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Haz realidad tu deseo de reinvención tras la maternidad

Haz realidad tu deseo de reinvención tras la maternidad

Hace unos días me di cuenta de que se habían cumplido tres años de mi primera publicación en el blog. ¡Cómo pasa el tiempo! “Recuerdos de una expat” era el nombre del blog y nació a raíz de mi necesidad de expresar lo que significó para mí la vida de una madre expatriada.

¿Y por qué te cuento esto? porque fue el pistoletazo de salida para dar forma a lo que, tiempo después, sería mi reinvención como mujer tras la maternidad. Creo que escribir me permitió darme cuenta de que podía atreverme a mucho más y de que estar escondida detrás de mis inseguridades no hacía más que sumergirme en una especie de ola de desmotivación.

Así que eché mano de todo lo bueno que tenía a mi alrededor y, con el empujoncito de una de mis personas favoritas, de uno de mis pilares, logré lanzarme al vacío con pirueta incluida. ¡Me atreví a escribir y encima a publicarlo en un blog!.

En más de una ocasión te he contado de la importancia de tener a personas a tu alrededor que te aporten, te hagan brillar y signifiquen un punto de apoyo en tu vida. Son esas personas que te empujan a dar lo mejor de ti.

La verdad es que, alguna que otra vez, hago el ejercicio de imaginar la ausencia de alguna de ellas en mi vida y de recrear esos momentos en los que me sentía perdida y no sabía encontrar mi rumbo. Y te tengo que confesar que me resulta tremendamente incierto pensar cómo sería mi vida ahora.

Aunque si algo he aprendido es a no recrearme en pensamientos hipotéticos de lo que sí o de lo que no hubiera pasado. Ni siquiera de si hubiese sido mejor o peor. Un buen consejo que te puedo dar en tu inicio de reinvención o emprendimiento: aceptar tu camino.

Tal y como lo has vivido y has experimentado es el mejor aprendizaje que puedes hacer. Te aportará una mayor amplitud de miras cuando te encuentres en situaciones parecidas. Sabrás adoptar la mejor solución en función de lo que sí hiciste bien durante el pasado y de lo que no deberías repetir o, al menos, hacer de forma diferente.

No te voy a engañar, esa reinvención personal tras la maternidad, vino precedida de dudas e incertidumbre, tras ser consciente de que mi rol como madre estaba cambiando. Mi hijo estaba creciendo y, toda esa dedicación durante años, iba cada vez haciéndose menos intensa, al mismo tiempo que iba aumentando –proporcionalmente– los momentos en los que no sabía qué hacer con mi tiempo.

Y el estar atenta a lo que me aportaban de un modo positivo –e inspiraban– esas personas que tenía cerca de mí, mis pilares, me hizo reflexionar y buscar nuevas opciones en mi vida que me llenaran y ocuparan los huecos que la maternidad me estaba dejando.

“Quiero hacer algo útil en el mundo”

Amelia Earhart

Quería cambiar, darle una vuelta a mi vida y no malgastarla con lamentaciones. Poco a poco fui tomando consciencia de qué era aquello que me gustaba, en lo que me atraía a la hora de leer o al informarme, en lo que veía y disfrutaba sin darme cuenta.

El desarrollo personal y, más concretamente el Coaching, fue una de esas pasiones que empezaron a crecer dentro de mí. Me permitió conocerme, gestionar mis emociones, aflorar mis miedos y aprender a manejarlos.  Y, también, me permitió descubrir cuál era mi propósito en la vida: ayudar a otras personas a ser felices con su vida.

Aunque te puedo asegurar que, si quieres empezar tu reinvención tras la maternidad, el primer paso que debes dar es tener la voluntad y el compromiso por cambiar.

De nada te sirve imaginarte cómo sería tu vida si no estás dispuesta a dar el paso, de ponerte en acción, de convertir tu sueño en realidad… tú realidad.

Es, en este momento, cuando surgen las dudas y los miedos, tus inseguridades. Años dedicados a la maternidad no ayudan a tener claro por dónde encaminar tu futuro. Y es que, entregarse en cuerpo y alma a la familia, sin tener en cuenta tu bienestar ni tus necesidades, acaba por alejarte de quién eres.

Toda esa experiencia de amor y de dedicación por la familia, por los hijos, es una etapa que siempre perdura – y perdurará– dentro de nosotras. Es inevitable. Nace en ti cuando te conviertes en madre y va creciendo hasta mimetizarse en quién eres ahora. Una madre comprometida y feliz con la crianza de sus hijos.

Pero esa madre comprometida –en ocasiones– va dejando paso a una mujer que no piensa en ella, ni en su bienestar, ni en su tiempo. Dedicación y compromiso por los demás ¿y para ti? Nada o, más bien, poco y, además, con pensamientos de culpabilidad.

Cambiar esa tendencia requiere modificar tu forma de pensar, de ver la realidad desde otra perspectiva que te haga sentir valiosa como mujer, además de una maravillosa mamá.

“Todos nos transformaríamos si nos atreviéramos a ser lo que somos»

Marguerite Yourcenar

Se trata, en definitiva, de lograr encontrar el equilibrio entre ser madre y mujer, de sentir que tu vida se balancea de un modo equitativo entre todo lo bueno que te aporta tu maternidad y el tiempo que dispones para disfrutar de tus pasiones, inquietudes, ocio, relaciones y todo aquello que conforma tu universo como mujer.

Hacer realidad tu deseo reinvención tras la maternidad no es un modo de huir sino de volver a encontrar esa motivación que, poco a poco y sin darte cuenta, vas perdiendo a lo largo del tiempo. Por dar demasiado, por olvidarte de ti, o quizás, por la generosidad de restar de tu tiempo el que dedicas a los demás.

Es hora de comprometerte contigo misma, con tus ganas de cambiar hacia una vida que complete esos huecos que sientes, se están quedando vacíos.

Es hora de dar claridad a tus pasiones, a lo que despierta en ti momentos de satisfacción sin darte cuenta.

Es hora de despejar dudas y encontrar la verdadera motivación que te va a mover hacia el cambio, hacia tu reinvención.

Es hora de darte tiempo, de convertir ratitos en pequeños placeres y regalártelos porque te los mereces.

Es hora de dejar atrás miedos y limitaciones y aprender a superarlos.

Es hora de hacer realidad tu deseo de reinvención como mujer tras la maternidad.

Logré reinventarme, ser una madre con una vida plena y en equilibrio, encontrar mi pasión y mi propósito. Y eso es lo que deseo para ti. Que disfrutes de todo, de todos y de ti misma, sin temores, con confianza y con la seguridad de que puedes conseguirlo.

¿Cómo sientes tu maternidad en estos momentos? ¿Deseas reinventarte? Cuéntame, si te apetece, tu experiencia. ¡Me encantará leerte en los comentarios!

Convivir con la incertidumbre en tiempos de pandemia

Convivir con la incertidumbre en tiempos de pandemia

Me resulta extraño seguir hablando –a estas alturas– de pandemia, de cómo seguimos inmersos en ella y de cómo nos sigue afectando. Nos toca convivir con la incertidumbre en un mundo que se asemeja, cada vez más, a una nueva realidad que ha llegado para quedarse por más tiempo del esperado.

No me voy a recrear en la pesadez de todo esto, en las incomodidades, en las limitaciones. Ni siquiera en lo sufrimientos por no dar un abrazo o un beso despreocupadamente, sin pensar a quién, ni cómo, ni cuándo.

Aunque confieso, que existe el deseo de querer que todo fuera diferente, como era antes –antes de este virus de locos, claro–. Hace unos meses escribía el post Y todo cambió con esta maldita pandemia”. Como podría imaginarme entonces que, esas mismas sensaciones, volverían a estar presentes ahora –o al menos– de un modo algo más subterráneo.

Son estas circunstancias las que me llevaron, en ciertos momentos, a una especie de desaparecer de sí, tal y como diría mi admirado sociólogo David Le Breton.

“Situarse fuera de sí para recobrar el aliento, dejar de estar allí, pero reservándose la posibilidad de volver”

David Le Breton

Pero como sé que la aceptación es el recurso más efectivo para mantener un equilibrio entre la realidad y el deseo, fue necesario que –desde mi propia exploración interior– detectase cuales eran esos pensamientos recurrentes que me estaban llevando a una cierta negatividad.

Y en todo este proceso de autoconocimiento, acabó por asomarse algo que seguro te debe sonar e, incluso, te puedes haber encontrado durante todo este tiempo de pandemia: la incertidumbre.

Por qué surge la incertidumbre

La incertidumbre se caracteriza por un sentimiento de desasosiego, de preocupación y de temor por el desconocimiento sobre algo que va a pasar, por un futuro incierto, pero también, por la imposibilidad de tomar el control de la situación que nos lleve a un resultado final en el menor tiempo posible.

Acostumbrados a estos tiempos, dónde se nos ha hecho partícipes de la inmediatez de las cosas, no nos han dejado espacio para adaptarnos a una vida más pausada, una vida como la que actualmente estamos experimentando.

Vivíamos sin ser conscientes de que, nuestra realidad, giraba en un entorno imprevisible, cambiante y lleno de giros inesperados en nuestro día a día. Quizás fuera nuestra forma de ver el mundo desde una perspectiva cómoda y segura, filtrada por la rutina diaria.

Y ese cambio en nuestro ritmo, en lo que dábamos por hecho, agrandó la sensación de incertidumbre ante un futuro que –lamentablemente– no sabemos hasta dónde nos llevará.

Esta pandemia nos obliga a convivir con el miedo a un posible cambio, sin saber en qué ámbito de nuestra vida nos puede afectar. ¿Qué pasará con mi futuro laboral? ¿Mi hijo se educará en casa o en la escuela? ¿Cómo afectará a mi salud si me infecto con el virus? ¿Cuándo llegará el día en el que pueda pasear, dar un beso, acercarme o abrazar sin la dichosa mascarilla?…

Preguntas que se instalan en nuestra mente y que somos incapaces de dar una respuesta certera ni controlar el resultado final, provocando inseguridad, angustia, miedo…  

¿Cómo podemos manejar la frustración en tiempo de pandemia?

Sin duda, aceptar la situación, aceptar que el cambio es parte de la vida, es el primer paso que debemos dar.

Cuando sintamos miedo ante lo desconocido, el peligro o la simple incertidumbre. La primera de las estrategias que podríamos emplear, sería la de no enfocarnos en lo que podemos perder, sino en lo que podemos llegar a ganar.”

Mario Alonso Puig

De nada sirve mantenerse en la queja, recrearse en un sentimiento de negatividad, por la falta de control ante una situación que no podemos manejar. Porque, cuando entramos en esta rueda de inseguridad e incerteza por lo que pueda venir en un futuro próximo, tendemos a tomar el control imaginando desenlaces múltiples.

Y, por supuesto, por orden de nuestro cerebro saboteador, estos hipotéticos finales que proyectamos en nuestra mente, suelen situarnos en realidades alternativas alejadas de nuestro ideal (pesimismo y negatividad) o, por el contrario, más cercanas con expectativas desmesuradas.

Creamos una falsa sensación de control, con desenlaces a nuestra medida y adaptados al modo de pensar y estado emocional de ese momento. Con ello pretendemos lograr lidiar con el sufrimiento que nos provoca esta incertidumbre. En definitiva, para hacernos sentir en un engañoso estado de seguridad.

“La vida líquida es una sucesión de nuevos comienzos, pero, precisamente por ello, son los breves e indoloros finales, los que suelen constituir sus momentos de mayor desafío y ocasionan nuestros más irritantes dolores de cabeza”

Zygmunt Bauman

La vida está en constante movimiento y es un fluir de nuevas experiencias creadas por diferentes comienzos. Si siempre permaneciéramos inalterables ¿Qué motivación tendríamos para construir nuevos caminos? No habría nada que esperar, nada con lo que ilusionarse.

Se trata de aceptar que este cambio constante es parte de nosotros y que, nuestro camino en la vida, se va construyendo a base de experiencias que nos llegan inesperadamente, pero fruto de aquello que sí podemos controlar.

Hay que ser consciente del momento que estás viviendo, de tu presente y no anclarse en un futuro pensando en mil y un resultados posibles. Hipótesis que son solo certezas en tu mente. ¿Alguien sabe, en realidad, qué sucederá?

No puedes controlar un futuro incierto, pero sí el modo en cómo lo vives.

“Una persona proactiva puede llevar dentro de sí su propio clima psíquico o social. Podemos ser felices y aceptar lo que está más allá de nuestro control, mientras centramos nuestros esfuerzos en las cosas que podemos controlar.”

Stephen Covey

Ponte en acción, sé una persona proactiva y dedícate a poner énfasis en tu círculo de confianza, en lo que sí puedes controlar, tal y como sugiere Stephen Covey en su bestseller “Los 7 hábitos de la gente altamente efectivas

Crea objetivos en tu vida ajustados a tu nueva realidad, objetivos que puedas medir, específicos, relevantes y alineados con tu visión de la vida, que puedas alcanzar y con un tiempo definido.

¿Y por qué? Porque de esta manera podrás ir planificando, paso a paso, tu camino hacia un futuro que tú estás diseñando. Un futuro con incertidumbre, sin duda, pero en el que sabrás encontrar alternativas a los obstáculos que vengan con mayor confianza y sin esperar a “verlas venir”.

Esta pandemia nos ha removido a todos, nos ha trastocado un presente que avanzaba seguro y de un modo vertiginoso, convirtiéndonos en piezas frágiles a merced de un futuro incierto. Pero la vida se compone de cambios, de riesgos, de dudas, de éxitos y de fracasos, de caídas y nuevos comienzos.

Me quedo con las palabras de Genís Roca en su artículo «El siglo XX ya duraba demasiado«: «El futuro siempre es un reto, pero a diferencia del pasado es nuestro destino»

7 razones por las que tu hijo estará orgulloso de tener una mamá emprendedora

7 razones por las que tu hijo estará orgulloso de tener una mamá emprendedora

¿Has pensado alguna vez en cómo te ves reflejada en la mirada de tu hijo? Quizás, tus respuestas sean del tipo “soy una mamá cariñosa”, “soy una mamá que los cuida”, “soy una mamá que se preocupa siempre por ellos”.

¿No te gustaría que la imagen que tiene de ti sea, también, la de una madre feliz por hacer algo que le apasiona? Imagina a tu hijo lo orgulloso que se sentirá al tener una mamá emprendedora que ha dado el paso de perseguir sus sueños.

Durante la maternidad, las mujeres caemos en la trampa de dar sin medida, de ofrecer todo nuestro tiempo y dedicación hacia los demás. Y digo trampa porque, aunque sea con amor y pasión, con el tiempo acaba por convertirse en una rueda de hámster que gira por inercia, porque así debe ser.

Pero un día te das cuenta que quieres frenar, que deseas parar esa rueda y seguir caminando en línea recta en busca de tu camino, de tu propósito, darle un sentido más allá de lo que se considera –de un modo tradicional– “una madre ideal”.

«Si somos madres, tenemos asegurada la distracción ya que siempre habrá motivos para ocuparnos de los demás, cavando la fosa de nuestro río estancado.»

Laura Gutman

Y ahí es cuando llegan las culpabilidades por pensar en ti, por buscar un tiempo que te pertenece, por querer ser no solo una madre al cuidado de su familia, sino una mujer con motivaciones, creativa, con ganas de ser dueña de una parte de su vida.

Es hora de que te des cuenta del gran beneficio que supone para tu propia autoestima ser consciente de que eres algo más que una mamá. ¿Y sabes por qué? Porque a quien primero le vas a dar una lección de vida será a tu hijo.

Yo misma he vivido esta situación, la de encontrarme en un círculo cerrado y en el que no veía más allá de mi maternidad. Y fue el día en el que, echando la mirada atrás, comprendí que tenía que darle un nuevo sentido a mi vida.

Sentía que los años pasaban, no solo en mi hijo, sino también en mí. Sin duda, fue el momento en el que tomé consciencia de que la vida estaba avanzando y yo me estaba quedando atrás.  ¿Era realmente lo que quería?…

Desperté para darme cuenta de que quería ofrecer algo más al mundo, que tenía que encontrar mi propósito de vida, que debía añadir más ingredientes a lo que me rodeaba. Y empecé construyendo mi camino volviendo a estudiar un grado universitario para acabar – tiempo después– adentrándome en el mundo del desarrollo personal y del coaching.

Y todo, bajo la mirada cómplice de mi familia y, en especial, de mi hijo. Veía asombrado y, a la vez orgulloso, no solo a una madre que cuidaba de él, sino a una mamá que también era capaz de perseguir y lograr hacer realidad sus sueños.

Así que no te pienses más en dar ese paso que estás deseando hacía tu reinvención personal. ¡No dudes de lo orgulloso que se sentirá tu hijo por tener una mamá emprendedora!

Aquí te dejo 7 buenas razones para que lo esté:

1- Porque contigo descubrirá la importancia de tener un propósito en la vida

Conocer tu propósito de vida es darte un punto en el horizonte al cual dirigirte. No sé si ahora eres consciente de cuál es el tuyo o si estás en busca de él. Lo que sí te puedo asegurar es que, en el momento en que conoces tu “para qué” en la vida, aquello que te impulsa a la acción, es cuando activas tu radar hacia el cambio.

Mi hijo descubrió, que aquello que movía a su madre y la hacía sentir plena, era ayudar a otras personas en su desarrollo personal. Tomar consciencia de hacia dónde dirigir tus pasos en la vida te lleva, sin lugar a dudas, a la claridad de un futuro que hará sentirte feliz.

Ya lo dijo Paul Dolan “la felicidad es el conjunto de experiencias de placer y propósito a lo largo del tiempo”.

2-Porque le demostrarás que el esfuerzo tiene su recompensa

“El paso más importante es siempre el primero. Debes comenzar; debes zarpar” ¿No te parecen inspiradoras estas palabras de Ken Robinson?

Es duro dar el primer paso porque los miedos están ahí. Miedo al fracaso, al qué dirán, a no tener tiempo para tu familia… limitaciones que pueden frenarte.

Pero, ver que te esfuerzas por lograr hacer realidad algo que deseas, es una de las mayores lecciones que puedes darle a tu hijo. Se dará cuenta de que el éxito no viene solo y que hay mucho detrás de él: superar limitaciones, buscar de nuevo la motivación cuando las cosas van mal, saber superarse y creer en sus posibilidades…

¡Emprender no es fácil, pero con esfuerzo y motivación la recompensa llega!

3-Porque de ti aprenderá a ser persistente

Una gran lección que mi hijo aprendió de una madre nada perseverante: puedes ser persistente si te lo propones. ¿Y cuál es el secreto? Cambio de perspectiva, compromiso y centrarte en la recompensa que obtendrás cuando logres alcanzar tu objetivo.

Pregúntate en momentos de duda: ¿Qué ganaré? ¿Para qué quiero lograr mi objetivo, mi sueño, mi meta?  ¿Cómo me sentiré cuándo lo obtenga?

Tu hijo orgulloso, verá en ti a una mamá que, a pesar de los tropiezos ha sabido aceptarlos, recomponerse y continuar hacia delante.

4-Porque verte feliz, dedicándote a lo que te gusta, le motivará a encontrar su pasión y su talento

Verte feliz dedicándote a tu pasión, a lo que te gusta de verdad, le hará asomar las ganas por seguir tus pasos.

Hay que darle la oportunidad de expresarlo, de sacar a la luz aquello dónde muestra su talento de un modo fácil. ¡Nunca se sabe hasta dónde puede llegar con sus destrezas innatas!

5-Porque serás ejemplo de lo importante que es creer en una misma

La motivación y la ilusión solo llegan si crees en ti, sin compararte con nadie. Ver a una madre que no le importa lo que digan los demás, que persiste a pesar de los impedimentos porque tiene confianza, es una muestra de que quién decide sus acciones y su futuro solo puede ser de una misma.

6-Porque será consciente de que nunca es tarde para perseguir sus sueños

Recuerdo el día que mencioné la idea de querer volver a los estudios universitarios. Con cuarenta y muchos años, mi hijo me miraba desconcertado porque no le entraba en la cabeza que alguien pudiera estudiar “porque le gusta”.

Pero la curiosidad estaba ahí y se dio cuenta de que algo que ahora era “aburrido” para él podía convertirse en una pasión más adelante. Fue consciente de que, si algo te atrae, no importa la edad que tengas, lo disfrutarás.

7-Porque aprenderá que salir de la zona de confort es un desafío con recompensa

Recogiendo unas palabras de Laura Gutman, de su libro “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”

“Hay que estar dispuestas a perder esos lugares conocidos y aburridos donde jugamos una y otra vez el mismo rol y nadie repara en nosotras, ni siquiera nosotras mismas.”

Si sientes la necesidad de cambio, el primer paso es salir del lugar dónde te haces invisible porque te da seguridad y es “lo conoces”. Atreverse a caminar en terreno desconocido es empezar a construir un futuro como una madre plena y feliz.

La valentía no radica en lanzarse al vacío sin más, sino en atreverse a dar un paso hacia delante, con seguridad y convicción, con la fuerza necesaria para ser capaz de decidir el camino a seguir.

“Los hijos necesitan madres creativas, plenas, encaminadas en su búsqueda personal, ya que el sentido que cada mujer encuentra a su propia vida le permite ofrecer sentido a la vida de los demás.”

Laura Gutman

Lecciones de vida que harán que tu hijo pueda contar orgulloso, todo lo que aprendió por tener una mamá emprendedora.

¿Cuál es esa imagen que tu hijo/s tienen de ti? ¡No dudes en comentar tu propia experiencia en los comentarios! 🤗

Descubre cómo ser una madre organizada gracias a GTD®

Descubre cómo ser una madre organizada gracias a GTD®

Desde que era pequeña me he considerado una persona desorganizada. Lo de tener todo, impecablemente colocado, en el sitio exacto o de planificar hasta la última coma de cualquier cosa que hiciera, la verdad, que no iba conmigo.

Aunque, si te soy sincera, siempre había algo que me hacía sentir extraña y era la sensación de las muchas cosas que dejaba por hacer por aferrarme a la obsoleta –y errónea– idea de querer gestionar mi tiempo.

Es posible que tú también te veas lejos de ser una madre organizada y que temas que llegue a ser un lastre en tu deseo de tener tu propio proyecto profesional. Y es que, lidiar de un modo desorganizado con todo lo que te rodea en el día a día, junto con la crianza de los hijos, puede hacer que frene tus ganas de emprender.

Porque, no hay que engañarse. Si ya tienes dificultades para organizarte diariamente, cuando te visualizas en tu futura faceta de emprendedora ¿a quién ves? Posiblemente a una madre pretendiendo hacer mil cosas y frustrándose por no ser capaz de dejar a cero el casillero de tareas pendientes.

Y te puedo asegurar que, de ahí a la desmotivación, hay un paso.

“La angustia y el sentimiento de culpa no proceden de tener demasiado que hacer: son el resultado automático de incumplir los acuerdos contigo mismo”

David Allen

Mi solución para ser una madre organizada

Pero no todo está perdido. Hay salvación para las futuras mamás emprendedoras y, por supuesto, para todo aquel que quiera organizarse.

No sé si te ha pasado alguna vez, pero hay momentos en la vida en los que alguien te ilumina y en mi caso fue gracias –como ya va siendo habitual desde hace un tiempo– a mi inspiradora amiga Laura. Su entrada en el mundo de la efectividad personal, más concretamente en la metodología GTD®, me abrió las puertas a la solución de todos mis males.

Así que, como también es mi deseo el de iluminarte, voy a compartir contigo una pequeña muestra de cómo GTD® me está ayudando a ser una madre organizada y, además, sin necesidad de planificar ni de gestionar algo que es imposible: el tiempo.  

Y es que, lograr encontrar un sistema que me funcionara y ayudara a la hora de poner orden y sentido en lo que hacía, era lo que estaba buscando. Un sistema que no dependiera exclusivamente de agendas ni de listas diarias interminables en las que acabara siendo imposible tachar todo lo planificado.

Porque hay que añadir que, para nosotras, las personas desorganizadas, el término agenda no existe. Básicamente porque tampoco nos acordamos de mirarla. ¡Debe ser una especie de anarquía mental que nos impide seguir lo planificado!

Si quieres lograr tu objetivo de ser una madre emprendedora, te adelanto que tu actual estado caótico de organización no te va ayudar. Así que es indispensable que te comprometas a dejar atrás creencias sobre ti, sobre hasta dónde puedes llegar –y lo que debes hacer– como madre.

Si quieres empezar a ser una madre organizada, cambia de hábitos

Debes ser consciente de que el cambio radica en tus hábitos, en hacer las cosas de un modo diferente a lo que estabas acostumbrada a hacer toda tu vida. Y para eso, tienes que saber para qué lo deseas, qué beneficios te aportará poner en práctica tu nueva forma de estar en el mundo.

En mi caso, logré realizar ese empujoncito cuando decidí que, lo que quería para mi vida, era tomar el control y sentir tranquilidad en todo lo que hacía. No andar dando tumbos sin sentido sin llegar apenas a nada, sino lograr hacer más cosas con el tiempo disponible. Sentir que mi memoria no me iba a jugar una mala pasada, simplemente, porque ya no era ella la que iba a gestionar mis recordatorios.

Así que empecé a aplicar lo que estaba aprendiendo a través de libros como “Organízate con eficacia” de David Allen, blogs de referencia y, más recientemente, en el curso oficial de GTD®.

El primer paso comenzó a ser una rutina para mí: capturar –anotar– absolutamente todo lo que me llama la atención en mi cabeza. Fue el inicio para los pasos posteriores: tomar el control de lo que tengo que hacer, en el momento que debo hacerlo y con la tranquilidad de saber que nada se me va a perder en el limbo del olvido.

Suena bien ¿verdad? Pues implementarlo en tu vida te sonará mucho mejor. Eso sí, como ya te comenté líneas atrás, todo cambio que tenga que ver con nuestros hábitos, requiere una amplia dosis de compromiso por tu parte y de perseverancia. Algo que, si estás decidida a iniciar tu propio proyecto profesional, vas a tener que grabártelo a fuego.

No es una cuestión de tiempo, sino una cuestión de atención

Pero no solo se trata de anotar (capturar), sino de estar atenta y saber qué hacer con todas esas ideas/pensamientos que llegan a tu mente: “tengo que elegir la peli para ver en el cine y comprar las entradas en la web”, “he de llamar a la pediatra el mes que viene”, “tengo que encontrar un diseñador para mi web”, “debo preparar la reunión del viernes con el jefe”…

Como puedes ver, existen infinidad de cosas en cualquier ámbito de nuestra vida que nos llegan de un modo espontáneo y que, con frecuencia, dejamos escapar por no ser capaces de retener en nuestra memoria a corto plazo. Como dice Laura Sastre en uno de sus post “no es una cuestión de tiempo, sino una cuestión de atención”.

Son esas cosas que sobrevuelan y mueven nuestro día a día y que pueden hacerlo –en ocasiones– caótico si no somos capaces de saber qué hacer –y cuándo– con ellas.

Ser constante en todo lo que haces ayuda a motivarte

Uno de los efectos colaterales que estoy notando al sentir que –por fin– soy una madre organizada, es el de la motivación. ¿Y por qué? Porque todo está en mi sistema GTD®, guardadito, revisado y nutriéndose cada día con nuevas ideas que ahora sé que no se me olvidarán lo que me permite ser constante en todo lo que hago, sin miedo a perder el foco de cada una de mis acciones.

Vas comprobando –y haciendo visible– que tu vida también se nutre de muchas otras cosas más allá de las de ser madre. Cuando empiezas a buscar dentro de tu cabeza todo aquello que tienes/quieres/deseas hacer y lo anotas (capturas y aclaras), sientes que hay mucho más dentro de ti esperando a salir. Solo tienes que organizarlo y saber qué hacer con todo esto o, simplemente, dejarlo guardado (archivado) por si más adelante te decides a retomarlo.

Quién sabe si una mala idea hoy puede ser una gran idea el día de mañana ¿no crees?

GTD® te hace reflexionar, dar sentido a lo que haces

GTD® te hace reflexionar sobre el significado que tiene para ti todo aquello que tienes anotado (capturado), organizado y listo para ejecutar. No es una simple lista de tareas para hacer por hacer, sin orden ni sentido. Hablo de tener estas tareas controladas, sabiendo para qué están ahí y disponibles para realizar en el momento que toca hacerlo.

Como ves, tu problema no es poder gestionar tu tiempo porque, en realidad, el tiempo es el que es, sino lograr liberarte de la sensación de “no llegar a todo”, de la frustración y del estrés que conlleva.

Se trata, por tanto, de lograr ser feliz con lo que haces, sabiendo para qué lo haces y siendo consciente de qué no haces.

Si uno de tus objetivos, como madre emprendedora, es disponer de tiempo de calidad con tu familia, aprender a organizarte marcará el punto de salida para alcanzarlo. Pero para ello deberás sentar las bases para un cambio de hábitos y eso solo dependerá de ti, de tu actitud y compromiso con tus ganas de transformación. 

¿Te animas a aprender a organizarte? ¡Te aseguro que vale la pena!

Bienvenida al mundo online de tu hijo

Bienvenida al mundo online de tu hijo

Quién te iba a decir a ti que, en un par de meses, te ibas a convertir en profesora de tus hijos y, además, en toda una experta en conexiones virtuales online. Realmente, la vida está en constante movimiento y es imprevisible pero no me negarás que lo de este año no está siendo una prueba de fuego para todos.

Así que, como estoy convencida de que este desafío lo has conseguido superar –o lo estás intentando– te doy la bienvenida al mundo online de tu hijo que, seamos sinceras, hasta ahora era algo desconocido para ti.

Tiempo atrás escribí sobre la importancia de involucrarnos como padres en las nuevas tecnologías. En aquel post hablaba sobre lo necesario que es entender el idioma digital de nuestros hijos, comprender qué les aporta esa vida online y atreverse a perder el miedo o a vencer el rechazo de ese mundo desconocido para algunos adultos:

«Tenemos que dejar atrás el rechazo a lo tecnológico, conectando con el beneficio que nos aportará comprender el mundo en el cual se mueven nuestros hijos»

¡Francamente, no pensé que aquella reflexión iba a ser tan necesaria en estos tiempos que vivimos!

Pero hoy me gustaría hablarte más de sensaciones, de cómo te puedes llegar a sentir dentro de una realidad que, hasta ahora, no era a la que estabas acostumbrada. Ya sabes que salir de la zona de confort posibilita la creación de oportunidades en tu visión de futuro, ya sean en el ámbito personal, familiar, profesional…

Así que, gracias a este distanciamiento social y al hecho de que, de la noche a la mañana, te hayas tenido que convertir en mamá-profesora, tu mundo conocido ha pasado a otra categoría.

Quizá, si eres una mujer expatriada, el comunicarte con familiares o amigos a través de videollamadas no te haya pillado por sorpresa y sea lo más normal del mundo. En mi caso, que viví dos experiencias vitales fuera de mi país, no ha sido muy diferente.

Aunque sí me sorprende el entusiasmo que desprende la gente en redes sociales inmortalizando el momento del reencuentro virtual. Algo así como cuando el hombre primitivo descubrió «el fuego» pero trasladado a nuestro tiempo.

Con esto quiero decir que, cuando las circunstancias lo requieren, acabamos por adentrarnos en lugares dónde no sospechábamos nunca que íbamos a encontrarnos.

Y estos cambios, sin duda, generan una serie de emociones desagradables. Puedes sentir estrés, agobio, desánimo… Todo ocasionado por esta nueva «normalidad» que, en tu caso, se agrava con la complicada tarea de apoyar, asistir, mentorizar a tu hijo o hijos con sus clases y tareas virtuales.

«Este acercamiento a un mundo que nos parece tan alejado de nosotros, nos llevará a superar diferentes retos: para unos, el ver las nuevas tecnologías como una ayuda en nuestras vidas, para otros el lograr conectar con una juventud dejando de lado la mirada de la incomprensión»

Entiendo tus momentos de impotencia al verte superada ante la desmotivación de tu hijo/s.  Este nuevo sistema, al que ha tenido que hacer frente con respecto a sus estudios, no ha sido fácil para ambos.

Hacer comprender a tu pequeñín que no podrá volver al cole, que ahora tiene que estudiar y hacer los deberes en casa, que verá a su profesora a través del ordenador, es una tarea que posiblemente haya minado tu moral.

Para mi hijo, de trece años, tampoco fue un inicio fácil pero, poco a poco, fue organizándose y comprendiendo que tenía que cambiar su modo de hacer las cosas. ¡Tampoco me salvé de tener momentos de desesperación viendo el descontrol que tenía!

¿Qué hice para que todo fluyera en casa? Lo primero fue hablar con él, sentarme con serenidad y preguntarle cómo se sentía, qué dificultades tenía y cómo creía que podía solucionarlo. Aun siendo ya un joven, independiente en sus estudios, todavía necesitaba ese cambio de chip en su cabeza para darse cuenta que no eran unas vacaciones de verano, sino que ahora, su nueva realidad como estudiante era el estar pegado a la pantalla del ordenador y no precisamente para jugar.

En el caso de niños más pequeños, la situación es algo diferente porque no son conscientes de la magnitud del cambio. Para ellos, el estar sentados delante del ordenador viendo a su profesor/a y no poder jugar o el tener que hacer una serie de tareas semanales sin estar acompañado de sus amiguitos, les produce un estado emocional que no llegan a comprender.

Como padres, es en este momento que debemos hacer ver al niño que tiene obligaciones que cumplir, como las tienen papá y mamá. Intentaremos que exteriorice su sentir, que nos diga qué le preocupa, qué dificultades tiene, y para ello es importante compartir nuestros sentimientos y emociones. Transmitirle que nosotros también nos podemos sentir mal o confusos pero que estaremos a su lado, acompañándole y apoyándole.

«Cuando se trata de tus hijos, aspiras a mucho más que a la simple supervivencia. Tu objetivo principal es educarlo del tal modo que le permita progresar»

Daniel J. Siegel

Por tanto, hay que intentar disminuir ese nivel de frustración tanto en los padres como en los hijos. En ti, cuando intentas ayudar a tu hijo a organizarse y a gestionar sus emociones. Y a tu pequeñín cuando siente que toda su rutina escolar y social, se ha vuelto patas arriba.

¿Cómo gestionar esta frustración? Te daba algunas pistas en uno de los episodios de mi podcast Mujer en Positivo: «Consejos para tolerar mejor la frustración». Entre los consejos te comentaba que había que aceptar la situación, el pensar que solo podemos intentar hacer lo que está en nuestra mano. Y, también, que era necesario asumir que todo requiere algo de esfuerzo y que si no sale a la primera, debemos volver a intentarlo.

Ya sea tu hijo adolescente o tu hijo más pequeño, involucrarte tecnológicamente en todo lo que le rodea le aportará mayor seguridad y confianza, además de asegurarte una buena comunicación y comprensión a nivel familiar.

Estoy convencida de que, todo este cambio y nuevos conocimientos, te están ayudando a comprender un mundo al que antes no prestabas atención, básicamente, porque no te interesaba pero al que ahora le ves un sentido.

Habrás tenido que esforzarte, superar reticencias, miedos, ideas preconcebidas sobre algo que desconocías. Pero ¿no crees que ha valido la pena superar el reto de entrar en el mundo online de tu hijo?