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Por qué debes dejar de ser una mamá multitarea

Por qué debes dejar de ser una mamá multitarea

Si quieres llevar una vida sin estrés, sentirte más eficaz con tu tiempo y, además, tener la capacidad de disponer y disfrutar de momentos para ti, deberías empezar a pensar en dejar de ser una mamá multitarea.

¿Cuántas veces te has sentido como un robot tratando de hacer mil y unas cosas al mismo tiempo? Parece como si ser madre viniera acompañada de la obligación de cumplir todas y cada una de las tareas que nos van surgiendo –y nos ponemos nosotras– a lo largo del día.

Yo misma reconozco que la maternidad me da muchísimas cosas buenas, pero también supone cargar con un extra de responsabilidad que, en ciertos momentos, nos hace querer controlarlo todo para no fallar.

El término multitarea hacía referencia a la capacidad que tenían ciertos ordenadores IBM –en la década de los sesenta– para ejecutar múltiples tareas con un solo procesador, algo que se desvirtuó con el tiempo identificando el concepto con la capacidad, de una sola persona, de hacer múltiples actividades simultáneamente.

Ciertamente, las personas sí tenemos esa habilidad, pero no la de ser capaces de centrar nuestra atención en diferentes cosas al mismo tiempo. Lo que se traduce en olvidos y errores por dispersarnos en mil cosas.

Hablar de mamás multitarea no es hablar de una superwoman capaz de dividirse para llegar a todo –corriendo como pollo sin cabeza en la mayoría de las veces– sino de una persona que acabará el día más estresada de lo que lo empezó.

Cómo te afecta querer abarcarlo todo

Pues siendo una persona estresada, menos exigente, desmotivada en ciertos momentos y, lo peor de todo, sin tener tiempo para ti.

Ya lo dice Gary Keller en su libro “Lo Único”: «No es que nos falte tiempo para hacer todas las cosas que tenemos que hacer, es que sentimos la necesidad de hacer demasiadas cosas en el tiempo que tenemos»

Así que, si pensabas que hacer infinidad de cosas a la vez era la salvación para sobrellevar tu vida, siento decirte que estás equivocada. La multitarea no te va a ahorrar tiempo, lo único que vas a conseguir es malgastarlo.

Nuestro cerebro no está diseñado para centrar la atención plena en dos tareas simultáneamente. Lo que consigues, cuando te pones en modo multitask, es dividir tu atención y reducir tu eficacia en el resultado de todo lo que estés haciendo al mismo tiempo.

“La multitarea no es más que la oportunidad de fastidiar más de una cosa a la vez”

Steve Uzzell

Una madre multitatarea es, por lo general, aquella que se cree capaz de controlar y realizar todo lo que se ha propuesto. Vamos, lo que viene a ser una superwoman. Es madre, esposa, mujer trabajadora y está siempre dispuesta para todo y para todos… aunque para ella nunca hay tiempo.

Si te has sentido identificada, seguro que sabrás de lo que te estoy hablando.

Tienes en mente todos los detalles de tu día a día, intentando planificarte para encajarlos como un Tetris pero es que, además, cargas a tus espaldas la agenda de actividades de tu familia.

Con todo este coctel ¿cómo crees que puede afectarte en tu vida? Pues anteponiendo el bienestar de los demás al tuyo. En definitiva, que acabas siendo exigente contigo misma para lograr satisfacer a todos pero no lo eres para tus propias necesidades.

Es por eso que, esa capacidad para absorber todo lo que te echen encima, termina por volverse en tu contra y por afectarte emocionalmente. Ni te sientes plena con tu vida –vives más para los demás que para ti–, ni motivada, ni disfrutas del tiempo con los que te rodean porque tu mente va dando tumbos recordando “todo lo que tiene que hacer”.

Pero ni siquiera eres feliz con tu tiempo ¿sabes por qué? Porque apenas dispones de él y el poco que tienes lo necesitas para descansar.

Las consecuencias, por pretender llevar una vida con el cien por cien de tareas tachadas al finalizar el día, no son nada beneficiosas para tu salud física ni mental, ni siquiera para los que te rodean.

Porque, viviendo en esta sociedad frenética en la que palabras como “ahora” o “para ya” han pasado a ser parte de nuestro vocabulario diario, presagiar que podemos deshacernos de ellas en nuestro contexto familiar resulta prácticamente imposible.

Así que plantéate esta pregunta:

¿Cómo puedo dejar de ser mamá multitarea para pasar a ser más efectiva con mi tiempo?

Empieza por la organización. Es primordial para lograr llevar a cabo las tareas marcadas en tu día a día, hacerlas de una en una y con plena atención. Saber qué hacer y cómo, escogiendo la que mejor se adapte a tu energía mental y a tu contexto en ese momento, te permitirá ser más efectiva con tu tiempo.

Si mientras estás en la oficina, escribiendo el informe para tu jefe, te acuerdas de pedir cita al médico para tu hijo ¿qué crees que pasará si paras lo que estabas haciendo para llamar? Que la concentración en la tarea se perderá porque tu cerebro se centrará en otra acción, provocando olvido y errores cuando reanudes tu actividad inicial.

Como ves, no te hablo de gestionar el tiempo –algo imposible– sino de ser eficaz con el que tienes, de estar por lo que estás sin que nada más ronde tu mente, de tener atención plena y sin distracciones. De empezar y finalizar sin dejar nada a medias.

Para y reflexiona. Antes de ponerte a hacer cosas como si no hubiese un mañana piensa en lo que tienes por delante y qué significado tiene para ti. Pregúntate ¿Qué pasaría si no lo hiciera? ¿Es absolutamente necesario realizarlo hoy? Mira más allá y ponlo en perspectiva.

Pon límites. A ti y a los demás. Evitarás los momentos de angustia por querer satisfacer a todos sin que nada falle por el camino.  

Ten presente tu círculo de influencia o lo que es lo mismo, ocúpate de lo que está en tu mano y no te centres en preocupaciones. Lo único que hacen es emborronar tu mente sin darte soluciones.

Si algo no lo puedes controlar ¿para qué darle vueltas? Aparentar ser una madre con el total control de su vida lo único que te llevará es al desánimo y a la quemazón. No luches contra lo que no puedes y dedica, ese tiempo valioso que te pertenece, a encontrar opciones en lugar de obstáculos.

Sé menos protectora con tu familia. Eres madre y te desvives por tus hijos, eso es normal, pero debes comenzar a darles más libertad, a permitirles aprender de sus errores y de sus frustraciones.

No quieras estar en todo momento supervisando todo lo que hace. Deja que se equivoque con los deberes, que tropiece, que experimente, que exprese quién quiere ser. Pero no controles, no sobreprotejas porque lo que conseguirás será sentirte estresada por querer su bienestar a toda costa, sumergiéndote en un miedo constante por lo que le pueda pasar.

Un miedo que, sin quererlo, le acabarás transmitiendo y que se traducirá en un niño asustadizo, con una baja autoestima y con pocos recursos para sobrellevar cualquier contratiempo.

Dar espacio te liberará de ese tiempo extra que dedicabas a tus hijos por querer protegerlos en todo momento, además de ganar en salud emocional y vivir en un ambiente familiar más relajado.

En definitiva, dejar de ser una mamá multitarea te proporcionará una mayor concentración en lo que estás haciendo, serás más eficiente con tu tiempo y ganarás en bienestar emocional.

Y, sobre todo, obtendrás tiempo de calidad con tu familia, pero también para ti, para disfrutarlo como te mereces.

7 razones por las que tu hijo estará orgulloso de tener una mamá emprendedora

7 razones por las que tu hijo estará orgulloso de tener una mamá emprendedora

¿Has pensado alguna vez en cómo te ves reflejada en la mirada de tu hijo? Quizás, tus respuestas sean del tipo “soy una mamá cariñosa”, “soy una mamá que los cuida”, “soy una mamá que se preocupa siempre por ellos”.

¿No te gustaría que la imagen que tiene de ti sea, también, la de una madre feliz por hacer algo que le apasiona? Imagina a tu hijo lo orgulloso que se sentirá al tener una mamá emprendedora que ha dado el paso de perseguir sus sueños.

Durante la maternidad, las mujeres caemos en la trampa de dar sin medida, de ofrecer todo nuestro tiempo y dedicación hacia los demás. Y digo trampa porque, aunque sea con amor y pasión, con el tiempo acaba por convertirse en una rueda de hámster que gira por inercia, porque así debe ser.

Pero un día te das cuenta que quieres frenar, que deseas parar esa rueda y seguir caminando en línea recta en busca de tu camino, de tu propósito, darle un sentido más allá de lo que se considera –de un modo tradicional– “una madre ideal”.

«Si somos madres, tenemos asegurada la distracción ya que siempre habrá motivos para ocuparnos de los demás, cavando la fosa de nuestro río estancado.»

Laura Gutman

Y ahí es cuando llegan las culpabilidades por pensar en ti, por buscar un tiempo que te pertenece, por querer ser no solo una madre al cuidado de su familia, sino una mujer con motivaciones, creativa, con ganas de ser dueña de una parte de su vida.

Es hora de que te des cuenta del gran beneficio que supone para tu propia autoestima ser consciente de que eres algo más que una mamá. ¿Y sabes por qué? Porque a quien primero le vas a dar una lección de vida será a tu hijo.

Yo misma he vivido esta situación, la de encontrarme en un círculo cerrado y en el que no veía más allá de mi maternidad. Y fue el día en el que, echando la mirada atrás, comprendí que tenía que darle un nuevo sentido a mi vida.

Sentía que los años pasaban, no solo en mi hijo, sino también en mí. Sin duda, fue el momento en el que tomé consciencia de que la vida estaba avanzando y yo me estaba quedando atrás.  ¿Era realmente lo que quería?…

Desperté para darme cuenta de que quería ofrecer algo más al mundo, que tenía que encontrar mi propósito de vida, que debía añadir más ingredientes a lo que me rodeaba. Y empecé construyendo mi camino volviendo a estudiar un grado universitario para acabar – tiempo después– adentrándome en el mundo del desarrollo personal y del coaching.

Y todo, bajo la mirada cómplice de mi familia y, en especial, de mi hijo. Veía asombrado y, a la vez orgulloso, no solo a una madre que cuidaba de él, sino a una mamá que también era capaz de perseguir y lograr hacer realidad sus sueños.

Así que no te pienses más en dar ese paso que estás deseando hacía tu reinvención personal. ¡No dudes de lo orgulloso que se sentirá tu hijo por tener una mamá emprendedora!

Aquí te dejo 7 buenas razones para que lo esté:

1- Porque contigo descubrirá la importancia de tener un propósito en la vida

Conocer tu propósito de vida es darte un punto en el horizonte al cual dirigirte. No sé si ahora eres consciente de cuál es el tuyo o si estás en busca de él. Lo que sí te puedo asegurar es que, en el momento en que conoces tu “para qué” en la vida, aquello que te impulsa a la acción, es cuando activas tu radar hacia el cambio.

Mi hijo descubrió, que aquello que movía a su madre y la hacía sentir plena, era ayudar a otras personas en su desarrollo personal. Tomar consciencia de hacia dónde dirigir tus pasos en la vida te lleva, sin lugar a dudas, a la claridad de un futuro que hará sentirte feliz.

Ya lo dijo Paul Dolan “la felicidad es el conjunto de experiencias de placer y propósito a lo largo del tiempo”.

2-Porque le demostrarás que el esfuerzo tiene su recompensa

“El paso más importante es siempre el primero. Debes comenzar; debes zarpar” ¿No te parecen inspiradoras estas palabras de Ken Robinson?

Es duro dar el primer paso porque los miedos están ahí. Miedo al fracaso, al qué dirán, a no tener tiempo para tu familia… limitaciones que pueden frenarte.

Pero, ver que te esfuerzas por lograr hacer realidad algo que deseas, es una de las mayores lecciones que puedes darle a tu hijo. Se dará cuenta de que el éxito no viene solo y que hay mucho detrás de él: superar limitaciones, buscar de nuevo la motivación cuando las cosas van mal, saber superarse y creer en sus posibilidades…

¡Emprender no es fácil, pero con esfuerzo y motivación la recompensa llega!

3-Porque de ti aprenderá a ser persistente

Una gran lección que mi hijo aprendió de una madre nada perseverante: puedes ser persistente si te lo propones. ¿Y cuál es el secreto? Cambio de perspectiva, compromiso y centrarte en la recompensa que obtendrás cuando logres alcanzar tu objetivo.

Pregúntate en momentos de duda: ¿Qué ganaré? ¿Para qué quiero lograr mi objetivo, mi sueño, mi meta?  ¿Cómo me sentiré cuándo lo obtenga?

Tu hijo orgulloso, verá en ti a una mamá que, a pesar de los tropiezos ha sabido aceptarlos, recomponerse y continuar hacia delante.

4-Porque verte feliz, dedicándote a lo que te gusta, le motivará a encontrar su pasión y su talento

Verte feliz dedicándote a tu pasión, a lo que te gusta de verdad, le hará asomar las ganas por seguir tus pasos.

Hay que darle la oportunidad de expresarlo, de sacar a la luz aquello dónde muestra su talento de un modo fácil. ¡Nunca se sabe hasta dónde puede llegar con sus destrezas innatas!

5-Porque serás ejemplo de lo importante que es creer en una misma

La motivación y la ilusión solo llegan si crees en ti, sin compararte con nadie. Ver a una madre emprendedora que no le importa lo que digan los demás, que persiste a pesar de los impedimentos porque tiene confianza, es una muestra de que quién decide sus acciones y su futuro solo puede ser de una misma.

6-Porque será consciente de que nunca es tarde para perseguir sus sueños

Recuerdo el día que mencioné la idea de querer volver a los estudios universitarios. Con cuarenta y muchos años, mi hijo me miraba desconcertado porque no le entraba en la cabeza que alguien pudiera estudiar “porque le gusta”.

Pero la curiosidad estaba ahí y se dio cuenta de que algo que ahora era “aburrido” para él podía convertirse en una pasión más adelante. Fue consciente de que, si algo te atrae, no importa la edad que tengas, lo disfrutarás.

7-Porque aprenderá que salir de la zona de confort es un desafío con recompensa

Recogiendo unas palabras de Laura Gutman, de su libro “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”

“Hay que estar dispuestas a perder esos lugares conocidos y aburridos donde jugamos una y otra vez el mismo rol y nadie repara en nosotras, ni siquiera nosotras mismas.”

Si sientes la necesidad de cambio, el primer paso es salir del lugar dónde te haces invisible porque te da seguridad y es “lo conoces”. Atreverse a caminar en terreno desconocido es empezar a construir un futuro como una madre plena y feliz.

La valentía no radica en lanzarse al vacío sin más, sino en atreverse a dar un paso hacia delante, con seguridad y convicción, con la fuerza necesaria para ser capaz de decidir el camino a seguir.

“Los hijos necesitan madres creativas, plenas, encaminadas en su búsqueda personal, ya que el sentido que cada mujer encuentra a su propia vida le permite ofrecer sentido a la vida de los demás.”

Laura Gutman

Lecciones de vida que harán que tu hijo pueda contar orgulloso, todo lo que aprendió por tener una mamá emprendedora.

¿Cuál es esa imagen que tu hijo/s tienen de ti? ¡No dudes en comentar tu propia experiencia en los comentarios! 🤗

Que el miedo «al qué dirán» no frene tu sueño de cambio

Que el miedo «al qué dirán» no frene tu sueño de cambio

Una de las etapas en las que más dudas surgen, con respecto a la idea de futuro, es aquella en la que te das cuenta que tu rol de madre ha cambiado, que tu hijo ya no es aquel pequeñín que te buscaba a todas horas.

Empieza, entonces, a rondar por tu cabeza la idea de transformación, la necesidad de iniciar cambios en tu vida –profesional, personal o ambas– que te vuelvan a llenar de ilusión, motivación y optimismo.

Pero es, también, el momento en el surjen temores e inseguridades ante este nuevo desafío que te empuja a salir fuera de tu zona de confort. Miedo «al qué dirán», a «si seré capaz», a «no tener tiempo para mi familia», a «lo haré mal» …

¿Adivinas lo que sucede después? Pues que, toda esa bola giratoria de pensamientos acerca de tu decisión, alimentada por hipotéticos juicios de algunas personas sobre las mismas, acaba por paralizarte y dejar «para otro momento» tu sueño de cambio.

El miedo de las madres a ser juzgadas

Si hay un miedo estrella –entre las madres que quieren reinventarse– es el de ser juzgadas por las personas de su entorno. ¿Y por qué? Porque, por desgracia, hacemos más caso a los roles tradicionales impuestos culturalmente que a nuestros deseos verdaderos.

Una vez que eres madre, aunque hayas trabajo toda tu vida, la etiqueta de “dedicación exclusiva a los demás” te la graban a fuego. Y lo realizas convencida, sin ningún sentimiento de negación, lo haces porque quieres y porque lo sientes así.

Pero llega un día en el que algo hace clic en tu cabeza. En silencio y sin decirlo abiertamente por el miedo “al qué dirán”, vas sintiendo que algo se despierta dentro de ti. Una lucecita de advertencia que te avisa de que ya va siendo hora de crear tu espacio, de tener tiempo para ti, de mostrar al mundo que puedes ofrecer algo más que tu maternidad.

No es fácil dar un paso tan importante y más, si lo que llevas haciendo toda tu vida es contentar a los demás, dejándote llevar por sus opiniones sobre lo que es correcto o no hacer. Un ruido de fondo molesto que suele llenarte la cabeza de dudas con respecto a tus acciones y decisiones ¿Te suena?

Este miedo “al qué dirán” se produce, principalmente, por no tener una buena autoestima. Lo que se traduce en una angustia silenciosa por el temor al abandono o rechazo por no complacer las expectativas de tu entorno.

«La vida no consiste en buscarte a ti mismo. La vida consiste en crearte a ti mismo»

George Bernard Shaw

Piensa en cuántas cosas has dejado de hacer por esa dichosa voz de fondo que va resonando dentro de tu cabeza, esa que va minando tu imaginación con juicios hipotéticos de otras personas.

Y es que, una de las consecuencias de dejarse arrastrar por los pensamientos de los demás, es la sensación de decepción con una misma por no saber imponerse. No todas las personas se atreven a ponerse en acción a la primera ante su deseo de cambio.

¡Ponte en acción hacia el cambio!

Recuerda que la función del miedo es la de protegerte ante un peligro, real o ficticio. Y en el caso del miedo “al qué dirán”, como ya te he mencionado anteriormente, se trata de protegerte de las consecuencias proyectadas en tus juicios interpretativos.

¿Quieres ser una madre –una mujer– con la convicción de estar haciendo lo correcto? ¿Una madre que nada ni nadie le va a impedir realizar su deseo de cambio? En definitiva, ¿quieres vivir la vida que tú quieres?

Si tu respuesta es un SÍ rotundo, te invito a que te pongas en acción si quieres lograr tu sueño de reinvención sin preocuparte por las opiniones de los demás, ya sean hipotéticas o reales.

Deja a un lado los pensamientos recurrentes sobre algo que solo pasa en tu cabeza. Reflexiona y pregúntate:

  • ¿Realmente sé con total seguridad lo que está pensando la otra persona?
  • ¿Qué pasaría si ese juicio se hiciera realidad? ¿en qué cambiaría mi forma de actuar?
  • ¿En qué medida necesitas la aprobación de los demás?

Con tus respuestas, te darás cuenta de cómo influyen tus pensamientos en tus acciones y, por tanto, en tu modo de vivir la vida. ¿Cómo es la foto que ves ahora? ¿Es la que deseas?

Habla de tus planes, compártelos. Es un buen comienzo para aprender a gestionar tu reacción ante la opinión de los demás. Empezarás a darte cuenta que, ese ruido molesto en tu cabeza sobre lo que tú crees que están pensando o juzgando los otros, ya no te afectará como hasta ahora.

Aprende a mantener tu opinión, tus decisiones. Acepta la del resto, aunque sean críticos con tu decisión. Todos tenemos un punto de vista y no tiene porqué ser el mismo. Mantente firme en tus ideas, tus planes o deseos.

Quién mejor que tú para animarte a lograr tu sueño de reinvención como, por ejemplo, emprender ¿no crees? Pero si ahora mismo estás pensando “sí, claro, Helga, suena fácil, pero es que yo no sé cómo hacerlo sola” .

Te entiendo y por eso mismo te propongo el coaching como una buena opción para trabajar –desde el autoconocimiento –tu miedo a los juicios de los demás. Te proporcionará las herramientas adecuadas para poder superar aquello que te frena y lograr recuperar tu autoestima, confianza y motivación. Si deseas la ayuda de un coach, estaré encantada de acompañarte en tu viaje hacia el cambio.

Sin duda, ponerse en acción es decisión tuya. Un trabajo personal al que vas a tener que comprometerte si quieres empezar a asentar las bases de tu transformación hacia una persona más segura y a la que, el ruido de sus pensamientos, no le hagan frenar sus planes de cambio.

Para finalizar este post, te dejo esta inspiradora frase de Paul Dolan rescatada de su libro “Diseña tu felicidad” y con la que, creo, cobra más sentido el título de este post.

“La vida te va bien cuando te sientes feliz”

Paul Dolan

Así que no esperes más a sentirte feliz, ¡que no frene tu deseo de cambio el miedo al qué dirán!

Si te apetece, me encantará leer tus reflexiones en los comentarios. Cuéntame ¿hay algo que esté frenando tus ganas de reinvención?

La introversión y tu marca personal

La introversión y tu marca personal

Algo en lo que no piensas, hasta que te encuentras a las puertas de tu despegue profesional, es en cómo podría afectar tu introversión en el desarrollo de tu marca personal. Te visualizas iniciando tu negocio y atrayendo clientes como si fueras el flautista de Hamelín, en un futuro lleno de ganas e ilusión y en el que por mucho trabajo que requiera siempre estarás ahí, asumiendo que todo el esfuerzo tiene su recompensa. Ni que decir queda que el creer como nunca en ti y en tus posibilidades será clave y fundamental para una carrera de éxito.

Hasta aquí todo fantástico y motivador ¿Pero para qué crear marca personal? Sencillamente para que ese flautista de Hamelín sea toda una realidad. Hay que pensar que todos tenemos algo especial que nos hace únicos, la «huella» que transmitimos a los demás y, bien trabajada, esta marca será la que facilite que nuestros potenciales clientes  se «enamoren» de nosotros, que se sientan atraídos por lo que somos y en consecuencia también por lo que ofrecemos.

Así que para comenzar a hacer realidad el camino hacia nuestros sueños no hay mejor opción que ser auténtico y honesto para que esta «huella» genere algo fundamental, la confianza.

Comenzar a pensar en mi marca personal me permitió iniciar un viaje interior hacia la búsqueda de aquello que soy, de mis creencias, mis valores, mis fortalezas, de intentar encontrar aquello que puedo ofrecer a los demás.  Pero este viaje me hizo reflexionar sobre algo que hasta ese momento de mi vida no me había planteado: ¿Cómo podría llegar a los demás, ser ese flautista de Hamelín, con el hándicap de la timidez y la introversión?

Como las causalidades de la vida hacen que te llegue lo que buscas en el momento preciso, navegando por la red encontré un artículo de Elena Arnaiz: «Introversión y marca personal» que me abrió las puertas del cielo.

En él, Elena Arnaiz, desmitifica el concepto de introversión. Habla de la confusión generalizada entre ser tímido y ser introvertido y de cómo la sociedad etiqueta de un modo negativo a estas persona por el simple hecho de  preferir un tipo diferente de actividad al de la interacción social.

Al leerlo me vi reflejada en esa persona cuyo carácter introvertido le hace interesarse especialmente por su mundo interior, la que prefiere actividades en soledad o que no requieran la presencia de muchas personas o la que en ocasiones le da pereza salir de copas con un grupo de amigos y opta por pasar la tarde leyendo.

“Los introvertidos se inclinan más por actividades que no requieren necesariamente de la presencia de más personas. Tal vez de forma diferente, menos bulliciosa, más en el tú a tú, más en la conversación distendida calmada de una terraza tranquila que en el griterío de fondo constante del último chiringuito de moda lleno de personas extrañas”

Elena Arnaiz

En este punto es dónde me saltaron las alarmas de lo que no cuadraba en mi vida. Si prefería la soledad en ciertos momentos pero en otros no, si el no querer ir de fiesta a un lugar abarrotado no era por no atreverme o estresarme (impedimento – timidez) sino porque yo lo quería así (opción-introversión)… entonces… toda la vida pensando que era tímida y lo que soy es introvertida… como digo siempre ¡no te acostarás sin saber una cosa más!.

Comprendí, en ese momento, que en realidad todo lo que yo sentía era fruto de mi modo de ser y entender la vida. Fue como quitarme un peso de encima sabiendo que todos estos años estaba llevando una etiqueta que me estigmatizaba ante las relaciones sociales. Realmente me veía como un bicho raro al no actuar ante la sociedad como el estereotipo ideal de persona, la extrovertida, esa que es «amigo de todos» o «alma de la fiesta».

Buscar tu identidad cuando la sociedad etiqueta lo que está bien o lo que está mal es complicado y es precisamente ese “señalarte con el dedo”, ese arrinconarte lo que provoca que, además, puedas adoptar señales de timidez.

Y es que al final, acabas por refugiarte en ti misma y en las personas que tienes a tu alrededor, sin necesidad de buscar nada más. Te conformas con lo que tienes, qué es mucho, porque es lo que amas, es lo que te reconforta. Vives en tu pequeña burbuja, picoteando de los instantes que te hacen feliz, sintiéndote en ocasiones una desconocida ante la otra realidad pero a la que accedes cuando te apetece.

Porque los introvertidos disfrutamos a nuestra manera: con conversaciones profundas de tú a tú en una tranquila cafetería o cenando con las personas justas sin muchas estridencias o dejando de ir a una fiesta por sentirnos más a gusto viendo una buena peli en el sofá de casa o refugiándonos, algunos, en la soledad que da la escritura. Pequeños instantes, mis pequeños instantes con los que me siento yo. El observar, el escuchar, el estar presente. Incluso me gustan las personas extrovertidas porque quizás son el contrapunto de lo que soy pero eso sí, ¡de una en una!

introvert

Así que desmitifiquemos al introvertido y saquemos todo nuestro potencial. Cree en tu marca personal y no te pongas excusas a la hora de iniciar el consabido “networking”, algo que no tiene que ser incompatible con tu personalidad. Sabemos escuchar, observar, percibir los detalles, hacer pensar y reflexionar…aprovechémoslo.

Como dice Elena Arnaiz, “diseña tú el espacio”. Si te agobian los espacios abarrotados de gente, con conversaciones de esas que no te interesan por su superficialidad, pero sabes que es un lugar dónde hay posibilidades de contactar con potenciales clientes, dosifica tus interacciones y el tiempo que estés allí. Observa, escucha a las personas que tienes al rededor, se selectivo y si alguna te interesa, a por ella.

Aprovecha las redes sociales pero siempre de un modo controlado y siendo fiel a ti mismo. El estar detrás de una pantalla te permite interactuar desde tu burbuja de aislamiento pero siempre siendo consciente de que la imagen que transmites tiene que estar acorde con tus valores y con tu personalidad. Como ya dije al principio, ¡ser honesto genera confianza!.

Trabaja la zona de confort, esa a la que todos nos encanta estar pero de la que debemos aprender a salir de vez en cuando. Marcarte objetivos, retos que te motiven a dar un poquito más de ti y te obliguen a ahondar en un espacio que te será extraño. Ver la positividad de tus acciones: si el ir a un encuentro dónde estarán personas que quizás puedan ser potenciales clientes te da pereza, deja por un instante esa desgana a un lado y visualiza lo que te puede aportar.

Nunca hay que arrojar la toalla por creer que nuestro carácter nos cerrará las puertas ante un nuevo proyecto. Simplemente haz que las ganas e ilusión por conseguir aquello que quieres superen a los obstáculos y limitaciones que provocan ciertos pensamientos.

«Quedarnos atrapados en el miedo es privarnos de la posibilidad de crecer y evolucionar, y de transformarnos en aquello que nunca creímos posible»

Mario Alonso Puig

Aviso a extrovertidos: por favor, dejadnos ser como somos y no como os gustaría que fuésemos. Ni raritos, ni aburridos, ni paraditos… es nuestra forma de entender el mundo, simplemente diferente, a otro ritmo…