llenaran y ocuparan los huecos que la maternidad me estaba dejando.

“Quiero hacer algo útil en el mundo”

Amelia Earhart

Quería cambiar, darle una vuelta a mi vida y no malgastarla con lamentaciones. Poco a poco fui tomando consciencia de qué era aquello que me gustaba, en lo que me atraía a la hora de leer o al informarme, en lo que veía y disfrutaba sin darme cuenta.

El desarrollo personal y, más concretamente el Coaching, fue una de esas pasiones que empezaron a crecer dentro de mí. Me permitió conocerme, gestionar mis emociones, aflorar mis miedos y aprender a manejarlos.  Y, también, me permitió descubrir cuál era mi propósito en la vida: ayudar a otras personas a ser felices con su vida.

Aunque te puedo asegurar que, si quieres empezar tu reinvención tras la maternidad, el primer paso que debes dar es tener la voluntad y el compromiso por cambiar.

De nada te sirve imaginarte cómo sería tu vida si no estás dispuesta a dar el paso, de ponerte en acción, de convertir tu sueño en realidad… tú realidad.

Es, en este momento, cuando surgen las dudas y los miedos, tus inseguridades. Años dedicados a la maternidad no ayudan a tener claro por dónde encaminar tu futuro. Y es que, entregarse en cuerpo y alma a la familia, sin tener en cuenta tu bienestar ni tus necesidades, acaba por alejarte de quién eres.

Toda esa experiencia de amor y de dedicación por la familia, por los hijos, es una etapa que siempre perdura – y perdurará– dentro de nosotras. Es inevitable. Nace en ti cuando te conviertes en madre y va creciendo hasta mimetizarse en quién eres ahora. Una madre comprometida y feliz con la crianza de sus hijos.

Pero esa madre comprometida –en ocasiones– va dejando paso a una mujer que no piensa en ella, ni en su bienestar, ni en su tiempo. Dedicación y compromiso por los demás ¿y para ti? Nada o, más bien, poco y, además, con pensamientos de culpabilidad.

Cambiar esa tendencia requiere modificar tu forma de pensar, de ver la realidad desde otra perspectiva que te haga sentir valiosa como mujer, además de una maravillosa mamá.

“Todos nos transformaríamos si nos atreviéramos a ser lo que somos»

Marguerite Yourcenar

Se trata, en definitiva, de lograr encontrar el equilibrio entre ser madre y mujer, de sentir que tu vida se balancea de un modo equitativo entre todo lo bueno que te aporta tu maternidad y el tiempo que dispones para disfrutar de tus pasiones, inquietudes, ocio, relaciones y todo aquello que conforma tu universo como mujer.

Hacer realidad tu deseo reinvención tras la maternidad no es un modo de huir sino de volver a encontrar esa motivación que, poco a poco y sin darte cuenta, vas perdiendo a lo largo del tiempo. Por dar demasiado, por olvidarte de ti, o quizás, por la generosidad de restar de tu tiempo el que dedicas a los demás.

Es hora de comprometerte contigo misma, con tus ganas de cambiar hacia una vida que complete esos huecos que sientes, se están quedando vacíos.

Es hora de dar claridad a tus pasiones, a lo que despierta en ti momentos de satisfacción sin darte cuenta.

Es hora de despejar dudas y encontrar la verdadera motivación que te va a mover hacia el cambio, hacia tu reinvención.

Es hora de darte tiempo, de convertir ratitos en pequeños placeres y regalártelos porque te los mereces.

Es hora de dejar atrás miedos y limitaciones y aprender a superarlos.

Es hora de hacer realidad tu deseo de reinvención como mujer tras la maternidad.

Logré reinventarme, ser una madre con una vida plena y en equilibrio, encontrar mi pasión y mi propósito. Y eso es lo que deseo para ti. Que disfrutes de todo, de todos y de ti misma, sin temores, con confianza y con la seguridad de que puedes conseguirlo.

¿Cómo sientes tu maternidad en estos momentos? ¿Deseas reinventarte? Cuéntame, si te apetece, tu experiencia. ¡Me encantará leerte en los comentarios!

7 razones por las que tu hijo estará orgulloso de tener una mamá emprendedora

7 razones por las que tu hijo estará orgulloso de tener una mamá emprendedora

¿Has pensado alguna vez en cómo te ves reflejada en la mirada de tu hijo? Quizás, tus respuestas sean del tipo “soy una mamá cariñosa”, “soy una mamá que los cuida”, “soy una mamá que se preocupa siempre por ellos”.

¿No te gustaría que la imagen que tiene de ti sea, también, la de una madre feliz por hacer algo que le apasiona? Imagina a tu hijo lo orgulloso que se sentirá al tener una mamá emprendedora que ha dado el paso de perseguir sus sueños.

Durante la maternidad, las mujeres caemos en la trampa de dar sin medida, de ofrecer todo nuestro tiempo y dedicación hacia los demás. Y digo trampa porque, aunque sea con amor y pasión, con el tiempo acaba por convertirse en una rueda de hámster que gira por inercia, porque así debe ser.

Pero un día te das cuenta que quieres frenar, que deseas parar esa rueda y seguir caminando en línea recta en busca de tu camino, de tu propósito, darle un sentido más allá de lo que se considera –de un modo tradicional– “una madre ideal”.

«Si somos madres, tenemos asegurada la distracción ya que siempre habrá motivos para ocuparnos de los demás, cavando la fosa de nuestro río estancado.»

Laura Gutman

Y ahí es cuando llegan las culpabilidades por pensar en ti, por buscar un tiempo que te pertenece, por querer ser no solo una madre al cuidado de su familia, sino una mujer con motivaciones, creativa, con ganas de ser dueña de una parte de su vida.

Es hora de que te des cuenta del gran beneficio que supone para tu propia autoestima ser consciente de que eres algo más que una mamá. ¿Y sabes por qué? Porque a quien primero le vas a dar una lección de vida será a tu hijo.

Yo misma he vivido esta situación, la de encontrarme en un círculo cerrado y en el que no veía más allá de mi maternidad. Y fue el día en el que, echando la mirada atrás, comprendí que tenía que darle un nuevo sentido a mi vida.

Sentía que los años pasaban, no solo en mi hijo, sino también en mí. Sin duda, fue el momento en el que tomé consciencia de que la vida estaba avanzando y yo me estaba quedando atrás.  ¿Era realmente lo que quería?…

Desperté para darme cuenta de que quería ofrecer algo más al mundo, que tenía que encontrar mi propósito de vida, que debía añadir más ingredientes a lo que me rodeaba. Y empecé construyendo mi camino volviendo a estudiar un grado universitario para acabar – tiempo después– adentrándome en el mundo del desarrollo personal y del coaching.

Y todo, bajo la mirada cómplice de mi familia y, en especial, de mi hijo. Veía asombrado y, a la vez orgulloso, no solo a una madre que cuidaba de él, sino a una mamá que también era capaz de perseguir y lograr hacer realidad sus sueños.

Así que no te pienses más en dar ese paso que estás deseando hacía tu reinvención personal. ¡No dudes de lo orgulloso que se sentirá tu hijo por tener una mamá emprendedora!

Aquí te dejo 7 buenas razones para que lo esté:

1- Porque contigo descubrirá la importancia de tener un propósito en la vida

Conocer tu propósito de vida es darte un punto en el horizonte al cual dirigirte. No sé si ahora eres consciente de cuál es el tuyo o si estás en busca de él. Lo que sí te puedo asegurar es que, en el momento en que conoces tu “para qué” en la vida, aquello que te impulsa a la acción, es cuando activas tu radar hacia el cambio.

Mi hijo descubrió, que aquello que movía a su madre y la hacía sentir plena, era ayudar a otras personas en su desarrollo personal. Tomar consciencia de hacia dónde dirigir tus pasos en la vida te lleva, sin lugar a dudas, a la claridad de un futuro que hará sentirte feliz.

Ya lo dijo Paul Dolan “la felicidad es el conjunto de experiencias de placer y propósito a lo largo del tiempo”.

2-Porque le demostrarás que el esfuerzo tiene su recompensa

“El paso más importante es siempre el primero. Debes comenzar; debes zarpar” ¿No te parecen inspiradoras estas palabras de Ken Robinson?

Es duro dar el primer paso porque los miedos están ahí. Miedo al fracaso, al qué dirán, a no tener tiempo para tu familia… limitaciones que pueden frenarte.

Pero, ver que te esfuerzas por lograr hacer realidad algo que deseas, es una de las mayores lecciones que puedes darle a tu hijo. Se dará cuenta de que el éxito no viene solo y que hay mucho detrás de él: superar limitaciones, buscar de nuevo la motivación cuando las cosas van mal, saber superarse y creer en sus posibilidades…

¡Emprender no es fácil, pero con esfuerzo y motivación la recompensa llega!

3-Porque de ti aprenderá a ser persistente

Una gran lección que mi hijo aprendió de una madre nada perseverante: puedes ser persistente si te lo propones. ¿Y cuál es el secreto? Cambio de perspectiva, compromiso y centrarte en la recompensa que obtendrás cuando logres alcanzar tu objetivo.

Pregúntate en momentos de duda: ¿Qué ganaré? ¿Para qué quiero lograr mi objetivo, mi sueño, mi meta?  ¿Cómo me sentiré cuándo lo obtenga?

Tu hijo orgulloso, verá en ti a una mamá que, a pesar de los tropiezos ha sabido aceptarlos, recomponerse y continuar hacia delante.

4-Porque verte feliz, dedicándote a lo que te gusta, le motivará a encontrar su pasión y su talento

Verte feliz dedicándote a tu pasión, a lo que te gusta de verdad, le hará asomar las ganas por seguir tus pasos.

Hay que darle la oportunidad de expresarlo, de sacar a la luz aquello dónde muestra su talento de un modo fácil. ¡Nunca se sabe hasta dónde puede llegar con sus destrezas innatas!

5-Porque serás ejemplo de lo importante que es creer en una misma

La motivación y la ilusión solo llegan si crees en ti, sin compararte con nadie. Ver a una madre que no le importa lo que digan los demás, que persiste a pesar de los impedimentos porque tiene confianza, es una muestra de que quién decide sus acciones y su futuro solo puede ser de una misma.

6-Porque será consciente de que nunca es tarde para perseguir sus sueños

Recuerdo el día que mencioné la idea de querer volver a los estudios universitarios. Con cuarenta y muchos años, mi hijo me miraba desconcertado porque no le entraba en la cabeza que alguien pudiera estudiar “porque le gusta”.

Pero la curiosidad estaba ahí y se dio cuenta de que algo que ahora era “aburrido” para él podía convertirse en una pasión más adelante. Fue consciente de que, si algo te atrae, no importa la edad que tengas, lo disfrutarás.

7-Porque aprenderá que salir de la zona de confort es un desafío con recompensa

Recogiendo unas palabras de Laura Gutman, de su libro “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”

“Hay que estar dispuestas a perder esos lugares conocidos y aburridos donde jugamos una y otra vez el mismo rol y nadie repara en nosotras, ni siquiera nosotras mismas.”

Si sientes la necesidad de cambio, el primer paso es salir del lugar dónde te haces invisible porque te da seguridad y es “lo conoces”. Atreverse a caminar en terreno desconocido es empezar a construir un futuro como una madre plena y feliz.

La valentía no radica en lanzarse al vacío sin más, sino en atreverse a dar un paso hacia delante, con seguridad y convicción, con la fuerza necesaria para ser capaz de decidir el camino a seguir.

“Los hijos necesitan madres creativas, plenas, encaminadas en su búsqueda personal, ya que el sentido que cada mujer encuentra a su propia vida le permite ofrecer sentido a la vida de los demás.”

Laura Gutman

Lecciones de vida que harán que tu hijo pueda contar orgulloso, todo lo que aprendió por tener una mamá emprendedora.

¿Cuál es esa imagen que tu hijo/s tienen de ti? ¡No dudes en comentar tu propia experiencia en los comentarios! 🤗

Cómo adaptarse al cambio en esta nueva normalidad

Cómo adaptarse al cambio en esta nueva normalidad

Te confieso que, cuando se trata de cambios, la gestión inicial la suelo llevar un poquito floja. Pero si hay algo que he ido aprendiendo durante estos últimos años es a aceptar los imprevistos que suelen aparecer a lo largo de mi vida.

Y, sin duda, este enorme, gigantesco y desconcertante revés –que a nivel global estamos viviendo– ha sido un golpe bajo, un k.o. en toda regla, diría yo.

Así que, adaptarse al cambio en esta nueva normalidad, se ha convertido en un trabajo personal a nivel emocional, tanto para mi familia como para mí y, posiblemente, para una gran mayoría de personas.

Trastocar la rutina diaria, el ritmo frenético de nuestras vidas, ha supuesto aprender a manejarse en un entorno en el que nunca nos habríamos imaginado. Nos ha tocado desenvolvernos dentro de una sociedad en la que ciertas reglas de vida, costumbres asimiladas desde la infancia, han quedado temporalmente anuladas.

Quizá me salga un post con cierto aire a estudio sociológico, pero es que no puedo evitar pensar cómo el ser humano se adapta a su entorno con una velocidad pasmosa. ¿Y por qué digo esto? porque no me negarás que, lo de salir de casa y coger la mascarilla no se ha convertido en un acto totalmente integrado en tu rutina diaria. Quién te lo iba a decir ¿verdad?

Y si te habías olvidado por unos instantes de esta nueva normalidad, solo hace falta repasar las tiendas online de moda para comprobar que puedes comprar ese vestido tan top para este verano junto con la mascarilla que mejor combina. Ya que nos la tenemos que poner, al menos que ¡no sea aburrida!

A veces pienso que es muy humano intentar normalizar la “anormalidad”, aunque solo sea para revestirla de cierto aire ilusionista, a lo David Copperfield. Sin embargo, el miedo sigue ahí, escondido bajo la gran tela negra desplegada para ocultar la realidad.

Miedo a perder a alguien o nuestro trabajo o nuestra salud, a acercarnos, a transmitir la enfermedad, a no poder vivir como hacíamos antes. Miedo al cambio, a romper las reglas, a aprender nuevas normas sociales de un modo antinatural. No beses, no abraces, no hables tan cerca…

Pero al final, acabamos por ir integrando –sin darnos cuenta– esta nueva realidad. Porque ahora besamos sin besar, abrazamos flojito – quizá con algo de recelo– dependiendo de la edad e intuimos sonrisas a través de las miradas.

Y los más pequeños ¿cómo adaptarse al cambio? Los niños son fuertes, los jóvenes pueden con todo, se adaptan fácilmente… eso dicen… Pero ¿sabes qué? Que no es verdad. Y lo sé porque me ocurrió en mi experiencia como expatriada. Todo el mundo me decía lo rápido y fácil que se iba a adaptar mi hijo de ocho años a un nuevo país. Sí que aprenden a velocidad de vértigo, pero sufren igual que un adulto y tienen sus preocupaciones, sus añoranzas, sus tristezas.

“Nuestros niños y jóvenes llevan meses sin poder salir de casa, meses sin poder disfrutar, aprender de sus iguales, desarrollar en plenitud los mecanismos de socialización que les son imprescindibles.”

Dolors Reig

Ahora no iba a ser menos. Mi hijo se ha convertido en un adolescente de trece años, con mil aventuras a sus espaldas a pesar de su juventud, pero vive la nueva realidad con resignación e intuyo que, en ciertos momentos, con algo de preocupación. Sensaciones que, estoy convencida, comparte con otros niños y adolescentes.

Pero han aprendido, han sabido estar, nos han dado una gran lección en control emocional, en responsabilidad y se convertirán –si no lo han hecho ya– en: la generación de la era postpandemia: la más emocionalmente inteligente y responsable de la historia, tal y como afirma en su artículo Dolors Reig,

Han sido noventa días sin poder salir y ahora que pueden, toca la pregunta del millón de los más pequeños ¿y tengo que ponerme la mascarilla? ¿y no podré abrazar a mi mejor amigo? ¿y no podré darles un beso a mis yayos? Preguntas, preguntas y más preguntas.

Así que, con la mayor naturalidad del mundo, debes responder con comprensión, haciéndoles ver que, como madre, como adulto, sientes exactamente lo mismo que ellos.

“Los niños de esta nueva generación son las grandes víctimas, pero también los grandes héroes del Covid19”

Dolors Reig

Dile, que también te da pena no poder achuchar hasta asfixiar a tus mejores amigos, a tus padres, a tus seres queridos. Que es un rollo ir con la mascarilla a todas partes pero que es como una tirita que nos protege, te cuida a ti y cuida a los demás. Que te puede dar un beso y dos y los que quiera pero a los demás, si los envía con un fuerte soplo, lo sentirán igual.

Para adaptarse al cambio de esta nueva normalidad necesitamos una llave que nos haga sentir que podemos desenvolvernos en ella. Te hablo de la aceptación. Es momento de aprender a gestionar este miedo a la incertidumbre, a la pérdida, a lo que te pueda traer el cambio y el modo de hacerlo es aceptando la nueva situación.

Aceptar no significa resignarse, ni ser insensible ni estar de acuerdo. Tomando las palabras de Borja Vilaseca si te resignas estás en el punto de llegada, con la aceptación en el punto de partida.

“Aquello que no eres capaz de aceptar es la única causa de tu sufrimiento”

Gerardo Schmedling

Aprendiendo a aceptar las situaciones, lograrás una mejor tolerancia a la frustración ante lo que no puedes controlar, verás el pasado como una lección de vida, tendrás una mejor capacidad de gestionar los imprevistos y sobreponerte a ellos, te abrirás a nuevas oportunidades. En definitiva, estarás dando un paso de gigante –sin darte cuenta– a esta adaptación al cambio que la nueva normalidad ha traído.

Si nos ha tocado vivir este momento, acepta la nueva realidad. Busca el lado positivo, aunque te parezca que no lo tiene. Si reflexionas, seguro que surgirá. Por ejemplo, es posible que por fin te hayas puesto las pilas en cuestión de conectividad online o de tecnología digital, algo que te puede ayudar si has decidido iniciar un nuevo proyecto profesional como mujer emprendedora.

No es lo que habíamos planeado en nuestra vida, lo sé, pero el mundo nos pone a prueba. Y es ahora cuando debes afrontar este reto con la mejor actitud posible, piensa en que eres un espejo para tus hijos, para los que te rodean. Adaptarse al cambio es aprender a tolerarlo, ajustarse a él, ser consciente de que nada es eterno y que todo está en constante movimiento.

¿Cómo llevas el cambio a esta nueva normalidad? ¿la aceptas o luchas contra ella?

¡¡Te espero en los comentarios!!

¿Quieres vivir tu vida o la de los demás?

¿Quieres vivir tu vida o la de los demás?

No sé por qué pero, últimamente, me he encontrado inmersa en charlas con amigas en las que me contaban cómo la vida se había transformado en un vivir para otras personas, olvidándose de lo que más importa, vivir la suya.

Insistían en la sensación de haber perdido la motivación por su día a día y en lo poco ilusionante que se había convertido. Y todo porque se habían resignado, sin apenas percibirlo, a cumplir los deseos de los que les rodeaban.

En estas conversaciones acababa por hacerles la misma pregunta «¿quieres vivir tu vida o la de los demás?» Debe ser una pregunta mágica o como solemos decir en el mundo del coaching, una pregunta poderosa porque nada más lanzarla al aire algo cambió en sus miradas.

Y en estas me encuentro yo ahora, reflexionando sobre qué hacemos mal para que una llegue a sentirse así. Te confieso que como coach las respuestas las tengo claras pero quizás, quién se encuentre en esta situación, el lograr vivir su vida y no la de los demás, le parezca una quimera.

En las conversaciones que he tenido siempre había una constante, la sensación de dejarse llevar y de alejarse de quién una era. Cuántas veces hacemos algo (o no hacemos) pensando en el que dirán… demasiadas creo yo… ¿y qué precio se paga por ello? El de tener la sensación que se vive una vida impostada, fingida y que no te pertenece.

¿Cómo lograr vivir tu vida? ¡Pon límites, sé asertiva!

Una de las claves para que sientas que vuelves a tomar las riendas de tu vida es la de mantener unos límites que marquen la diferencia entre lo que tú quieres y lo que desean los demás para ti.

Es hora de poner en práctica la asertividad y atreverse a decir un NO cuándo así lo sientas. Este NO es la primera piedra para construir esos límites que tanto se te resisten. ¿Hacemos una prueba?

Imagina que estás en una situación en tu vida en la que esté presente esa sensación de incomodidad por estar realizando algo que no está acorde con lo que quieres. Ahora visualízate siendo la persona que quieres ser... no tengas prisa… quédate ahí…recréate en esa imagen, en esa persona asertiva, poniendo límites, alineada con tus deseos, diciendo en voz alta y con seguridad un NO… conecta con sentimientos y emociones… siéntelos en ti… ¿cómo te sientes?… ¿qué sensaciones, emociones te llegan viéndote, oyéndote, sintiendo que pones límites?…

Es momento para que reflexiones y te hagas estas preguntas:

  • ¿Para qué quiero vivir la vida que quiero?
  • ¿Qué gano / pierdo viviendo la vida que quiero?
  • ¿Qué gano / pierdo viviendo la vida de los demás?

¿Qué te dicen tus respuestas?

Otro buen ejercicio es el de recordar un momento en tu vida en el que lograste mantenerte y no ceder ante otra persona. Una vez que lo tengas, pregúntate:

¿Qué hice entonces para lograrlo?

Con esa respuesta, vuelve a conectar con las sensaciones que te llegan al recordar el momento y aprovéchalas para traerlas al presente. Es un ejercicio que suelo invitar a mis clientes a realizar y te puedo asegurar que esas sensaciones con las que conectan son tan poderosas que logran tomar conciencia de que el cambio en ellos es posible.

Si ya lo hiciste una vez ¿qué te impide volver a hacerlo ahora o las veces que te lo propongas?

Nuestra mente es tan poderosa que en ocasiones nos parece luchar contra ella sin saber por qué, pero la realidad es que somos nosotros mismos quienes creamos esa resistencia a través de nuestros pensamientos, creencias o juicios.

«Para que tu vida tenga sentido tienes que vivir de acuerdo a tus pasiones, tus valores y tus habilidades»

Elsa PUnset

¿Te atreves a dar el paso?

En ocasiones los padres diseñan un proyecto vital para sus hijos a medida de sus expectativas personales no satisfechas. Todo les parece poco si no cumplen con los parámetros por ellos marcados. Y cuando los hijos crecen y pretenden elegir un camino diferente al soñado por sus mayores nos encontramos o bien, con una crisis familiar por la rebeldía o bien, con un hijo desencantado porque se ve “obligado” a encaminar sus pasos hacia un camino no deseado.

Pues ya está bien de vivir la vida que quieren los demás ¿no te parece? Sé rebelde, plántate y sé tú, sé la persona que quieres ser y vive la vida que tú deseas. Porque no lo olvides, en este mundo estamos para ser felices y si la mayoría del tiempo que vivimos lo hacemos mirando hacia otro lugar, alejado de nuestro interior, de nuestra esencia y deseos ¿qué nos queda?, amargura e infelicidad.

Vivir la vida que tú quieres implica atreverse a dar un paso más allá a miedos y resistencias que las propias creencias y juicios heredados nos provocan. En tu mano está el lograr abrir las puertas a esos temores y enfrentarte a ellos. No huyas de tu miedo, ¿por qué no aprovechar su presencia?, aprende de él. ¿Qué te dice? ¿A qué te resistes? ¿Por qué está ahí?

¿Cómo hubiese sido mi vida esperando el juicio de otras personas? Pues hubiese tenido otro hijo «para buscar la parejita», hubiese tenido que vivir en la misma casa y en la misma ciudad porque «para qué vas a cambiar», hubiese tenido que conformarme con soñar como sería eso de ser expatriada y conocer nuevas culturas porque «si ya estáis bien aquí, para qué vivir fuera», no tendría un tatuaje, no hubiese vuelto a los estudios después de los cuarenta y muchos, no sería mujer emprendedora… no sería coach… no estaría escribiendo…

Atrévete a dar el paso mirando al futuro, a tu futuro, a ese estado de paz y tranquilidad al que quieres llegar porque sabes que es dónde realmente te sentirás feliz y plena. 

«Tu tiempo es limitado así que no lo malgastes viviendo la vida de otro»

Steve Jobs

Y tú ¿Qué vida vives, la que quieres o la que desean los demás? Cuéntamelo en los comentarios. ¡Estaré encantada de leerte!. ¡Te espero!

La introversión y tu marca personal

La introversión y tu marca personal

Algo en lo que no piensas, hasta que te encuentras a las puertas de tu despegue profesional, es en cómo podría afectar tu introversión en el desarrollo de tu marca personal. Te visualizas iniciando tu negocio y atrayendo clientes como si fueras el flautista de Hamelín, en un futuro lleno de ganas e ilusión y en el que por mucho trabajo que requiera siempre estarás ahí, asumiendo que todo el esfuerzo tiene su recompensa. Ni que decir queda que el creer como nunca en ti y en tus posibilidades será clave y fundamental para una carrera de éxito.

Hasta aquí todo fantástico y motivador ¿Pero para qué crear marca personal? Sencillamente para que ese flautista de Hamelín sea toda una realidad. Hay que pensar que todos tenemos algo especial que nos hace únicos, la «huella» que transmitimos a los demás y, bien trabajada, esta marca será la que facilite que nuestros potenciales clientes  se «enamoren» de nosotros, que se sientan atraídos por lo que somos y en consecuencia también por lo que ofrecemos.

Así que para comenzar a hacer realidad el camino hacia nuestros sueños no hay mejor opción que ser auténtico y honesto para que esta «huella» genere algo fundamental, la confianza.

Comenzar a pensar en mi marca personal me permitió iniciar un viaje interior hacia la búsqueda de aquello que soy, de mis creencias, mis valores, mis fortalezas, de intentar encontrar aquello que puedo ofrecer a los demás.  Pero este viaje me hizo reflexionar sobre algo que hasta ese momento de mi vida no me había planteado: ¿Cómo podría llegar a los demás, ser ese flautista de Hamelín, con el hándicap de la timidez y la introversión?

Como las causalidades de la vida hacen que te llegue lo que buscas en el momento preciso, navegando por la red encontré un artículo de Elena Arnaiz: «Introversión y marca personal» que me abrió las puertas del cielo.

En él, Elena Arnaiz, desmitifica el concepto de introversión. Habla de la confusión generalizada entre ser tímido y ser introvertido y de cómo la sociedad etiqueta de un modo negativo a estas persona por el simple hecho de  preferir un tipo diferente de actividad al de la interacción social.

Al leerlo me vi reflejada en esa persona cuyo carácter introvertido le hace interesarse especialmente por su mundo interior, la que prefiere actividades en soledad o que no requieran la presencia de muchas personas o la que en ocasiones le da pereza salir de copas con un grupo de amigos y opta por pasar la tarde leyendo.

“Los introvertidos se inclinan más por actividades que no requieren necesariamente de la presencia de más personas. Tal vez de forma diferente, menos bulliciosa, más en el tú a tú, más en la conversación distendida calmada de una terraza tranquila que en el griterío de fondo constante del último chiringuito de moda lleno de personas extrañas”

Elena Arnaiz

En este punto es dónde me saltaron las alarmas de lo que no cuadraba en mi vida. Si prefería la soledad en ciertos momentos pero en otros no, si el no querer ir de fiesta a un lugar abarrotado no era por no atreverme o estresarme (impedimento – timidez) sino porque yo lo quería así (opción-introversión)… entonces… toda la vida pensando que era tímida y lo que soy es introvertida… como digo siempre ¡no te acostarás sin saber una cosa más!.

Comprendí, en ese momento, que en realidad todo lo que yo sentía era fruto de mi modo de ser y entender la vida. Fue como quitarme un peso de encima sabiendo que todos estos años estaba llevando una etiqueta que me estigmatizaba ante las relaciones sociales. Realmente me veía como un bicho raro al no actuar ante la sociedad como el estereotipo ideal de persona, la extrovertida, esa que es «amigo de todos» o «alma de la fiesta».

Buscar tu identidad cuando la sociedad etiqueta lo que está bien o lo que está mal es complicado y es precisamente ese “señalarte con el dedo”, ese arrinconarte lo que provoca que, además, puedas adoptar señales de timidez.

Y es que al final, acabas por refugiarte en ti misma y en las personas que tienes a tu alrededor, sin necesidad de buscar nada más. Te conformas con lo que tienes, qué es mucho, porque es lo que amas, es lo que te reconforta. Vives en tu pequeña burbuja, picoteando de los instantes que te hacen feliz, sintiéndote en ocasiones una desconocida ante la otra realidad pero a la que accedes cuando te apetece.

Porque los introvertidos disfrutamos a nuestra manera: con conversaciones profundas de tú a tú en una tranquila cafetería o cenando con las personas justas sin muchas estridencias o dejando de ir a una fiesta por sentirnos más a gusto viendo una buena peli en el sofá de casa o refugiándonos, algunos, en la soledad que da la escritura. Pequeños instantes, mis pequeños instantes con los que me siento yo. El observar, el escuchar, el estar presente. Incluso me gustan las personas extrovertidas porque quizás son el contrapunto de lo que soy pero eso sí, ¡de una en una!

introvert

Así que desmitifiquemos al introvertido y saquemos todo nuestro potencial. Cree en tu marca personal y no te pongas excusas a la hora de iniciar el consabido “networking”, algo que no tiene que ser incompatible con tu personalidad. Sabemos escuchar, observar, percibir los detalles, hacer pensar y reflexionar…aprovechémoslo.

Como dice Elena Arnaiz, “diseña tú el espacio”. Si te agobian los espacios abarrotados de gente, con conversaciones de esas que no te interesan por su superficialidad, pero sabes que es un lugar dónde hay posibilidades de contactar con potenciales clientes, dosifica tus interacciones y el tiempo que estés allí. Observa, escucha a las personas que tienes al rededor, se selectivo y si alguna te interesa, a por ella.

Aprovecha las redes sociales pero siempre de un modo controlado y siendo fiel a ti mismo. El estar detrás de una pantalla te permite interactuar desde tu burbuja de aislamiento pero siempre siendo consciente de que la imagen que transmites tiene que estar acorde con tus valores y con tu personalidad. Como ya dije al principio, ¡ser honesto genera confianza!.

Trabaja la zona de confort, esa a la que todos nos encanta estar pero de la que debemos aprender a salir de vez en cuando. Marcarte objetivos, retos que te motiven a dar un poquito más de ti y te obliguen a ahondar en un espacio que te será extraño. Ver la positividad de tus acciones: si el ir a un encuentro dónde estarán personas que quizás puedan ser potenciales clientes te da pereza, deja por un instante esa desgana a un lado y visualiza lo que te puede aportar.

Nunca hay que arrojar la toalla por creer que nuestro carácter nos cerrará las puertas ante un nuevo proyecto. Simplemente haz que las ganas e ilusión por conseguir aquello que quieres superen a los obstáculos y limitaciones que provocan ciertos pensamientos.

«Quedarnos atrapados en el miedo es privarnos de la posibilidad de crecer y evolucionar, y de transformarnos en aquello que nunca creímos posible»

Mario Alonso Puig

Aviso a extrovertidos: por favor, dejadnos ser como somos y no como os gustaría que fuésemos. Ni raritos, ni aburridos, ni paraditos… es nuestra forma de entender el mundo, simplemente diferente, a otro ritmo…