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Haz realidad tu deseo de reinvención tras la maternidad

Haz realidad tu deseo de reinvención tras la maternidad

Hace unos días me di cuenta de que se habían cumplido tres años de mi primera publicación en el blog. ¡Cómo pasa el tiempo! “Recuerdos de una expat” era el nombre del blog y nació a raíz de mi necesidad de expresar lo que significó para mí la vida de una madre expatriada.

¿Y por qué te cuento esto? porque fue el pistoletazo de salida para dar forma a lo que, tiempo después, sería mi reinvención como mujer tras la maternidad. Creo que escribir me permitió darme cuenta de que podía atreverme a mucho más y de que estar escondida detrás de mis inseguridades no hacía más que sumergirme en una especie de ola de desmotivación.

Así que eché mano de todo lo bueno que tenía a mi alrededor y, con el empujoncito de una de mis personas favoritas, de uno de mis pilares, logré lanzarme al vacío con pirueta incluida. ¡Me atreví a escribir y encima a publicarlo en un blog!.

En más de una ocasión te he contado de la importancia de tener a personas a tu alrededor que te aporten, te hagan brillar y signifiquen un punto de apoyo en tu vida. Son esas personas que te empujan a dar lo mejor de ti.

La verdad es que, alguna que otra vez, hago el ejercicio de imaginar la ausencia de alguna de ellas en mi vida y de recrear esos momentos en los que me sentía perdida y no sabía encontrar mi rumbo. Y te tengo que confesar que me resulta tremendamente incierto pensar cómo sería mi vida ahora.

Aunque si algo he aprendido es a no recrearme en pensamientos hipotéticos de lo que sí o de lo que no hubiera pasado. Ni siquiera de si hubiese sido mejor o peor. Un buen consejo que te puedo dar en tu inicio de reinvención o emprendimiento: aceptar tu camino.

Tal y como lo has vivido y has experimentado es el mejor aprendizaje que puedes hacer. Te aportará una mayor amplitud de miras cuando te encuentres en situaciones parecidas. Sabrás adoptar la mejor solución en función de lo que sí hiciste bien durante el pasado y de lo que no deberías repetir o, al menos, hacer de forma diferente.

No te voy a engañar, esa reinvención personal tras la maternidad, vino precedida de dudas e incertidumbre, tras ser consciente de que mi rol como madre estaba cambiando. Mi hijo estaba creciendo y, toda esa dedicación durante años, iba cada vez haciéndose menos intensa, al mismo tiempo que iba aumentando –proporcionalmente– los momentos en los que no sabía qué hacer con mi tiempo.

Y el estar atenta a lo que me aportaban de un modo positivo –e inspiraban– esas personas que tenía cerca de mí, mis pilares, me hizo reflexionar y buscar nuevas opciones en mi vida que me llenaran y ocuparan los huecos que la maternidad me estaba dejando.

“Quiero hacer algo útil en el mundo”

Amelia Earhart

Quería cambiar, darle una vuelta a mi vida y no malgastarla con lamentaciones. Poco a poco fui tomando consciencia de qué era aquello que me gustaba, en lo que me atraía a la hora de leer o al informarme, en lo que veía y disfrutaba sin darme cuenta.

El desarrollo personal y, más concretamente el Coaching, fue una de esas pasiones que empezaron a crecer dentro de mí. Me permitió conocerme, gestionar mis emociones, aflorar mis miedos y aprender a manejarlos.  Y, también, me permitió descubrir cuál era mi propósito en la vida: ayudar a otras personas a ser felices con su vida.

Aunque te puedo asegurar que, si quieres empezar tu reinvención tras la maternidad, el primer paso que debes dar es tener la voluntad y el compromiso por cambiar.

De nada te sirve imaginarte cómo sería tu vida si no estás dispuesta a dar el paso, de ponerte en acción, de convertir tu sueño en realidad… tú realidad.

Es, en este momento, cuando surgen las dudas y los miedos, tus inseguridades. Años dedicados a la maternidad no ayudan a tener claro por dónde encaminar tu futuro. Y es que, entregarse en cuerpo y alma a la familia, sin tener en cuenta tu bienestar ni tus necesidades, acaba por alejarte de quién eres.

Toda esa experiencia de amor y de dedicación por la familia, por los hijos, es una etapa que siempre perdura – y perdurará– dentro de nosotras. Es inevitable. Nace en ti cuando te conviertes en madre y va creciendo hasta mimetizarse en quién eres ahora. Una madre comprometida y feliz con la crianza de sus hijos.

Pero esa madre comprometida –en ocasiones– va dejando paso a una mujer que no piensa en ella, ni en su bienestar, ni en su tiempo. Dedicación y compromiso por los demás ¿y para ti? Nada o, más bien, poco y, además, con pensamientos de culpabilidad.

Cambiar esa tendencia requiere modificar tu forma de pensar, de ver la realidad desde otra perspectiva que te haga sentir valiosa como mujer, además de una maravillosa mamá.

“Todos nos transformaríamos si nos atreviéramos a ser lo que somos»

Marguerite Yourcenar

Se trata, en definitiva, de lograr encontrar el equilibrio entre ser madre y mujer, de sentir que tu vida se balancea de un modo equitativo entre todo lo bueno que te aporta tu maternidad y el tiempo que dispones para disfrutar de tus pasiones, inquietudes, ocio, relaciones y todo aquello que conforma tu universo como mujer.

Hacer realidad tu deseo reinvención tras la maternidad no es un modo de huir sino de volver a encontrar esa motivación que, poco a poco y sin darte cuenta, vas perdiendo a lo largo del tiempo. Por dar demasiado, por olvidarte de ti, o quizás, por la generosidad de restar de tu tiempo el que dedicas a los demás.

Es hora de comprometerte contigo misma, con tus ganas de cambiar hacia una vida que complete esos huecos que sientes, se están quedando vacíos.

Es hora de dar claridad a tus pasiones, a lo que despierta en ti momentos de satisfacción sin darte cuenta.

Es hora de despejar dudas y encontrar la verdadera motivación que te va a mover hacia el cambio, hacia tu reinvención.

Es hora de darte tiempo, de convertir ratitos en pequeños placeres y regalártelos porque te los mereces.

Es hora de dejar atrás miedos y limitaciones y aprender a superarlos.

Es hora de hacer realidad tu deseo de reinvención como mujer tras la maternidad.

Logré reinventarme, ser una madre con una vida plena y en equilibrio, encontrar mi pasión y mi propósito. Y eso es lo que deseo para ti. Que disfrutes de todo, de todos y de ti misma, sin temores, con confianza y con la seguridad de que puedes conseguirlo.

¿Cómo sientes tu maternidad en estos momentos? ¿Deseas reinventarte? Cuéntame, si te apetece, tu experiencia. ¡Me encantará leerte en los comentarios!

7 razones por las que tu hijo estará orgulloso de tener una mamá emprendedora

7 razones por las que tu hijo estará orgulloso de tener una mamá emprendedora

¿Has pensado alguna vez en cómo te ves reflejada en la mirada de tu hijo? Quizás, tus respuestas sean del tipo “soy una mamá cariñosa”, “soy una mamá que los cuida”, “soy una mamá que se preocupa siempre por ellos”.

¿No te gustaría que la imagen que tiene de ti sea, también, la de una madre feliz por hacer algo que le apasiona? Imagina a tu hijo lo orgulloso que se sentirá al tener una mamá emprendedora que ha dado el paso de perseguir sus sueños.

Durante la maternidad, las mujeres caemos en la trampa de dar sin medida, de ofrecer todo nuestro tiempo y dedicación hacia los demás. Y digo trampa porque, aunque sea con amor y pasión, con el tiempo acaba por convertirse en una rueda de hámster que gira por inercia, porque así debe ser.

Pero un día te das cuenta que quieres frenar, que deseas parar esa rueda y seguir caminando en línea recta en busca de tu camino, de tu propósito, darle un sentido más allá de lo que se considera –de un modo tradicional– “una madre ideal”.

«Si somos madres, tenemos asegurada la distracción ya que siempre habrá motivos para ocuparnos de los demás, cavando la fosa de nuestro río estancado.»

Laura Gutman

Y ahí es cuando llegan las culpabilidades por pensar en ti, por buscar un tiempo que te pertenece, por querer ser no solo una madre al cuidado de su familia, sino una mujer con motivaciones, creativa, con ganas de ser dueña de una parte de su vida.

Es hora de que te des cuenta del gran beneficio que supone para tu propia autoestima ser consciente de que eres algo más que una mamá. ¿Y sabes por qué? Porque a quien primero le vas a dar una lección de vida será a tu hijo.

Yo misma he vivido esta situación, la de encontrarme en un círculo cerrado y en el que no veía más allá de mi maternidad. Y fue el día en el que, echando la mirada atrás, comprendí que tenía que darle un nuevo sentido a mi vida.

Sentía que los años pasaban, no solo en mi hijo, sino también en mí. Sin duda, fue el momento en el que tomé consciencia de que la vida estaba avanzando y yo me estaba quedando atrás.  ¿Era realmente lo que quería?…

Desperté para darme cuenta de que quería ofrecer algo más al mundo, que tenía que encontrar mi propósito de vida, que debía añadir más ingredientes a lo que me rodeaba. Y empecé construyendo mi camino volviendo a estudiar un grado universitario para acabar – tiempo después– adentrándome en el mundo del desarrollo personal y del coaching.

Y todo, bajo la mirada cómplice de mi familia y, en especial, de mi hijo. Veía asombrado y, a la vez orgulloso, no solo a una madre que cuidaba de él, sino a una mamá que también era capaz de perseguir y lograr hacer realidad sus sueños.

Así que no te pienses más en dar ese paso que estás deseando hacía tu reinvención personal. ¡No dudes de lo orgulloso que se sentirá tu hijo por tener una mamá emprendedora!

Aquí te dejo 7 buenas razones para que lo esté:

1- Porque contigo descubrirá la importancia de tener un propósito en la vida

Conocer tu propósito de vida es darte un punto en el horizonte al cual dirigirte. No sé si ahora eres consciente de cuál es el tuyo o si estás en busca de él. Lo que sí te puedo asegurar es que, en el momento en que conoces tu “para qué” en la vida, aquello que te impulsa a la acción, es cuando activas tu radar hacia el cambio.

Mi hijo descubrió, que aquello que movía a su madre y la hacía sentir plena, era ayudar a otras personas en su desarrollo personal. Tomar consciencia de hacia dónde dirigir tus pasos en la vida te lleva, sin lugar a dudas, a la claridad de un futuro que hará sentirte feliz.

Ya lo dijo Paul Dolan “la felicidad es el conjunto de experiencias de placer y propósito a lo largo del tiempo”.

2-Porque le demostrarás que el esfuerzo tiene su recompensa

“El paso más importante es siempre el primero. Debes comenzar; debes zarpar” ¿No te parecen inspiradoras estas palabras de Ken Robinson?

Es duro dar el primer paso porque los miedos están ahí. Miedo al fracaso, al qué dirán, a no tener tiempo para tu familia… limitaciones que pueden frenarte.

Pero, ver que te esfuerzas por lograr hacer realidad algo que deseas, es una de las mayores lecciones que puedes darle a tu hijo. Se dará cuenta de que el éxito no viene solo y que hay mucho detrás de él: superar limitaciones, buscar de nuevo la motivación cuando las cosas van mal, saber superarse y creer en sus posibilidades…

¡Emprender no es fácil, pero con esfuerzo y motivación la recompensa llega!

3-Porque de ti aprenderá a ser persistente

Una gran lección que mi hijo aprendió de una madre nada perseverante: puedes ser persistente si te lo propones. ¿Y cuál es el secreto? Cambio de perspectiva, compromiso y centrarte en la recompensa que obtendrás cuando logres alcanzar tu objetivo.

Pregúntate en momentos de duda: ¿Qué ganaré? ¿Para qué quiero lograr mi objetivo, mi sueño, mi meta?  ¿Cómo me sentiré cuándo lo obtenga?

Tu hijo orgulloso, verá en ti a una mamá que, a pesar de los tropiezos ha sabido aceptarlos, recomponerse y continuar hacia delante.

4-Porque verte feliz, dedicándote a lo que te gusta, le motivará a encontrar su pasión y su talento

Verte feliz dedicándote a tu pasión, a lo que te gusta de verdad, le hará asomar las ganas por seguir tus pasos.

Hay que darle la oportunidad de expresarlo, de sacar a la luz aquello dónde muestra su talento de un modo fácil. ¡Nunca se sabe hasta dónde puede llegar con sus destrezas innatas!

5-Porque serás ejemplo de lo importante que es creer en una misma

La motivación y la ilusión solo llegan si crees en ti, sin compararte con nadie. Ver a una madre que no le importa lo que digan los demás, que persiste a pesar de los impedimentos porque tiene confianza, es una muestra de que quién decide sus acciones y su futuro solo puede ser de una misma.

6-Porque será consciente de que nunca es tarde para perseguir sus sueños

Recuerdo el día que mencioné la idea de querer volver a los estudios universitarios. Con cuarenta y muchos años, mi hijo me miraba desconcertado porque no le entraba en la cabeza que alguien pudiera estudiar “porque le gusta”.

Pero la curiosidad estaba ahí y se dio cuenta de que algo que ahora era “aburrido” para él podía convertirse en una pasión más adelante. Fue consciente de que, si algo te atrae, no importa la edad que tengas, lo disfrutarás.

7-Porque aprenderá que salir de la zona de confort es un desafío con recompensa

Recogiendo unas palabras de Laura Gutman, de su libro “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”

“Hay que estar dispuestas a perder esos lugares conocidos y aburridos donde jugamos una y otra vez el mismo rol y nadie repara en nosotras, ni siquiera nosotras mismas.”

Si sientes la necesidad de cambio, el primer paso es salir del lugar dónde te haces invisible porque te da seguridad y es “lo conoces”. Atreverse a caminar en terreno desconocido es empezar a construir un futuro como una madre plena y feliz.

La valentía no radica en lanzarse al vacío sin más, sino en atreverse a dar un paso hacia delante, con seguridad y convicción, con la fuerza necesaria para ser capaz de decidir el camino a seguir.

“Los hijos necesitan madres creativas, plenas, encaminadas en su búsqueda personal, ya que el sentido que cada mujer encuentra a su propia vida le permite ofrecer sentido a la vida de los demás.”

Laura Gutman

Lecciones de vida que harán que tu hijo pueda contar orgulloso, todo lo que aprendió por tener una mamá emprendedora.

¿Cuál es esa imagen que tu hijo/s tienen de ti? ¡No dudes en comentar tu propia experiencia en los comentarios! 🤗

Que el miedo «al qué dirán» no frene tu sueño de cambio

Que el miedo «al qué dirán» no frene tu sueño de cambio

Una de las etapas en las que más dudas surgen, con respecto a la idea de futuro, es aquella en la que te das cuenta que tu rol de madre ha cambiado, que tu hijo ya no es aquel pequeñín que te buscaba a todas horas.

Empieza, entonces, a rondar por tu cabeza la idea de transformación, la necesidad de iniciar cambios en tu vida –profesional, personal o ambas– que te vuelvan a llenar de ilusión, motivación y optimismo.

Pero es, también, el momento en el surjen temores e inseguridades ante este nuevo desafío que te empuja a salir fuera de tu zona de confort. Miedo «al qué dirán», a «si seré capaz», a «no tener tiempo para mi familia», a «lo haré mal» …

¿Adivinas lo que sucede después? Pues que, toda esa bola giratoria de pensamientos acerca de tu decisión, alimentada por hipotéticos juicios de algunas personas sobre las mismas, acaba por paralizarte y dejar «para otro momento» tu sueño de cambio.

El miedo de las madres a ser juzgadas

Si hay un miedo estrella –entre las madres que quieren reinventarse– es el de ser juzgadas por las personas de su entorno. ¿Y por qué? Porque, por desgracia, hacemos más caso a los roles tradicionales impuestos culturalmente que a nuestros deseos verdaderos.

Una vez que eres madre, aunque hayas trabajo toda tu vida, la etiqueta de “dedicación exclusiva a los demás” te la graban a fuego. Y lo realizas convencida, sin ningún sentimiento de negación, lo haces porque quieres y porque lo sientes así.

Pero llega un día en el que algo hace clic en tu cabeza. En silencio y sin decirlo abiertamente por el miedo “al qué dirán”, vas sintiendo que algo se despierta dentro de ti. Una lucecita de advertencia que te avisa de que ya va siendo hora de crear tu espacio, de tener tiempo para ti, de mostrar al mundo que puedes ofrecer algo más que tu maternidad.

No es fácil dar un paso tan importante y más, si lo que llevas haciendo toda tu vida es contentar a los demás, dejándote llevar por sus opiniones sobre lo que es correcto o no hacer. Un ruido de fondo molesto que suele llenarte la cabeza de dudas con respecto a tus acciones y decisiones ¿Te suena?

Este miedo “al qué dirán” se produce, principalmente, por no tener una buena autoestima. Lo que se traduce en una angustia silenciosa por el temor al abandono o rechazo por no complacer las expectativas de tu entorno.

«La vida no consiste en buscarte a ti mismo. La vida consiste en crearte a ti mismo»

George Bernard Shaw

Piensa en cuántas cosas has dejado de hacer por esa dichosa voz de fondo que va resonando dentro de tu cabeza, esa que va minando tu imaginación con juicios hipotéticos de otras personas.

Y es que, una de las consecuencias de dejarse arrastrar por los pensamientos de los demás, es la sensación de decepción con una misma por no saber imponerse. No todas las personas se atreven a ponerse en acción a la primera ante su deseo de cambio.

¡Ponte en acción hacia el cambio!

Recuerda que la función del miedo es la de protegerte ante un peligro, real o ficticio. Y en el caso del miedo “al qué dirán”, como ya te he mencionado anteriormente, se trata de protegerte de las consecuencias proyectadas en tus juicios interpretativos.

¿Quieres ser una madre –una mujer– con la convicción de estar haciendo lo correcto? ¿Una madre que nada ni nadie le va a impedir realizar su deseo de cambio? En definitiva, ¿quieres vivir la vida que tú quieres?

Si tu respuesta es un SÍ rotundo, te invito a que te pongas en acción si quieres lograr tu sueño de reinvención sin preocuparte por las opiniones de los demás, ya sean hipotéticas o reales.

Deja a un lado los pensamientos recurrentes sobre algo que solo pasa en tu cabeza. Reflexiona y pregúntate:

  • ¿Realmente sé con total seguridad lo que está pensando la otra persona?
  • ¿Qué pasaría si ese juicio se hiciera realidad? ¿en qué cambiaría mi forma de actuar?
  • ¿En qué medida necesitas la aprobación de los demás?

Con tus respuestas, te darás cuenta de cómo influyen tus pensamientos en tus acciones y, por tanto, en tu modo de vivir la vida. ¿Cómo es la foto que ves ahora? ¿Es la que deseas?

Habla de tus planes, compártelos. Es un buen comienzo para aprender a gestionar tu reacción ante la opinión de los demás. Empezarás a darte cuenta que, ese ruido molesto en tu cabeza sobre lo que tú crees que están pensando o juzgando los otros, ya no te afectará como hasta ahora.

Aprende a mantener tu opinión, tus decisiones. Acepta la del resto, aunque sean críticos con tu decisión. Todos tenemos un punto de vista y no tiene porqué ser el mismo. Mantente firme en tus ideas, tus planes o deseos.

Quién mejor que tú para animarte a lograr tu sueño de reinvención como, por ejemplo, emprender ¿no crees? Pero si ahora mismo estás pensando “sí, claro, Helga, suena fácil, pero es que yo no sé cómo hacerlo sola” .

Te entiendo y por eso mismo te propongo el coaching como una buena opción para trabajar –desde el autoconocimiento –tu miedo a los juicios de los demás. Te proporcionará las herramientas adecuadas para poder superar aquello que te frena y lograr recuperar tu autoestima, confianza y motivación. Si deseas la ayuda de un coach, estaré encantada de acompañarte en tu viaje hacia el cambio.

Sin duda, ponerse en acción es decisión tuya. Un trabajo personal al que vas a tener que comprometerte si quieres empezar a asentar las bases de tu transformación hacia una persona más segura y a la que, el ruido de sus pensamientos, no le hagan frenar sus planes de cambio.

Para finalizar este post, te dejo esta inspiradora frase de Paul Dolan rescatada de su libro “Diseña tu felicidad” y con la que, creo, cobra más sentido el título de este post.

“La vida te va bien cuando te sientes feliz”

Paul Dolan

Así que no esperes más a sentirte feliz, ¡que no frene tu deseo de cambio el miedo al qué dirán!

Si te apetece, me encantará leer tus reflexiones en los comentarios. Cuéntame ¿hay algo que esté frenando tus ganas de reinvención?

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Cuando, además de ser madre, deseas emprender

Cuando, además de ser madre, deseas emprender

No te voy a engañar, esto de emprender no es llegar y besar el santo. Requiere sacrificio, constancia, trabajo, organización y, sobre todo, de mucha confianza y ganas por crear algo tuyo.

Así que cuando, además de ser madre deseas emprender, en tu interior empieza a removerse cierto gusanillo. Miedos, falta de confianza, creencias limitantes, dudas. Y, si fuera poco, la guinda del pastel te la ponen los juicios, por parte de los demás, a tu “locura”.

Si eres habitual lectora de mi blog ya sabrás –a estas alturas– que soy madre de un niño adolescente. Así que –por propia experiencia– puedo decirte que, uno de los momentos clave en la vida de una mamá, es aquel en el que sientes un abismo dentro de ti al percatarte de que tu pequeñín ya no lo es tanto.

Tu rol de madre protectora se va quedando atrás y ves cómo, poco a poco, todo ese tiempo de dedicación a tu hijo va volviendo a ti. Es, entonces, cuando te haces la pregunta ¿y ahora qué? Sientes que has dedicado parte de tu vida a una personita y ahora ha llegado el momento de comenzar algo para ti, de vivir tu vida.

Preguntando a mi buena amiga Flora, qué fue lo que la impulsó a querer emprender, no pude más que coincidir con ella en su respuesta: “querer seguir manteniendo mi cabeza amueblada. Necesito una razón para levantarme cada mañana”.  

Y la entiendo perfectamente, porque fue la misma sensación e inquietud que tuve hace unos pocos años. Fui consciente de que mi hijo se hacía mayor y de que había pasado de ser “mamá para todo” a una madre que no sabía muy bien qué hacer con más tiempo libre.

Así que comencé a darle vueltas a mi cabeza, a reflexionar para encontrar “mi elemento”, mi propósito en la vida. No fue nada fácil porque, esa introspección en busca de qué era aquello en lo que podía dar lo mejor de mí y que –además– me apasionara, me mostraba miedos y creencias a los que tenía que enfrentarme si quería avanzar hacia mi propósito.

“La búsqueda de tu Elemento es un viaje en dos direcciones: un viaje interior para explorar lo que hay dentro de ti, y un viaje exterior para descubrir las oportunidades que el mundo te ofrece”

Ken Robinson

¿Cómo lo logré? Pues te confieso que hubo tres elementos clave en mi vida para conseguir saber qué podía ofrecer al mundo y superar los obstáculos que me limitaban:

  • Saber rodearme de personas que me hicieron brillar, que realmente me apoyaron y me motivaron con su ejemplo. Si abres los ojos, seguro que lograrás encontrar a esa persona especial cerca de ti.
  • Decidirme a iniciar un proceso de coaching con el que conseguí mi objetivo de dejar atrás miedos para volver a confiar en mí misma y en todo lo que podía ofrecer.
  • Querer cambiar y ser consciente de que si quería algo debía ir a por ello, lo que me hizo volver a la senda de la motivación.

Empezar mi reinvención personal, como madre pasados los cuarenta y cinco, fue todo un reto que me permitió descubrir qué era lo que verdaderamente me hacía feliz: acompañar a otras personas a cumplir sus metas, creyendo en ellas, superando miedos y obstáculos.

Por lo que, emprender como Coach, me permitió trabajar en lo que hoy es mi pasión: ayudar a mamás que desean emprender con confianza y sin temores.

«La gente que hace lo que realmente le gusta no suele pensar que trabaja, sino que simplemente vive»

Ken Robinson

Pero este reto, también supuso enfrentarme a una segunda parte con la que alguien, con ganas de reinventarse, suele sufrir: los juicios de los demás. ¿Te ha pasado a ti también?

Si eres madre y con deseos de emprender, es posible que la primera reacción de tus amigos o familia ante tu gran noticia fuese la de incredulidad, la de mirarte con cara de “¿pero te has vuelto loca?”

La decepción es lo primero que suele aparecer tras esta muestra de incomprensión por parte de los demás. Decepción por no entender el sueño de una mujer que aspira a “vivir la vida que quiere”, que siente que puede ser algo más que una madre.

Y es aquí donde debes aprender a gestionar tu reacción.

Puedes hacerlo resignándote y aceptando que ellos tienen razón, autoconvenciéndote con pensamientos provenientes de creencias limitantes: “no seré capaz”, “esto no es lo mío”, “lo haré mal”, “y si hago el ridículo”, “y si fracaso”, “cómo voy a desatender a mis hijos”, “no tendré tiempo para mi familia”, etc.

O puedes llenarte de energía y motivación, agarrar tus miedos, aprender de ellos y superarlos. ¿Emprender es difícil? Naturalmente, pero tú eres la única que puede mantener el foco en lo que deseas. Saber a lo que te enfrentas, conocer tus limitaciones y mejorar. Aprender, aprender y aprender. Tienes que valorar si lo que está por venir compensa lo que dejas atrás.

“Un objetivo sin un plan es solo un deseo”

Antoine de Saint-Exupéry

Solo con el convencimiento de que tu plan de acción hacia el objetivo es posible, lograrás poner la primera piedra en tu nuevo futuro. Mira hacia delante y mantén viva tu visión de lo que te hace realmente feliz. ¿Ya sabes qué es?

Pero ¿y si lo que falla para dar el paso es que no sé lo que quiero? Te tranquilizará saber que no eres la única en esta situación. Es una de las grandes preocupaciones cuando la idea de reinvención está en el aire, no saber qué es lo que realmente te gustaría hacer, qué es aquello en lo que invertirías tiempo, esfuerzo e ilusión.

Tienes el deseo de avanzar en tu vida, de ser algo más que madre, pero te bloqueas a la hora de definir qué es lo que te apasiona. Si estás en este punto, te animo a que leas el libro de Ken Robinson, “Encuentra tu elemento”. En él, el autor nos propone tres procesos fundamentales para descubrirlo:

  • Eliminar el ruido → Tienes que conocerte mejor e invertir tiempo en ti sin que las opiniones de los demás te influyan.
  • Cambiar tus perspectivas → Desafía las opiniones de otros sobre lo que eres capaz de hacer. Mírate de otra manera.
  • Darte una oportunidad → Para saber que hay dentro de ti, también debes mirar hacia el exterior. Así crearás nuevas oportunidades ¡aprovéchalas!

Existen otros factores a los que te puedes enfrentar si deseas emprender, como la incertidumbre económica o el miedo a no ser capaz de conciliar tu tiempo de trabajo con el de la crianza.

Organización y un plan de negocio bien definido antes de emprender, te ayudarán a tener un claro mapa delante de ti de la inversión en tiempo y dinero que te ocupará, así como los recursos de qué dispones y las carencias que deberás superar con aprendizaje.

Como te dije al inicio de este post, emprender no es fácil, pero si construyes una buena base donde apoyarte y, además, lidiar con tus emociones, entonces, ¡no habrá quién te pare!

Reinventarse

Reinventarse

Hace un año que empecé mi reinvención personal y pensando en el balance que han supuesto estos doce últimos meses, no puedo estar más que satisfecha conmigo misma. Han sido unos meses en los que no he parado de crecer y de demostrarme que, con motivación y autoconfianza, lograr lo que deseas es mucho más fácil.

El primer obstáculo con el que me encontré fui yo misma, saber encontrar la motivación en algo que no tenía ni idea de en qué podía consistir.

Rondando la cincuentena, tras una década de haber dejado mi trabajo, con un niño que estaba pasando de la niñez a la preadolescencia sin darme cuenta y después de un par de nuevos proyectos vitales en los que mi familia y yo pasamos a ser emigrantes o expatriados (según los ojos con que se mire) en apenas cuatro años de diferencia, me hizo presagiar que el camino hacia mi reinvención personal no iba a ser nada fácil.

Siempre es una buena opción mirar alrededor y observar a aquellas personas que en una situación similar han logrado ponerse en marcha y marcarse un futuro. Adopté como fuente de inspiración a personas que tenía cerca de mí, lo que me sirvió para darme cuenta de que el mundo no se acaba cuando cumples cierta edad, que la vida puede ser cómo tú quieres que sea si te propones nuevos comienzos atreviéndote, además, a alejar de ti los miedos que te impiden avanzar. Y ese clic en mi cabeza fue el pistoletazo de salida para reactivar mis motivaciones que hasta aquel momento estaban hibernando.

Reinventarse

Con estas limitaciones en mi mente y con un yo que no sabía dónde se había quedado, decidí que una de las cosas en las que podía invertir mi tiempo podría ser estudiar. Comencé a enfocar mis pasos en la posibilidad de comenzar una nueva carrera universitaria, pero tenía mis dudas de si sería capaz de afrontar este reto a mi edad.

Los miedos… instalándose en nuestros pensamientos cuando la inseguridad está ahí y haciendo despertar la necesidad de huir para ponernos a salvo… que malos consejeros son en ocasiones…

Huir para no afrontar las decepciones, ese era mi miedo. Decepcionarme a mí misma con la posibilidad de no estar a la altura… ¿a la altura?… pero, ¿quién marca ese listón? Yo, únicamente  yo y mis pensamientos limitantes. Así que si tenía la habilidad de situarme en un futuro apocalíptico en lo que respecta a la posibilidad de estudiar también tenía la opción de verme en un futuro lleno de éxitos. Y si en un mismo futuro cabían dos posibilidades ¿por qué elegir el resultado fatídico y no pensar en que iba a ser capaz de hacerlo bien? Que digo bien, ¡hacerlo estupendamente!.

Obviamente el chute de motivación comenzó a ir increscendo a medida que me visualizaba realizando algo que me ilusionaba.  Viendo el lado positivo del asunto, fueron precisamente esos temores los que finalmente me llevaron a desear con más fuerza el querer superarlos. Qué paradójico ¿no? tiempo atrás huyendo de ellos y ahora impulsándome a traspasar esa zona en la que me había acomodado y de la que me quería alejar.

Encontrar ese empujoncito es vital para lograr vencer la resistencia que supone afrontar nuevos retos. ¿Y cómo lograrlo? Pues mirando en nuestro interior, aprendiendo a ver con otros ojos lo que nos limita y aprovecharlo como una herramienta para desafiarnos  a nosotros mismos y lograr reinventarse.

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Pienso que cuando eres joven, esto de estudiar te lo tomas como una obligación, algo que has de hacer si quieres labrarte un futuro. Te ves con toda la vida por delante y con un mundo lleno de posibilidades esperando a ser descubiertas. Si no te gusta lo que haces, cambias de rumbo y si tampoco te gusta, lo vuelves a cambiar, pero sin nada claro en la cabeza, o al menos en mi caso fue así. De esta guisa me encontraba yo, con dieciocho años y en plenos estudios de Filología Hispánica, los cuales me gustaban, pero sinceramente, no me entusiasmaban. No pienso en si perdí el tiempo con algo que no me apasionaba. Ahora, con la experiencia que te da la vida, soy consciente de que todo lo que sea aprender es tiempo maravillosamente invertido, ya sea a los diez, a los dieciocho o a los cincuenta años.

Me imagino subida en una máquina del tiempo retrocediendo treinta años atrás, justo en aquella época de mis inicios universitarios. Y yo, allí pasmada, reconociéndome en aquel rostro más envejecido. Un yo futuro visitándome y mencionándome la loca idea de que iba a empezar otra carrera… estoy convencida de que a duras penas la creería.

Imposible… yo volviendo a estudiar, no podía ser… pero ¿qué hacía yo volviendo a estudiar?… y… ¿en qué narices me habré matriculado?…

Alucinante ¿verdad? Pues espera jovencita, que hay más…

Te contaría como tras acabar la carrera, mi vida, tu vida, nuestra vida, irá navegando por empleos esporádicos  hasta recalar en un lugar dónde vivirás diez años de momentos inolvidables, de satisfacciones por el reconocimiento del trabajo bien hecho, pero también dónde habrá instantes de impotencia y de lágrimas, todo por ser como eres, por ser fiel a lo que crees. Te encontrarás con personas que pasarán a ser más que compañeros de trabajo, se convertirán en amistades increíbles y de las que, veinte años después, todavía seguirán estando en tu vida. Te contaría que allí conocerás a tu futuro marido y también a la que hoy todavía continúa siendo tu mejor amiga.

Y te explicaría con orgullo que serás mamá de un hijo maravilloso, que te mudarás de casa no sé cuántas veces y que iniciarás dos experiencias vitales inolvidables en dos países tan dispares como son Chile y Dubái. Que pasarás momentos por los que no creerás en ti, pero de los que sabrás reponerte y coger fuerzas para volver a empezar, para volver a encontrarte, para reinventarte. Que tu madre, mi madre, nuestra madre… llegará un día que ya no sabrá recordarnos…

Te podría contar más, mucho más, pero ya lo irás descubriendo a medida que pase el tiempo…

Pensamientos de lo que era, de lo que soy, de lo que seré. Vuelvo al presente, al aquí y ahora. A un presente en el que hoy hace justamente un año que comencé mis estudios de Antropología y Evolución Humana y en el que, hace apenas unos meses, también me atreví a seguir caminando hacia mi otro gran proyecto personal y profesional, el formarme como Coach. No tengo presiones, ni miedos,  ni prisas. Hago lo que me gusta, lo que me ilusiona sin temor a lo que pueda pasar mañana. Avanzando, aprendiendo, pasito a pasito, sin desgaste, con motivación, disfrutando del momento…

Soy quién quiero ser.

Reinventarse es volver a crecer, crear nuevos inicios, cambiar de vía cuando sientes que tu tren no se dirige hacia donde tú quieres. No dejar que pase de largo al llegar a una estación, atreverse a subir con la ilusión de alcanzar un destino desconocido pero motivante.

…Ahora seguro que me entiendes, mi querida yo del pasado…

Reinventarse es, simplemente, volver a comenzar a ser tú…

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