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Haz realidad tu deseo de reinvención tras la maternidad

Haz realidad tu deseo de reinvención tras la maternidad

Hace unos días me di cuenta de que se habían cumplido tres años de mi primera publicación en el blog. ¡Cómo pasa el tiempo! “Recuerdos de una expat” era el nombre del blog y nació a raíz de mi necesidad de expresar lo que significó para mí la vida de una madre expatriada.

¿Y por qué te cuento esto? porque fue el pistoletazo de salida para dar forma a lo que, tiempo después, sería mi reinvención como mujer tras la maternidad. Creo que escribir me permitió darme cuenta de que podía atreverme a mucho más y de que estar escondida detrás de mis inseguridades no hacía más que sumergirme en una especie de ola de desmotivación.

Así que eché mano de todo lo bueno que tenía a mi alrededor y, con el empujoncito de una de mis personas favoritas, de uno de mis pilares, logré lanzarme al vacío con pirueta incluida. ¡Me atreví a escribir y encima a publicarlo en un blog!.

En más de una ocasión te he contado de la importancia de tener a personas a tu alrededor que te aporten, te hagan brillar y signifiquen un punto de apoyo en tu vida. Son esas personas que te empujan a dar lo mejor de ti.

La verdad es que, alguna que otra vez, hago el ejercicio de imaginar la ausencia de alguna de ellas en mi vida y de recrear esos momentos en los que me sentía perdida y no sabía encontrar mi rumbo. Y te tengo que confesar que me resulta tremendamente incierto pensar cómo sería mi vida ahora.

Aunque si algo he aprendido es a no recrearme en pensamientos hipotéticos de lo que sí o de lo que no hubiera pasado. Ni siquiera de si hubiese sido mejor o peor. Un buen consejo que te puedo dar en tu inicio de reinvención o emprendimiento: aceptar tu camino.

Tal y como lo has vivido y has experimentado es el mejor aprendizaje que puedes hacer. Te aportará una mayor amplitud de miras cuando te encuentres en situaciones parecidas. Sabrás adoptar la mejor solución en función de lo que sí hiciste bien durante el pasado y de lo que no deberías repetir o, al menos, hacer de forma diferente.

No te voy a engañar, esa reinvención personal tras la maternidad, vino precedida de dudas e incertidumbre, tras ser consciente de que mi rol como madre estaba cambiando. Mi hijo estaba creciendo y, toda esa dedicación durante años, iba cada vez haciéndose menos intensa, al mismo tiempo que iba aumentando –proporcionalmente– los momentos en los que no sabía qué hacer con mi tiempo.

Y el estar atenta a lo que me aportaban de un modo positivo –e inspiraban– esas personas que tenía cerca de mí, mis pilares, me hizo reflexionar y buscar nuevas opciones en mi vida que me llenaran y ocuparan los huecos que la maternidad me estaba dejando.

“Quiero hacer algo útil en el mundo”

Amelia Earhart

Quería cambiar, darle una vuelta a mi vida y no malgastarla con lamentaciones. Poco a poco fui tomando consciencia de qué era aquello que me gustaba, en lo que me atraía a la hora de leer o al informarme, en lo que veía y disfrutaba sin darme cuenta.

El desarrollo personal y, más concretamente el Coaching, fue una de esas pasiones que empezaron a crecer dentro de mí. Me permitió conocerme, gestionar mis emociones, aflorar mis miedos y aprender a manejarlos.  Y, también, me permitió descubrir cuál era mi propósito en la vida: ayudar a otras personas a ser felices con su vida.

Aunque te puedo asegurar que, si quieres empezar tu reinvención tras la maternidad, el primer paso que debes dar es tener la voluntad y el compromiso por cambiar.

De nada te sirve imaginarte cómo sería tu vida si no estás dispuesta a dar el paso, de ponerte en acción, de convertir tu sueño en realidad… tú realidad.

Es, en este momento, cuando surgen las dudas y los miedos, tus inseguridades. Años dedicados a la maternidad no ayudan a tener claro por dónde encaminar tu futuro. Y es que, entregarse en cuerpo y alma a la familia, sin tener en cuenta tu bienestar ni tus necesidades, acaba por alejarte de quién eres.

Toda esa experiencia de amor y de dedicación por la familia, por los hijos, es una etapa que siempre perdura – y perdurará– dentro de nosotras. Es inevitable. Nace en ti cuando te conviertes en madre y va creciendo hasta mimetizarse en quién eres ahora. Una madre comprometida y feliz con la crianza de sus hijos.

Pero esa madre comprometida –en ocasiones– va dejando paso a una mujer que no piensa en ella, ni en su bienestar, ni en su tiempo. Dedicación y compromiso por los demás ¿y para ti? Nada o, más bien, poco y, además, con pensamientos de culpabilidad.

Cambiar esa tendencia requiere modificar tu forma de pensar, de ver la realidad desde otra perspectiva que te haga sentir valiosa como mujer, además de una maravillosa mamá.

“Todos nos transformaríamos si nos atreviéramos a ser lo que somos»

Marguerite Yourcenar

Se trata, en definitiva, de lograr encontrar el equilibrio entre ser madre y mujer, de sentir que tu vida se balancea de un modo equitativo entre todo lo bueno que te aporta tu maternidad y el tiempo que dispones para disfrutar de tus pasiones, inquietudes, ocio, relaciones y todo aquello que conforma tu universo como mujer.

Hacer realidad tu deseo reinvención tras la maternidad no es un modo de huir sino de volver a encontrar esa motivación que, poco a poco y sin darte cuenta, vas perdiendo a lo largo del tiempo. Por dar demasiado, por olvidarte de ti, o quizás, por la generosidad de restar de tu tiempo el que dedicas a los demás.

Es hora de comprometerte contigo misma, con tus ganas de cambiar hacia una vida que complete esos huecos que sientes, se están quedando vacíos.

Es hora de dar claridad a tus pasiones, a lo que despierta en ti momentos de satisfacción sin darte cuenta.

Es hora de despejar dudas y encontrar la verdadera motivación que te va a mover hacia el cambio, hacia tu reinvención.

Es hora de darte tiempo, de convertir ratitos en pequeños placeres y regalártelos porque te los mereces.

Es hora de dejar atrás miedos y limitaciones y aprender a superarlos.

Es hora de hacer realidad tu deseo de reinvención como mujer tras la maternidad.

Logré reinventarme, ser una madre con una vida plena y en equilibrio, encontrar mi pasión y mi propósito. Y eso es lo que deseo para ti. Que disfrutes de todo, de todos y de ti misma, sin temores, con confianza y con la seguridad de que puedes conseguirlo.

¿Cómo sientes tu maternidad en estos momentos? ¿Deseas reinventarte? Cuéntame, si te apetece, tu experiencia. ¡Me encantará leerte en los comentarios!

Descubre cómo ser una madre organizada gracias a GTD®

Descubre cómo ser una madre organizada gracias a GTD®

Desde que era pequeña me he considerado una persona desorganizada. Lo de tener todo, impecablemente colocado, en el sitio exacto o de planificar hasta la última coma de cualquier cosa que hiciera, la verdad, que no iba conmigo.

Aunque, si te soy sincera, siempre había algo que me hacía sentir extraña y era la sensación de las muchas cosas que dejaba por hacer por aferrarme a la obsoleta –y errónea– idea de querer gestionar mi tiempo.

Es posible que tú también te veas lejos de ser una madre organizada y que temas que llegue a ser un lastre en tu deseo de tener tu propio proyecto profesional. Y es que, lidiar de un modo desorganizado con todo lo que te rodea en el día a día, junto con la crianza de los hijos, puede hacer que frene tus ganas de emprender.

Porque, no hay que engañarse. Si ya tienes dificultades para organizarte diariamente, cuando te visualizas en tu futura faceta de emprendedora ¿a quién ves? Posiblemente a una madre pretendiendo hacer mil cosas y frustrándose por no ser capaz de dejar a cero el casillero de tareas pendientes.

Y te puedo asegurar que, de ahí a la desmotivación, hay un paso.

“La angustia y el sentimiento de culpa no proceden de tener demasiado que hacer: son el resultado automático de incumplir los acuerdos contigo mismo”

David Allen

Mi solución para ser una madre organizada

Pero no todo está perdido. Hay salvación para las futuras mamás emprendedoras y, por supuesto, para todo aquel que quiera organizarse.

No sé si te ha pasado alguna vez, pero hay momentos en la vida en los que alguien te ilumina y en mi caso fue gracias –como ya va siendo habitual desde hace un tiempo– a mi inspiradora amiga Laura. Su entrada en el mundo de la efectividad personal, más concretamente en la metodología GTD®, me abrió las puertas a la solución de todos mis males.

Así que, como también es mi deseo el de iluminarte, voy a compartir contigo una pequeña muestra de cómo GTD® me está ayudando a ser una madre organizada y, además, sin necesidad de planificar ni de gestionar algo que es imposible: el tiempo.  

Y es que, lograr encontrar un sistema que me funcionara y ayudara a la hora de poner orden y sentido en lo que hacía, era lo que estaba buscando. Un sistema que no dependiera exclusivamente de agendas ni de listas diarias interminables en las que acabara siendo imposible tachar todo lo planificado.

Porque hay que añadir que, para nosotras, las personas desorganizadas, el término agenda no existe. Básicamente porque tampoco nos acordamos de mirarla. ¡Debe ser una especie de anarquía mental que nos impide seguir lo planificado!

Si quieres lograr tu objetivo de ser una madre emprendedora, te adelanto que tu actual estado caótico de organización no te va ayudar. Así que es indispensable que te comprometas a dejar atrás creencias sobre ti, sobre hasta dónde puedes llegar –y lo que debes hacer– como madre.

Si quieres empezar a ser una madre organizada, cambia de hábitos

Debes ser consciente de que el cambio radica en tus hábitos, en hacer las cosas de un modo diferente a lo que estabas acostumbrada a hacer toda tu vida. Y para eso, tienes que saber para qué lo deseas, qué beneficios te aportará poner en práctica tu nueva forma de estar en el mundo.

En mi caso, logré realizar ese empujoncito cuando decidí que, lo que quería para mi vida, era tomar el control y sentir tranquilidad en todo lo que hacía. No andar dando tumbos sin sentido sin llegar apenas a nada, sino lograr hacer más cosas con el tiempo disponible. Sentir que mi memoria no me iba a jugar una mala pasada, simplemente, porque ya no era ella la que iba a gestionar mis recordatorios.

Así que empecé a aplicar lo que estaba aprendiendo a través de libros como “Organízate con eficacia” de David Allen, blogs de referencia y, más recientemente, en el curso oficial de GTD®.

El primer paso comenzó a ser una rutina para mí: capturar –anotar– absolutamente todo lo que me llama la atención en mi cabeza. Fue el inicio para los pasos posteriores: tomar el control de lo que tengo que hacer, en el momento que debo hacerlo y con la tranquilidad de saber que nada se me va a perder en el limbo del olvido.

Suena bien ¿verdad? Pues implementarlo en tu vida te sonará mucho mejor. Eso sí, como ya te comenté líneas atrás, todo cambio que tenga que ver con nuestros hábitos, requiere una amplia dosis de compromiso por tu parte y de perseverancia. Algo que, si estás decidida a iniciar tu propio proyecto profesional, vas a tener que grabártelo a fuego.

No es una cuestión de tiempo, sino una cuestión de atención

Pero no solo se trata de anotar (capturar), sino de estar atenta y saber qué hacer con todas esas ideas/pensamientos que llegan a tu mente: “tengo que elegir la peli para ver en el cine y comprar las entradas en la web”, “he de llamar a la pediatra el mes que viene”, “tengo que encontrar un diseñador para mi web”, “debo preparar la reunión del viernes con el jefe”…

Como puedes ver, existen infinidad de cosas en cualquier ámbito de nuestra vida que nos llegan de un modo espontáneo y que, con frecuencia, dejamos escapar por no ser capaces de retener en nuestra memoria a corto plazo. Como dice Laura Sastre en uno de sus post “no es una cuestión de tiempo, sino una cuestión de atención”.

Son esas cosas que sobrevuelan y mueven nuestro día a día y que pueden hacerlo –en ocasiones– caótico si no somos capaces de saber qué hacer –y cuándo– con ellas.

Ser constante en todo lo que haces ayuda a motivarte

Uno de los efectos colaterales que estoy notando al sentir que –por fin– soy una madre organizada, es el de la motivación. ¿Y por qué? Porque todo está en mi sistema GTD®, guardadito, revisado y nutriéndose cada día con nuevas ideas que ahora sé que no se me olvidarán lo que me permite ser constante en todo lo que hago, sin miedo a perder el foco de cada una de mis acciones.

Vas comprobando –y haciendo visible– que tu vida también se nutre de muchas otras cosas más allá de las de ser madre. Cuando empiezas a buscar dentro de tu cabeza todo aquello que tienes/quieres/deseas hacer y lo anotas (capturas y aclaras), sientes que hay mucho más dentro de ti esperando a salir. Solo tienes que organizarlo y saber qué hacer con todo esto o, simplemente, dejarlo guardado (archivado) por si más adelante te decides a retomarlo.

Quién sabe si una mala idea hoy puede ser una gran idea el día de mañana ¿no crees?

GTD® te hace reflexionar, dar sentido a lo que haces

GTD® te hace reflexionar sobre el significado que tiene para ti todo aquello que tienes anotado (capturado), organizado y listo para ejecutar. No es una simple lista de tareas para hacer por hacer, sin orden ni sentido. Hablo de tener estas tareas controladas, sabiendo para qué están ahí y disponibles para realizar en el momento que toca hacerlo.

Como ves, tu problema no es poder gestionar tu tiempo porque, en realidad, el tiempo es el que es, sino lograr liberarte de la sensación de “no llegar a todo”, de la frustración y del estrés que conlleva.

Se trata, por tanto, de lograr ser feliz con lo que haces, sabiendo para qué lo haces y siendo consciente de qué no haces.

Si uno de tus objetivos, como madre emprendedora, es disponer de tiempo de calidad con tu familia, aprender a organizarte marcará el punto de salida para alcanzarlo. Pero para ello deberás sentar las bases para un cambio de hábitos y eso solo dependerá de ti, de tu actitud y compromiso con tus ganas de transformación. 

¿Te animas a aprender a organizarte? ¡Te aseguro que vale la pena!

Cuando, además de ser madre, deseas emprender

Cuando, además de ser madre, deseas emprender

No te voy a engañar, esto de emprender no es llegar y besar el santo. Requiere sacrificio, constancia, trabajo, organización y, sobre todo, de mucha confianza y ganas por crear algo tuyo.

Así que cuando, además de ser madre deseas emprender, en tu interior empieza a removerse cierto gusanillo. Miedos, falta de confianza, creencias limitantes, dudas. Y, si fuera poco, la guinda del pastel te la ponen los juicios, por parte de los demás, a tu “locura”.

Si eres habitual lectora de mi blog ya sabrás –a estas alturas– que soy madre de un niño adolescente. Así que –por propia experiencia– puedo decirte que, uno de los momentos clave en la vida de una mamá, es aquel en el que sientes un abismo dentro de ti al percatarte de que tu pequeñín ya no lo es tanto.

Tu rol de madre protectora se va quedando atrás y ves cómo, poco a poco, todo ese tiempo de dedicación a tu hijo va volviendo a ti. Es, entonces, cuando te haces la pregunta ¿y ahora qué? Sientes que has dedicado parte de tu vida a una personita y ahora ha llegado el momento de comenzar algo para ti, de vivir tu vida.

Preguntando a mi buena amiga Flora, qué fue lo que la impulsó a querer emprender, no pude más que coincidir con ella en su respuesta: “querer seguir manteniendo mi cabeza amueblada. Necesito una razón para levantarme cada mañana”.  

Y la entiendo perfectamente, porque fue la misma sensación e inquietud que tuve hace unos pocos años. Fui consciente de que mi hijo se hacía mayor y de que había pasado de ser “mamá para todo” a una madre que no sabía muy bien qué hacer con más tiempo libre.

Así que comencé a darle vueltas a mi cabeza, a reflexionar para encontrar “mi elemento”, mi propósito en la vida. No fue nada fácil porque, esa introspección en busca de qué era aquello en lo que podía dar lo mejor de mí y que –además– me apasionara, me mostraba miedos y creencias a los que tenía que enfrentarme si quería avanzar hacia mi propósito.

“La búsqueda de tu Elemento es un viaje en dos direcciones: un viaje interior para explorar lo que hay dentro de ti, y un viaje exterior para descubrir las oportunidades que el mundo te ofrece”

Ken Robinson

¿Cómo lo logré? Pues te confieso que hubo tres elementos clave en mi vida para conseguir saber qué podía ofrecer al mundo y superar los obstáculos que me limitaban:

  • Saber rodearme de personas que me hicieron brillar, que realmente me apoyaron y me motivaron con su ejemplo. Si abres los ojos, seguro que lograrás encontrar a esa persona especial cerca de ti.
  • Decidirme a iniciar un proceso de coaching con el que conseguí mi objetivo de dejar atrás miedos para volver a confiar en mí misma y en todo lo que podía ofrecer.
  • Querer cambiar y ser consciente de que si quería algo debía ir a por ello, lo que me hizo volver a la senda de la motivación.

Empezar mi reinvención personal, como madre pasados los cuarenta y cinco, fue todo un reto que me permitió descubrir qué era lo que verdaderamente me hacía feliz: acompañar a otras personas a cumplir sus metas, creyendo en ellas, superando miedos y obstáculos.

Por lo que, emprender como Coach, me permitió trabajar en lo que hoy es mi pasión: ayudar a mamás que desean emprender con confianza y sin temores.

«La gente que hace lo que realmente le gusta no suele pensar que trabaja, sino que simplemente vive»

Ken Robinson

Pero este reto, también supuso enfrentarme a una segunda parte con la que alguien, con ganas de reinventarse, suele sufrir: los juicios de los demás. ¿Te ha pasado a ti también?

Si eres madre y con deseos de emprender, es posible que la primera reacción de tus amigos o familia ante tu gran noticia fuese la de incredulidad, la de mirarte con cara de “¿pero te has vuelto loca?”

La decepción es lo primero que suele aparecer tras esta muestra de incomprensión por parte de los demás. Decepción por no entender el sueño de una mujer que aspira a “vivir la vida que quiere”, que siente que puede ser algo más que una madre.

Y es aquí donde debes aprender a gestionar tu reacción.

Puedes hacerlo resignándote y aceptando que ellos tienen razón, autoconvenciéndote con pensamientos provenientes de creencias limitantes: “no seré capaz”, “esto no es lo mío”, “lo haré mal”, “y si hago el ridículo”, “y si fracaso”, “cómo voy a desatender a mis hijos”, “no tendré tiempo para mi familia”, etc.

O puedes llenarte de energía y motivación, agarrar tus miedos, aprender de ellos y superarlos. ¿Emprender es difícil? Naturalmente, pero tú eres la única que puede mantener el foco en lo que deseas. Saber a lo que te enfrentas, conocer tus limitaciones y mejorar. Aprender, aprender y aprender. Tienes que valorar si lo que está por venir compensa lo que dejas atrás.

“Un objetivo sin un plan es solo un deseo”

Antoine de Saint-Exupéry

Solo con el convencimiento de que tu plan de acción hacia el objetivo es posible, lograrás poner la primera piedra en tu nuevo futuro. Mira hacia delante y mantén viva tu visión de lo que te hace realmente feliz. ¿Ya sabes qué es?

Pero ¿y si lo que falla para dar el paso es que no sé lo que quiero? Te tranquilizará saber que no eres la única en esta situación. Es una de las grandes preocupaciones cuando la idea de reinvención está en el aire, no saber qué es lo que realmente te gustaría hacer, qué es aquello en lo que invertirías tiempo, esfuerzo e ilusión.

Tienes el deseo de avanzar en tu vida, de ser algo más que madre, pero te bloqueas a la hora de definir qué es lo que te apasiona. Si estás en este punto, te animo a que leas el libro de Ken Robinson, “Encuentra tu elemento”. En él, el autor nos propone tres procesos fundamentales para descubrirlo:

  • Eliminar el ruido → Tienes que conocerte mejor e invertir tiempo en ti sin que las opiniones de los demás te influyan.
  • Cambiar tus perspectivas → Desafía las opiniones de otros sobre lo que eres capaz de hacer. Mírate de otra manera.
  • Darte una oportunidad → Para saber que hay dentro de ti, también debes mirar hacia el exterior. Así crearás nuevas oportunidades ¡aprovéchalas!

Existen otros factores a los que te puedes enfrentar si deseas emprender, como la incertidumbre económica o el miedo a no ser capaz de conciliar tu tiempo de trabajo con el de la crianza.

Organización y un plan de negocio bien definido antes de emprender, te ayudarán a tener un claro mapa delante de ti de la inversión en tiempo y dinero que te ocupará, así como los recursos de qué dispones y las carencias que deberás superar con aprendizaje.

Como te dije al inicio de este post, emprender no es fácil, pero si construyes una buena base donde apoyarte y, además, lidiar con tus emociones, entonces, ¡no habrá quién te pare!

Ser madre, mujer emprendedora y sentir que puedes con todo

Ser madre, mujer emprendedora y sentir que puedes con todo

Es muy posible que, durante todas estas semanas de confinamiento, en algún momento te hayas sentido abrumada, colapsada, agobiada, sin energías y mil sensaciones más por tener que conciliar, en un único espacio vital, tus tareas laborales con –y no menos importante– tu rol de madre.

Porque no nos engañemos, ser madre es complicado, pero serlo de un modo que te sientas eficaz y sin estrés, es decir, sentir que puedes con todo, es algo que en algunos momentos parece titánico, sobre todo cuando se compagina con la faceta de mujer emprendedora.

El hogar se ha convertido en tu espacio de trabajo –si no lo era ya– y para tu hijo en su escuela. Así que, si ya hacías malabarismos para sobrellevar ambas facetas, ahora también te toca lidiar con la de profesora. Es decir, te has llevado un tres por uno y sin salir de casa.

Ante esta situación, es algo natural que te sientas frustrada y sin saber qué hacer para lograr revertir la situación, preguntándote en ciertos momentos, cuándo llegará el día en el que puedas ser capaz de volver a tomar el control de tu vida, de sentir que puedes con todo.

Ya te conté en mi anterior post, “Bienvenida al mundo online de tu hijo”, lo que suponía convertirse, de la noche a la mañana, en “mamá-profesora”. A las dificultades de tu día a día, se añadía el tener que aprender a manejarse en un entorno digital para poder supervisar y apoyar el buen progreso de tu hijo en su nuevo entorno escolar.

Es normal, por tanto, que hayas –o estés– experimentado una sensación de no poder llegar a todo, de ver tu vida transformada, de un día para otro, en una gran mochila pesada con la que moverse te resulte todo un mundo.

Y es aquí donde entran las dudas, las culpabilidades, las frustraciones, los “no puedo” con los que, seguramente estés dando forma a pensamientos de negatividad que te llevan a la desmotivación o, incluso, a sentir que no eres capaz de ser una mujer eficaz en cualquier ámbito de tu vida.

¿Qué quiero decir con ser eficaz? Ser una persona que logra realizar con éxito aquello que se ha marcado. Algo que, posiblemente, te resulte complicado de alcanzar mientras estás en casa ayudando a tu hijo con sus estudios online, al mismo tiempo que intentas sacar adelante el trabajo y te encargas, junto a tu pareja, de las tareas domésticas. Aunque aquí añadiría un punto extra a tu nivel de estrés, en el caso de que seas la única que se encarga de ellas.

No te juzgues

Con este cóctel frenético resulta difícil empezar cada mañana con un nivel de energía óptimo para afrontar tu día y sentir que puedes llevarlo a cabo. ¿Por qué? Porque, por desgracia, tenemos una mente tan caprichosa y adicta a generarnos películas dramáticas dentro de nuestra cabeza que acabamos por creer, por ejemplo, que somos malas madres o pésimas trabajadoras por no saber lidiar con todo este caos.

Así que, si hay algo importante que debes grabarte a fuego para comenzar a sentirte una madre y mujer emprendedora sin estrés –además de eficaz en tu día a día– es soltar ese sentimiento de culpabilidad por no ser “la madre-mujer-esposa diez que los demás esperan de ti”.

Este auto-juicio que realizas, sobre algo que crees que has hecho, acaba por mortificarte con hipotéticas certezas alrededor de tu conducta, dictándote pensamientos negativos tales como “soy mala madre”, “no soy capaz de hacer mi trabajo”, “todo lo hago mal”, etc.

Y ahora, te pregunto: ¿qué de cierto hay en esos pensamientos? ¿qué es para ti ser “mala madre”? ¿siempre lo haces todo mal? Tómate tu tiempo e Intenta reflexionar sobre ello.

Cambia el modo en cómo ves las cosas

Cambia el modo en cómo ves las cosas y piensa en los momentos en los que sí has ayudado a tu hijo, has estado ahí para él, le has enseñado y cuidado. Piensa en las ocasiones que has sido capaz de hacer tu trabajo y en las que te han salido las cosas como tú querías. Seguro que te surgen muchos momentos, es más, incluso seguro que son la inmensa mayoría de veces.

Entonces, ¿porqué centrarse en lo malo en lugar de en lo bueno? Quédate con lo que ya has hecho y aprende de esa experiencia para adaptarla a tu nueva situación.

Ciertamente, las circunstancias actuales no facilitan esa armonía y tranquilidad que deseas en todos los ámbitos de tu vida, pero sí puedes propiciar que algunos factores influyan positivamente en tu entorno.

Uno de ellos sería enfocarte dentro de lo que Steven Covey denominó círculo de influencia, es decir, aquello que depende de nosotros, de nuestras acciones. Sin duda, las preocupaciones pueden ocupar una parte importante de tu día a día, pero realizando un buen ejercicio de reflexión con cada una de ellas, lograrás centrarte en todo aquello que está en tu mano y descartar lo que queda fuera de tu control. ¿Cómo hacerlo? pregúntate: ¿qué puedo hacer ante esta situación? ¿depende de mí?

Céntrate en lo que estás haciendo

Otro aspecto esencial es el centrarte en lo que estás haciendo. No puedes estar en todo al mismo tiempo. Así que necesitas pararte un instante a pensar antes de actuar sin sentido. Ya sé que nuestro hijo es lo primero, ¡por supuesto!, pero ¿no crees que serás más efectiva si en el momento que te dedicas a él estás, cien por cien, realmente con él?

Es decir, has de estar presente y a lo que estás, despejando tu mente de aquello en lo que no te estás ocupando ahora. Si has organizado un horario para ayudar a tu hijo todas las mañanas, no pienses en el trabajo hasta que te pongas a ello. Procura mantener separados tu tiempo como madre de tu tiempo como mujer trabajadora (como si tuvieras tu oficina fuera de casa).

De igual modo, una vez que estás trabajando, debes mantener el foco en lo que estás haciendo, evitando todo tipo de distracciones: móvil, navegar por páginas webs porque te aburre lo que haces, ir a poner la lavadora cuando te has acordado. De igual modo, en la familia deben comprender que cuando es la hora de trabajar no estás disponible, a no ser que surja una urgencia, tipo «se está quemando la casa». ¡Establece límites!

Aprende a organizate de un modo efectivo

Te aconsejo, también, que pongas en práctica algún tipo de método de productividad / efectividad personal como pueden ser: Pomodoro, Time Boxing, Time Blocking o GTD (Getting Things Done), entre otros. En mi caso, llevo aplicando la metodología GTD desde hace unos meses y te puedo asegurar que el cambio en mi vida ha sido importante. Poniendo en práctica la efectividad personal, lograrás incorporar nuevos hábitos en el modo de organizarte, lo que te llevará a esa sensación de control que necesitas.

Es un bueno modo de cambiar de hábitos, algo que te servirá tanto para tu vida laboral como personal. Así que te animo a probar alguno de ellos. Estoy convencida que puede ser un primer paso para ¡sentir que puedes con todo!.

¿Cómo ha sido tu experiencia como madre-profesora y, a la vez, tener que trabajar en casa durante todo este tiempo?